Texas, considerado durante décadas un feudo casi inexpugnable para el Partido Republicano desde finales del siglo XX, ha protagonizado este martes un giro político sin precedentes al decantarse por candidatos demócratas tanto para el Senado federal como para la Gobernación. El resultado refleja la fuerza de la ola demócrata y un claro voto de castigo contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El demócrata James Talarico ha derrotado al aspirante republicano Ken Paxton en la contienda al Senado, logrando para su partido un escaño por Texas por primera vez en 38 años en estas elecciones de mitad de mandato.
Hasta ahora, el último senador demócrata elegido por Texas había sido Lloyd Bentsen en 1988. Con esta victoria, Talarico se convierte en el primer miembro de su partido en imponerse en una elección senatorial en casi cuatro décadas y rompe la ventaja de 14 puntos con la que Donald Trump se había impuesto en el estado en las presidenciales de 2024.
El escaño, ocupado hasta la fecha por el republicano John Cornyn, figuraba entre los objetivos clave que los demócratas necesitaban arrebatar para recuperar la mayoría en el Senado, un control que también ha quedado confirmado en este ciclo electoral.
Ken Paxton, actual fiscal general de Texas, había logrado imponerse a Cornyn en la segunda vuelta de las primarias republicanas —con el apoyo explícito de Trump—, convirtiéndose en el primer senador texano que no logra la renominación de su propio partido desde 1970. Paxton afrontó en 2023 un juicio político por presuntos delitos de soborno y corrupción, aunque finalmente fue absuelto por el Senado estatal.
Talarico encarna una de las expresiones más avanzadas del progresismo posible en el panorama político texano: un democristiano cuya página web de campaña funciona como manifiesto programático. “Es hora de volcar las mesas”, proclama, en alusión al episodio bíblico en el que Jesús expulsó a los mercaderes del templo.
La jornada ha supuesto además un duro revés para los republicanos con la victoria de la demócrata Gina Hinojosa en la carrera por la Gobernación. Hinojosa se ha impuesto a una de las figuras más destacadas del Partido Republicano, Greg Abbott, quien ya ha reconocido públicamente su derrota.
La nueva gobernadora ha logrado una ventaja de siete puntos, un margen amplio que supone un golpe simbólico y estratégico para los republicanos en uno de sus mayores caladeros de votos, donde controlaban la administración estatal de forma ininterrumpida desde 1995, cuando George W. Bush accedió al cargo.
En declaraciones a la cadena CNN, el representante republicano Dade Phelan ha admitido la “derrota política” que ha supuesto la “extinción” de los republicanos “en todos los niveles de las candidaturas electorales”.
En la misma línea, ha apuntado directamente a la responsabilidad de Trump, al sostener que “los votantes actuaron como si realmente estuviera en las papeletas”, un mensaje que ha repetido durante toda la campaña. “Expulsaron a todos y cada uno de los republicanos, en todos los niveles de las candidaturas”, ha lamentado. “Eso es lo que ocurre cuando no puedes hacer campaña basándote en propuestas políticas”, ha añadido.