Los Ejecutivos de Bélgica y Ruanda han confirmado un acuerdo para reanudar sus relaciones diplomáticas, interrumpidas en marzo de 2025 por decisión de Kigali. El entendimiento se ha cerrado durante una reunión mantenida al margen de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en la ciudad estadounidense de Nueva York.
“Me complace anunciar hoy el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Bélgica y Ruanda”, ha declarado el ministro de Exteriores belga, Maxime Prevot, quien ha subrayado que “en un mundo marcado por tensiones crecientes, este es un mensaje importante desde Nueva York, sede de Naciones Unidas, que encarna el multilateralismo y el diálogo por encima de nuestras diferencias”.
El jefe de la diplomacia belga ha descrito el anuncio como “la culminación de un proceso de conversaciones francas con mi homólogo y el resultado de un esfuerzo compartido y respetuoso” y ha manifestado en redes sociales que se muestra “convencido” de la posibilidad de “establecer una agenda positiva, mutuamente beneficiosa para los ciudadanos y basada en la riqueza de nuestras relaciones interpersonales”.
En este contexto, ha defendido “un diálogo sistemático incluso sobre los puntos de desacuerdo que persisten, como el conflicto en el este de República Democrática del Congo (RDC)”, cuestión que llevó a Kigali a romper sus lazos con Bruselas al acusar a Bélgica de respaldar a Kinshasa en la guerra.
El ministro ha puntualizado que “restablecer las relaciones diplomáticas entre Estados no significa renunciar a nuestra postura, sino contar con canales de diálogo estructurados. Por mi parte, seguiré defendiendo la integridad territorial y la soberanía de RDC”.
Su homólogo ruandés, Olivier Nduhungirehe, ha ratificado igualmente la decisión y ha indicado que este gesto “debería abrir una nueva era de diálogo constructivo, con un espíritu de respeto mutuo”, reclamando al mismo tiempo “abordar las causas profundas” del conflicto en el este de RDC para avanzar hacia una salida duradera.
Nduhungirehe ha remarcado que “el respeto a la integridad territorial de todos los países de la región”, junto con la actuación contra las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) --fundadas por extremistas hutus huidos tras el genocidio de 1994 en Ruanda-- y la resolución del enfrentamiento entre las fuerzas congoleñas y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Kigali, es “clave” para lograr la estabilidad regional.