La cumbre de la OTAN celebrada en Ankara concluyó este miércoles tras dos días de máxima tensión, en los que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arrancó agitando a sus socios, rescató sus aspiraciones sobre Groenlandia y llegó a tildar a España de ser "malas personas", para terminar describiendo la reunión como "un éxito" marcado por la "unidad" y el "amor".
El jefe de la Casa Blanca pasó de la "decepción" que expresó a su llegada a Turquía a hablar de "unificación" entre los aliados, después de comprobar que sus reproches apenas tienen efecto entre los socios. Estos parecen haber aprendido a hacer oídos sordos a los ataques del mandatario estadounidense, que enmarcan en una "retórica" que rara vez trasciende más allá de las palabras.
"Le he dicho al secretario general, a Mark (Rutte), que era una pena que la prensa no pudiera ver lo que estaba pasando. La unidad en esa sala ha sido increíble (...) Si hubierais podido ver el respecto y el amor en la sala, amor por nuestro país", relató Trump sobre la impresión con la que salió del encuentro mantenido este miércoles con los 32 jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica.
Este giro final contrasta con la cascada de reproches que el propio Trump había lanzado apenas unas horas antes. "Una causa perdida", "un socio terrible", "hostiles", "mala gente". Con estas expresiones descalificó el líder norteamericano a España por negarse a elevar el gasto militar hasta el 5% de su PIB.
En la víspera también cargó contra la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, contra el 'premier' británico, Keir Starmer, y contra otros socios europeos como Francia o Alemania, a los que recriminó no respaldarle en la guerra en Irán. Y la polémica se amplificó con Dinamarca, ya que, cuando parecía que Trump había archivado sus planes sobre Groenlandia, volvió a reivindicar la soberanía de la isla.
"Dinamarca fue invadida por los nazis en menos de un día, Hitler los venció en un día, se hizo con el control. Nos pidieron que cuidáramos de Groenlandia. De hecho, tomamos Groenlandia y luego, estúpidamente, se la devolvimos. No deberíamos habérsela devuelto, porque somos nosotros quienes la necesitamos", afirmó.
"Hay que vivir" con "la retórica" de Trump
Ante este ruido, los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN optaron por minimizar las críticas, subrayando que Europa ya está asumiendo un papel más relevante en su propia seguridad y está redistribuyendo la carga financiera dentro de la organización.
"Estados Unidos es el socio más importante y eso no cambia porque un presidente sea un poco crítico. Le escucharemos, pero ello no cuestiona la existencia de la Alianza en absoluto", sostuvo el primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, ante los medios.
En la misma línea se pronunció el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, que encuadró las embestidas de Trump como "retórica" y avisó de que hay que "vivir con ello". "Si miras las evidencias, Europa está dando un paso al frente, no sólo en la forma en que gastamos, sino porque gastamos con sensatez, sin duplicidades".
Una estrategia similar adoptó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que decidió desactivar las críticas de Trump tomándose "con calma y con paciencia" las amenazas comerciales del estadounidense. Además, desveló un breve encuentro informal antes de la foto de familia en el que ambos conversaron sin "ninguna tirantez" sobre fútbol y golf.
Los aliados alcanzan el 4% en inversión
Con este telón de fondo, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, dio la oportunidad al inquilino de la Casa Blanca de clausurar la cita de Ankara con una intervención ante el resto de socios, en la que trasladó el mismo mensaje que en público: que había "mucho amor en la sala", según explican fuentes gubernamentales.
El máximo responsable político de la OTAN prefirió poner el foco en los "hechos". "Sabemos que hay decepción por parte estadounidense en lo que respecta a Irán, pero tiene que ver con casos aislados (...) Y en cuanto al dinero y al gasto, Europa está ahora equiparándose con Estados Unidos", señaló este miércoles ante la prensa.
Rutte celebró que, un año después de que los aliados acordaran dedicar el 5% de sus respectivos PIB a capacidades militares para 2025, "ya este año", al sumar el gasto puramente militar y el relacionado con defensa, los 32 Estados miembro hayan alcanzado "el 4% de inversión".
Los aliados pasan el examen de Trump
La reunión de Ankara estaba diseñada para que los socios del bloque superaran el escrutinio sobre gasto en defensa del presidente estadounidense. A juicio de Trump, la mayoría de los países "han respondido a la llamada" de la última cumbre de La Haya y se han comprometido a invertir el 5% de sus PIB en defensa, salvo "un par" de Estados que aún no han dado ese paso.
El mandatario norteamericano se mostró además confiado en que los países que todavía no han asumido ese objetivo —entre ellos España— terminarán por hacerlo "bastante pronto", después de que este miércoles se hayan mostrado "muy positivos" al respecto.
En paralelo, los aliados exhibieron fuerza industrial al anunciar un paquete de compras conjuntas que incluye unos 37.000 millones en capacidades antidrones, la adquisición conjunta de una flota de aviones Airbus A400M y un proyecto para reforzar las cadenas de suministro de materias primas críticas para la defensa.
Aunque las palabras de Trump no alteraron la serenidad de los socios, el férreo dispositivo de seguridad de la cumbre fue vulnerado por algunos de los vecinos más conocidos de las grandes urbes turcas: los gatos callejeros, que lograron colarse en el palacio presidencial ante la mirada curiosa de los periodistas.
La nota más llamativa de una cita que terminó con la escenificación de la paz fue el obsequio del anfitrión, Recep Tayyp Erdogan, que regaló a los 32 jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN un revolver, según confirmaron a Europa Press fuentes aliadas.