El Gobierno de Estados Unidos ha comunicado la puesta en marcha de un nuevo paquete de sanciones contra “múltiples entidades, individuos y embarcaciones” a las que responsabiliza de “facilitar las actividades desestabilizadoras” del Ejecutivo de Irán, pocas horas después de hacer público el arranque de su ofensiva comercial contra la República Islámica.
Según la nota oficial difundida por el Departamento de Estado y firmada por su portavoz, Thomas Pigott, “Estados Unidos ha emprendido acciones contundentes contra múltiples entidades, individuos y embarcaciones que facilitan las actividades desestabilizadoras del régimen iraní”.
El comunicado detalla que estas conductas abarcan “ataques contra las fuerzas estadounidenses y sus aliados en la región, adquisición ilícita de armas, intrusiones cibernéticas en la infraestructura estadounidense y el tráfico de productos energéticos cuya venta financia el terrorismo a nivel global”.
Las nuevas medidas punitivas se dirigen, en primer lugar, “contra oficiales militares iraníes responsables de la adquisición de armas y la dirección de ataques contra militares estadounidenses y socios regionales, entidades con sede en Irán que recopilaban inteligencia para atacar a las fuerzas estadounidenses y sus aliados, y una red de abastecimiento que suministraba a los programas militares y de misiles de Irán”.
De acuerdo con el documento explicativo publicado en paralelo por el Departamento de Estado, entre los altos mandos señalados se encuentran el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi; el responsable de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, Hosein Majid Musavi Eftejari; el jefe del cuartel de operaciones Jatam al Anbiya, Alí Abdolahi; el comandante del Ejército iraní, Amir Hatami, y el portavoz del Ministerio de Defensa, Rezsa Talaei Nik.
“También se dirigen contra un grupo cibernético dirigido por el régimen, responsable de extensas intrusiones en la infraestructura crítica estadounidense”, añade la diplomacia estadounidense, que identifica en dicho texto al “Mando Ciber-Electrónico de la Guardia Revolucionaria de Irán”.
El alcance de las sanciones se extiende igualmente a “un extenso grupo de transportistas y agentes que mueven petróleo iraní, amén de a productos petrolíferos y petroquímicos, a través de Emiratos Árabes Unidos, China, Singapur y Europa para financiar a la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica, designada por Estados Unidos, y a otros elementos del régimen”, según precisa la nota oficial.
El anuncio de este paquete sancionador, que concluye con “un llamamiento a la comunidad internacional para que se una” a Washington “en la tarea de exigir responsabilidades a estos actores”, se produce justo después del inicio de la ofensiva comercial de la Administración Trump contra Irán. En este contexto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha advertido de que impondrá sanciones a todos los Estados que mantengan relaciones comerciales con el país asiático, incluida China, con el objetivo declarado de lograr el aislamiento total de la economía iraní.