El Ejecutivo de República Checa, liderado por el primer ministro Andrej Babis, deberá afrontar en los próximos días una moción de censura registrada este viernes por los principales partidos opositores, apenas dos semanas antes de la celebración de las elecciones locales fijadas para los días 9 y 10 de octubre.
Los partidos de la oposición reprochan al gabinete de Babis un supuesto ataque contra la independencia de la judicatura, la actuación de los medios de comunicación y la labor de las ONG que trabajan en el país, además de criticar su gestión de la deuda nacional. El debate parlamentario sobre la moción, que podría prolongarse durante varios días, arrancará el martes, según han indicado fuentes conocedoras del procedimiento.
Para que prospere la iniciativa y el Gobierno caiga, se requieren 101 apoyos en la Cámara baja checa, integrada por 200 diputados. Pese a ello, el propio Babis ha asegurado no sentir inquietud por el resultado. “Nos mantenemos unidos”, ha declarado, antes de subrayar que el gabinete “aprovechará esta oportunidad para exponer las mentiras de los opositores”, de acuerdo con lo difundido por la cadena pública CT.
La cita electoral de octubre se perfila como un examen clave para la coalición en el poder, integrada por el partido de Babis, la populista Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO), el ultraderechista Libertad y Democracia Directa (SPD) y la formación Automovilistas por Sí Mismos, que asumió responsabilidades de gobierno en diciembre de 2025.
La oposición pretende además utilizar la sesión plenaria del martes para tratar el proyecto de presupuestos del próximo ejercicio y el conflicto de intereses aún pendiente que salpica a Babis por su conglomerado empresarial Agrofert, un grupo de alrededor de 250 compañías que percibe millones de euros en ayudas procedentes de la Unión Europea.