Somalia se adentra en un nuevo episodio de inestabilidad política tras la decisión adoptada el pasado mayo por el presidente del país, Hasan Sheij Mohamud, de prolongar su mandato un año adicional, una iniciativa que la Justicia ha considerado inconstitucional y que ha desencadenado la destitución del presidente del Tribunal Supremo por parte del propio mandatario.
En su resolución, los cinco jueces del alto tribunal han declarado “inválido” el decreto de Mohamud que le permitía permanecer en el cargo hasta el 15 de mayo de 2027, justificando su veredicto en el fracaso de las conversaciones entre el Gobierno y la oposición para organizar elecciones en un país marcado por la presencia de estados separatistas como Puntlandia o Jubalandia.
La oposición respondió de inmediato y de forma unánime contra el decreto presidencial, y desde entonces diversos bloques políticos han dejado de reconocer a Mohamud como jefe legítimo del Ejecutivo somalí.
El fallo, difundido este jueves, ordena “anular y dejar sin efecto todos los procedimientos y medidas tomadas para enmendar la Constitución provisional de 2012”, lo que abarca “la extensión del mandato constitucional de las instituciones electas, a saber, las dos cámaras del Parlamento federal, el presidente de la República y el Gobierno federal”.
Choque frontal entre el presidente y el Tribunal Supremo
En paralelo, y mediante una nota independiente, la corte ha rechazado la destitución de su propio presidente, el magistrado Baashe Yusuf Ahmed, acordada por Mohamud en la noche del miércoles, en lo que se interpretó como una primera represalia por la apertura del proceso para revisar la legalidad de la continuidad del presidente en el poder.
Los cinco jueces han concluido que el cese del máximo responsable del Supremo “carece de fundamento jurídico alguno” y han acusado a Mohamud de intentar “interferir” en el examen judicial sobre la ampliación de su mandato.
El anuncio de la Presidencia se realizó este miércoles a través de las redes sociales, donde se alegaron quejas presentadas por fiscales y otros magistrados para justificar el relevo de Ahmed, al tiempo que se informó de que sería sustituido por su antecesor en el cargo, Ibrahim Idle Suleiman.
La Presidencia encuadró este movimiento en un paquete de reformas destinado a garantizar que la ciudadanía somalí disponga de un “sistema judicial transparente y fiable”.
El regreso de Suleiman a la jefatura del Supremo se produciría ocho años después de que fuera destituido por el entonces presidente Mohamed Abdullahi ‘Farmaajo’.