"Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se han convertido en abismos". António Guterres ha abierto su última Asamblea General como secretario general de Naciones Unidas describiendo un mundo en plena transformación del poder. Poco después, Donald Trump ha ocupado la misma tribuna para ofrecer una visión muy distinta: soberanía nacional, fortaleza militar y económica y una diplomacia de acuerdos construida alrededor del peso de Estados Unidos.
La 81ª Asamblea General de Naciones Unidas ha arrancado este martes en Nueva York con el desarrollo de la inteligencia artificial, las guerras de Oriente Próximo y Ucrania y las tensiones entre las grandes potencias como algunos de los principales asuntos sobre la mesa. Cerca de 130 jefes de Estado y de Gobierno participan presencialmente en la Semana de Alto Nivel, que se prolongará hasta el 28 de septiembre. Naciones Unidas ha elegido como lema para este periodo de sesiones "Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos".
El contraste entre Guterres y Trump ha marcado el comienzo de una jornada en la que la discusión sobre el futuro del multilateralismo ha convivido con una intensa actividad diplomática fuera de la tribuna. El acuerdo sobre Groenlandia, las reuniones de Trump con varios líderes internacionales y los movimientos alrededor de Venezuela han completado una primera jornada que anticipa buena parte de las tensiones que recorrerán esta semana Nueva York.
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Guterres se despide alertando de una transformación del poder
El secretario general ha aprovechado su último discurso ante la Asamblea General antes de abandonar el cargo a finales de año para advertir de una transformación del poder mundial que, a su juicio, está dejando atrás unas instituciones internacionales diseñadas hace ocho décadas. "Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando, y las grietas se han convertido en abismos", ha alertado.
Su diagnóstico no se limita a las relaciones entre Estados. Guterres considera que el poder también se está desplazando desde los gobiernos hacia un reducido grupo de grandes empresas y particulares y ha dedicado una parte de su intervención a otro cambio que considera especialmente relevante: la transferencia de capacidad de decisión de los seres humanos hacia las máquinas.
El secretario general ha advertido del avance de los agentes de inteligencia artificial con una autonomía creciente y de la incorporación de las armas autónomas al terreno militar. "El poderío militar no basta por sí solo para consolidar la paz. El poderío económico no basta por sí solo para asegurar la estabilidad. Y el poderío tecnológico no basta por sí solo para garantizar la seguridad", ha defendido.
Frente a la posibilidad de una "Gran Fractura" en bloques rivales, Guterres ha reclamado un sistema multilateral más representativo y unas instituciones capaces de reflejar el reparto actual del poder, en lugar del existente cuando nació Naciones Unidas hace más de 80 años. Su discurso ha abordado también las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, la desigualdad, el cambio climático y los riesgos derivados de la inteligencia artificial.
Trump reivindica la fuerza de EEUU frente al multilateralismo
La distancia entre ambos discursos ha condensado buena parte de las tensiones que atraviesan esta Asamblea General. Por su parte,Trump ha reivindicado la capacidad de Estados Unidos para defender sus prioridades mediante su fortaleza militar, económica y diplomática.
"Mientras otros han hablado de paz, yo la he hecho realidad. Mientras otros han ignorado las amenazas, yo las he enfrentado. Mientras otros han hablado de valentía, Estados Unidos la ha demostrado", ha proclamado el presidente estadounidense.
Trump ha utilizado así su regreso a la Asamblea General para insistir en la soberanía nacional y defender una política exterior en la que las organizaciones internacionales no interfieran en aquellas cuestiones que Washington considera competencia de los Estados.
La guerra con Irán ha ocupado buena parte de su intervención. El presidente ha defendido la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán, ha reiterado que Estados Unidos no permitirá que Irán consiga un arma nuclear y ha advertido de que podría "aniquilar" a la República Islámica si no se alcanza un acuerdo para poner fin al conflicto. Horas después del discurso, Trump ha confirmado que representantes estadounidenses e iraníes han mantenido contactos este mismo martes, aunque no ha detallado quiénes participaron ni el contenido de las conversaciones.
En paralelo, los ministros de Exteriores de Arabia Saudí, Egipto, Pakistán y Turquía han abogado por reforzar el diálogo como vía para garantizar la paz y han expresado su preocupación por la escalada de las hostilidades en Oriente Próximo.
Groenlandia lleva la doctrina Trump de la tribuna a los acuerdos
La jornada ha permitido comprobar la estrategia defendida por Trump más allá del atril. Después de meses de tensiones por sus pretensiones sobre Groenlandia, Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia han cerrado en Nueva York un pacto que amplía la presencia militar estadounidense en la isla sin alterar su soberanía.
El acuerdo permite ampliar la presencia estadounidense y contempla, entre otras cuestiones, nuevas instalaciones militares y el despliegue de elementos del sistema de defensa antimisiles conocido como "Golden Dome". A cambio, queda atrás la pretensión de Trump de incorporar Groenlandia a Estados Unidos, mientras Copenhague y Nuuk mantienen la soberanía danesa y el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro.
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Trump ha firmado el entendimiento junto a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, en los márgenes de la Asamblea General. "Hemos logrado el acuerdo", ha celebrado el presidente estadounidense.
Desde Europa, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha calificado el pacto como un paso positivo para la cooperación transatlántica y la seguridad en el Ártico. El canciller alemán, Friedrich Merz, también ha celebrado el entendimiento y ha destacado su importancia para la OTAN y la seguridad del Alto Norte.
Lula reivindica el multilateralismo
La primera jornada ha dejado otra visión del orden internacional desde la tribuna. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha defendido el multilateralismo y ha advertido contra las injerencias extranjeras ante las elecciones brasileñas de octubre, además de cuestionar la capacidad actual del Consejo de Seguridad para responder a los conflictos internacionales.
Su intervención ha precedido a la de Trump siguiendo la tradición por la que Brasil abre el turno de los Estados en el debate general y Estados Unidos interviene a continuación.
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, que se estrenaba ante la Asamblea General apenas 57 días después de asumir el cargo, ha aprovechado su intervención para realizar una defensa velada de su padre, el expresidente Alberto Fujimori.
"Vengo de un país que conoce el alto precio de la paz. Vencimos al terrorismo, pero lamentablemente aún hoy, después de 34 años, quienes asumieron esa misión siguen siendo juzgados a pesar de haber demostrado que el debido proceso fue transgredido", ha afirmado.
Delcy Rodríguez, entre Sánchez y Trump
Venezuela ha ocupado también parte de la actividad diplomática en los pasillos de Naciones Unidas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se ha acercado este martes al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, para saludarle y plantearle que ambos gobiernos mantengan el contacto sobre el futuro del país en lo que se ha resumido en un breve encuentro informal.
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Rodríguez ha trasladado su interés por mantener las conversaciones y Sánchez ha aceptado continuar el contacto, sin que durante el intercambio se abordaran asuntos concretos ni se cerrara una reunión formal.
Sánchez, por su parte, no ha asistido a la tradicional recepción que Trump ofrece a los jefes de Estado y de Gobierno presentes en Nueva York. Moncloa ha atribuido su ausencia a otros compromisos de agenda de carácter privado. El presidente español tampoco acudió a la recepción ofrecida por Trump en 2025 ni participó en la organizada un año antes por Joe Biden.
Trump multiplica los encuentros
Más allá de su intervención ante la Asamblea General, Trump ha convertido su jornada en Nueva York en una sucesión de reuniones con dirigentes internacionales, con Ucrania, Oriente Próximo y Venezuela entre los principales asuntos de su agenda.
El presidente estadounidense se ha reunido con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, en el primer encuentro entre ambos desde la llegada del laborista a Downing Street. Burnham había llegado a Nueva York con el objetivo de reforzar la relación bilateral y abordar cuestiones como Ucrania y la relación económica entre ambos países.
Trump también ha mantenido un encuentro con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, con la guerra y las posibilidades de avanzar hacia una desescalada entre los asuntos centrales. La cita se ha producido mientras Kiev continúa reclamando apoyo estadounidense para reforzar sus defensas aéreas y proteger sus infraestructuras energéticas.
Pero una de las reuniones con mayor carga política ha quedado para el final de la estancia de Trump en Nueva York. El presidente estadounidense se reúne con Delcy Rodríguez en la madrugada de este miércoles, hora peninsular española, en el primer encuentro presencial entre ambos desde que Rodríguez asumió la presidencia encargada de Venezuela.
El encuentro se produce además en un escenario venezolano completamente distinto al de anteriores Asambleas Generales y coloca a Rodríguez entre los interlocutores directos de Trump durante su paso por Nueva York. La cita está prevista para la noche del martes en Nueva York, ya madrugada del miércoles en España.