El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, ha instado este viernes a la comunidad internacional, no "no para salvar" a su país, sino para respaldarlo en un momento en el que los propios haitianos toman "las riendas" de su futuro, reclamando un "cambio de paradigma" que deje atrás la lógica de la asistencia y se centre en la inversión en Haití.
"Hoy les traigo la voz de un pueblo que ha dejado grabado su nombre en las páginas de la historia, logrando lo impensable (...) Dar a luz la primera república negra libre del mundo", ha proclamado ante la Asamblea General de Naciones Unidas, reunida esta semana en su 81ª edición.
Desde la sede de la ONU en Nueva York, el jefe de Gobierno haitiano ha alertado de que la violencia de las pandillas "amenaza estas raíces e intenta quitarle el fruto a sus generaciones futuras", aunque ha subrayado que los ciudadanos de Haití "nunca claudican ante las fuerzas del caos".
"Haití sabe perfectamente, porque lo vivió en primera persona, que aquellas conquistas nunca se deben dar por sentadas, sobre todo cuando pesa sobre ellas una amenaza, hay que tener la valentía de defenderla", ha afirmado, en referencia a los logros históricos del país.
"Esta es la lucha que libra Haití hoy por hoy, y por eso lanzo un llamamiento a todos, no para que nos salven, sino para que nos apoyen mientras retomamos las riendas de nuestro destino", ha añadido Fils-Aimé, que ha descrito a Haití como uno "de los pueblos del mundo que tienen que soportar el peso de las crisis que no han creado".
Para avanzar en esa dirección, el primer ministro ha solicitado una nueva renovación del mandato de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (Binuh), cuya vigencia actual concluye a finales de enero de 2027, argumentando que se requieren "efectios, equipamiento, medios pero también con la determinación de llegar a término".
Asimismo, ha puesto el foco en la urgencia de abordar el "tráfico ilícito de armas, que matan en Haití, siembran el temor en nuestros barrios, segan las vidas de inocentes", recordando que dichas armas "no son fabricadas en Haití".
Ha explicado que "llegan a través de redes delincuentes transnacionales que alimentan la inseguridad, que fortalecen las capacidades de los grupos criminales, las bandas armadas, y que amenazan a la estabilidad de toda la región. Si esto sigue así, la violencia va a seguir en contra nosotros", por lo que ha remarcado que el desmantelamiento de estas estructuras "es una responsabilidad compartida".
En coherencia con este mensaje, ha reclamado que se pase de las simples declaraciones de apoyo a medidas concretas, como el "control efectivo de las fronteras" y una lucha firme contra la impunidad.
El dirigente haitiano ha avanzado también la puesta en marcha de "dos polos judiciales especializados para fortalecer la lucha contra la impunidad, la delincuencia financiera, los crímenes en masa y la violencia sexual".
"El 1 de enero del 2027, cuando entre en vigor los dos nuevos códigos penales y de procedimiento penal, Haití va a marcar una histórica modernización de (su) justicia", ha resaltado, aludiendo a una reforma de calado en el sistema judicial.
Entre las medidas anunciadas figuran igualmente la reactivación de la Comisión Nacional de Desarme, de Desmantelamiento y Reinserción y la creación de un fondo destinado a brindar a la juventud "oportunidades creíbles y reales".
"La presencia (extranjera) que recibimos nos permitió salvar vidas y estamos sumamente agradecidos, pero el bienestar de un pueblo no puede depender de la caridad ni de la ayuda. No podemos exigir a la seguridad que lleve el peso de la paz sobre sus hombros. También hace falta una reactivación económica", ha sostenido, antes de expresar su reconocimiento a la Administración Trump por la ampliación hasta 2028 de los programas HOPE/HELP, que facilitan la entrada sin aranceles de ciertos productos haitianos en el mercado de Estados Unidos.
En este contexto, ha instado a los socios internacionales a asumir "un cambio de paradigma, que pasemos de la ayuda a la inversión, de la asistencia a la producción, de la dependencia a trabar alianzas y que paulatinamente transformemos los recursos movilizados para hacer frente a la crisis en inversiones que creen puestos de trabajo".
Ha querido subrayar además que "aquellos que tuvieron el privilegio de conocer Haití saben que hay un país detrás de todas estas imágenes de crisis, un pueblo acogedor y hospitalario, una cultura dinámica, sabores únicos, playas magníficas y un patrimonio de una riqueza excepcional. Tenemos que crear las condiciones de posibilidad para que el mundo pueda venir a conocer Haití, que lo descubra, que invierta, que emprenda, que se quede o que vuelva".
En el plano político, Fils-Aimé ha defendido una "idea de la paz" que sitúe a la población haitiana en el centro del proceso. "Es decir, devolverle el uso de la palabra al pueblo de Haití a través de las urnas", ha indicado, con el objetivo de romper el prolongado ciclo de inestabilidad que arrastra el país.
"Queremos celebrar elecciones libres, creíbles, incluyentes e íntegras. Se han tomado disposiciones para que se preserve la integridad del proceso. No debe haber cabida para la violencia y la financiación ilícita no puede llegar a nuestras urnas, porque estas elecciones no tienen que ver únicamente con elegir al próximo gobierno, tienen que ver con el futuro de Haití, y ese futuro se ve en los rostros de nuestra juventud", ha concluido.