Las autoridades de Irán han comunicado este sábado que dos superpetroleros han acabado envueltos en llamas después de sufrir impactos con minas navales en el estrecho de Ormuz, enclave clave para el transporte mundial de crudo.
“Esta mañana un segundo superpetrolero ilegal ha estallado en llamas tras el impacto contra una mina naval”, ha informado la Guardia Revolucionaria iraní en un comunicado difundido por los medios oficiales.
Según la versión de Teherán, este segundo buque “también llevaba más de dos millones de barriles de crudo” y habría desactivado “todos sus sistemas de posicionamiento y radar” con el objetivo de franquear el estrecho de Ormuz sin permiso de las autoridades iraníes.
“Intentó pasar por una ruta ilegal e impactó con una mina, lo que provocó una enorme explosión en la sala de máquinas y que el buque ilegal se quedara parado”, ha explicado la Guardia Revolucionaria, que responsabiliza al petrolero de vulnerar las normas impuestas en la zona.
Horas antes, la propia Guardia Revolucionaria ya había dado parte de otra explosión registrada en un primer superpetrolero, al que también acusa de intentar cruzar el estrecho de forma “ilegal” y sin la autorización requerida por Irán.
En este caso anterior, la embarcación habría apagado igualmente “todos sus sistemas de posicionamiento y radar” para tratar de atravesar el paso marítimo de manera “engañosa”, de acuerdo con el relato ofrecido por las fuerzas iraníes.
Sin precisar la bandera ni el origen del superpetrolero, la Guardia Revolucionaria ha sostenido que el navío contaba con el “apoyo del ejército estadounidense de contrabandistas y terroristas”, en una nueva acusación directa contra Washington.
En este contexto, los mandos iraníes han reiterado su advertencia de que el estrecho de Ormuz “está cerrado, y que la consecuencia de que los buques infrinjan las normas iraníes en el enclave marítimo es que arderán en el fuego de la confianza del ejército terrorista estadounidense”.
Por su parte, la agencia de comercio marítimo de la Armada británica (UKMTO, por sus siglas en inglés) no ha confirmado estos incidentes en Ormuz, aunque sí ha informado del ataque con una granada autopropulsada tipo RPG lanzada desde una pequeña lancha contra un buque cerca de Al Yubail, en la costa de Arabia Saudí, en la tarde del viernes.
Asimismo, la UKMTO ha señalado que los vigilantes armados de un buque cisterna de gas natural efectuaron dos disparos de advertencia para obligar a cambiar de rumbo a una pequeña embarcación que había realizado previamente dos disparos cuando el barco se encontraba a unas 140 millas náuticas al sur de Mukalla (Yemen), en las proximidades del estratégico paso de Bab el Mandeb. En la lancha atacante viajaban siete personas.
Irán ha restringido el tránsito por el estrecho de Ormuz en respuesta a los bombardeos de la aviación estadounidense e israelí sobre su territorio, una decisión que ha impulsado al alza los precios internacionales del petróleo al afectar a una de las principales rutas de salida del crudo de Oriente Próximo. Paralelamente, en las inmediaciones de Bab el Mandeb se han registrado ataques vinculados a la presencia de las milicias hutíes, aliadas de Teherán.