La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, ha reclamado públicamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se disculpe tras calificar de “completamente irresponsables” unas declaraciones realizadas por el mandatario durante un mitin en Nebraska, en las que sugirió que Irán podría destruir su ciudad o la vecina San Diego en un eventual ataque en territorio estadounidense.
En una entrevista concedida a la cadena estadounidense MS NOW, Bass ha subrayado que la misión fundamental de un presidente es “proteger y defender al pueblo estadounidense, no invitar a una potencia extranjera a atacar una ciudad”. La alcaldesa ha exigido a Trump una disculpa y una aclaración oficial, remarcando el efecto que sus palabras tienen en el sur de California y, en particular, en San Diego, donde viven más de 120.000 militares en activo y una comunidad vinculada a las Fuerzas Armadas cercana al medio millón de personas.
El origen de la polémica se sitúa en un acto de campaña en el que Trump, al abordar el conflicto con Irán y su influencia en el precio de los combustibles, declaró que “podrían acabar con una ciudad, dejad que acaben con Los Ángeles, dejad que acaben con San Diego. Es un precio muy pequeño a pagar, y va a terminar muy pronto (la guerra con Irán)”.
Tras la amplia repercusión de estas palabras, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, sostuvo que las críticas de los medios “no están basadas en la realidad” y defendió que el presidente únicamente estaba advirtiendo de la amenaza que habría representado Irán para las ciudades estadounidenses si no se hubiera detenido su programa nuclear.
Bass ha rechazado de manera tajante la explicación ofrecida por la Casa Blanca, afirmando que “esa declaración no tiene ninguna conexión con las palabras que salieron de la boca del presidente”. Además, ha rememorado la tensión vivida el año pasado, cuando el Gobierno federal envió 4.000 efectivos militares —entre ellos la Guardia Nacional y 700 marines— a Los Ángeles, una decisión que, según la regidora, tuvo como propósito “aterrorizar y asustar” a la ciudadanía.
A las críticas de la alcaldesa se ha sumado el gobernador de California, Gavin Newsom, que ha tildado las palabras de Trump de “locura” y de gesto “peligroso y perturbado”, recordando que en la zona mencionada por el presidente residen más de 130.000 militares. El dirigente demócrata ha señalado directamente a los líderes republicanos en el Congreso, así como al secretario de Estado, Marco Rubio, y al vicepresidente, JD Vance, reclamando explicaciones por su ausencia de condena.