El Gobierno volverá a llevar este martes al Consejo de Ministros las medidas de vivienda que el Congreso rechazó el pasado viernes, después de que la disolución de las Cortes por el adelanto electoral al 29 de noviembre haya dejado abierta una vía para intentar sacarlas adelante a través de la Diputación Permanente. El Ejecutivo no puede recuperar mediante una nueva votación los mismos decretos que fueron rechazados, pero sí puede aprobar nuevos reales decretos-leyes con medidas iguales o parcialmente modificadas, siempre que cumplan los requisitos constitucionales.
El ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, ha confirmado este lunes que los nuevos textos incorporarán "algunas variaciones", porque no se pueden "presentar exactamente igual a como estaban la última vez". Al mismo tiempo, ha asegurado que esos cambios no supondrán recortes en las medidas de protección.
La Constitución sí contempla esta posibilidad
La posibilidad de utilizar esta vía está expresamente contemplada en la Constitución. El artículo 78.2 establece que las Diputaciones Permanentes asumirán las facultades que correspondan a las Cámaras de acuerdo con el artículo 86 cuando estas hayan sido disueltas o haya expirado su mandato. Además, seguirán funcionando hasta que se constituyan las nuevas Cortes.
El artículo 86 establece que el Gobierno puede dictar decretos-leyes en caso de "extraordinaria y urgente necesidad" y que deben ser sometidos al Congreso para su convalidación o derogación en un plazo máximo de 30 días. Cuando el Congreso está disuelto, esa función corresponde a la Diputación Permanente. El Tribunal Constitucional lo confirmó expresamente en su sentencia 40/2025.
La jurisprudencia constitucional también deja claro que la Diputación Permanente no es un sustituto ordinario del Pleno. Su intervención en la convalidación de decretos-leyes durante una disolución está vinculada precisamente a que el Pleno ya no puede ejercer sus funciones.
El Gobierno no puede volver a votar el mismo decreto
La clave jurídica está en distinguir entre recuperar un decreto rechazado y aprobar uno nuevo. El Gobierno no puede volver a llevar a votación exactamente el real decreto-ley que el Congreso tumbó el viernes como si aquella votación no hubiera ocurrido.
Sí puede, en cambio, aprobar un nuevo decreto-ley que reproduzca algunas o incluso buena parte de las medidas anteriores, siempre que exista una nueva norma y esta vuelva a cumplir las condiciones del artículo 86 de la Constitución. Entre ellas está la exigencia de justificar la extraordinaria y urgente necesidad y respetar los límites materiales establecidos para este instrumento.
Eso es precisamente lo que ha avanzado Urtasun. El portavoz de Sumar ha garantizado que las modificaciones no implicarán rebajar las medidas de protección y ha rechazado que el Gobierno vaya a entrar en "un juego de recortes y de regates" sobre las garantías incluidas en los textos anteriores.
Qué medidas mantendrá el nuevo texto
Urtasun ha avanzado que uno de los decretos mantendrá medidas como la prohibición de los desahucios hasta 2030, la prórroga de los contratos de alquiler hasta 2028, la regulación de los alquileres turísticos y de temporada y la prohibición de compra de vivienda por parte de fondos buitre. También ha confirmado que el Gobierno aprobará el segundo decreto, que incluía la renovación automática de los contratos de alquiler.
El ministro ha señalado además que el núcleo de las bonificaciones fiscales se mantendrá, aunque con algún ajuste puntual, y ha descartado abrir una nueva ronda de negociaciones con Junts para conseguir su apoyo.
La votación será ahora en la Diputación Permanente
Una vez disueltas las Cortes, la nueva norma no tendrá que esperar a la constitución del próximo Congreso. La Diputación Permanente puede asumir la función de convalidarla, siempre dentro del plazo constitucional de 30 días desde su promulgación.
La composición de este órgano será determinante. La Diputación Permanente del Congreso está formada por 69 diputados y, según el reparto actual, las formaciones que respaldaron el primer decreto suman 35 representantes, frente a 34 de PP, Vox y Junts. El segundo texto tendría un escenario más complicado porque el PNV también votó en contra en el Pleno.
La vía, por tanto, es constitucional y está expresamente prevista para el periodo entre la disolución de las Cortes y la constitución de las nuevas Cámaras. Lo que no puede hacer el Gobierno es repetir sin más la votación perdida, tendrá que aprobar nuevos decretos-leyes y someterlos al control de la Diputación Permanente.