Médicos sin Fronteras ha informado de que el hospital materno de Isaïe Jeanty se ha visto forzado a interrumpir otra vez su actividad, la segunda en apenas dos meses, debido a una nueva oleada de violencia criminal en el barrio de Cité Soleil, en Puerto Príncipe, capital de Haití. El cierre deja a numerosas mujeres sin acceso a un recurso sanitario clave para su salud y la de sus bebés.
“Esta última suspensión priva a miles de mujeres del acceso a la atención sanitaria sexual y reproductiva en un barrio donde el acceso a la atención médica ya es prácticamente inexistente”, lamenta MSF en un comunicado, en el que vuelve a subrayar la extrema inseguridad que domina la capital haitiana.
La coordinadora de MSF en Haití, Diana Manilla Arroyo, ha detallado que los choques armados que llevaron al cierre del centro comenzaron el pasado jueves alrededor de las 14.00 horas. Desde ese momento, “equipos de MSF y los equipos del Ministerio de Salud permanecieron refugiados en el hospital”.
Pese al peligro, un pequeño grupo médico decidió quedarse para atender a las mujeres que requerían asistencia urgente, mientras la mayor parte del personal abandonaba el recinto por motivos de seguridad. Este reducido equipo continuó trabajando bajo el sonido constante de los disparos, que se prolongaron durante toda la noche, hasta que finalmente fue evacuado a última hora del viernes.
En menos de un día, los centros de MSF en Cité Soleil y Tabarre atendieron a 27 personas con heridas de bala, lo que obligó a activar el protocolo de respuesta para incidentes con un elevado número de víctimas.
El contexto de seguridad en Haití continúa siendo desastroso cinco años después del asesinato del expresidente Jovenel Moise en 2021, sin que la violencia haya remitido.
De acuerdo con la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), en el primer trimestre del año (enero-marzo de 2026) la violencia causó al menos 1.642 muertos y 745 heridos, en un escenario marcado por matanzas como la registrada entre el 29 y el 31 de marzo en 16 localidades de la Baja Artibonite, donde 83 personas fueron asesinadas en apenas 72 horas.