Las autoridades de Pakistán, país que ha actuado como mediador central entre Estados Unidos e Irán en el acuerdo preliminar para detener las hostilidades, expresaron este miércoles su "preocupación" por el aumento de las tensiones militares entre Washington y Teherán. Al mismo tiempo, remarcaron que un conflicto a gran escala "no beneficia a nadie" y subrayaron que no existe "alternativa" al "diálogo y la diplomacia".
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores paquistaní señaló su malestar por el deterioro de la situación tras los ataques a buques en el paso de Ormuz y la posterior respuesta militar de Estados Unidos, en un contexto de acusaciones cruzadas por el supuesto incumplimiento del acuerdo. "Pakistán expresa su profunda preocupación por la escalada de las tensiones en la región. Un nuevo conflicto no beneficia a nadie. Pakistán hace un llamamiento a todas las partes para que actúen con moderación y se abstengan de realizar acciones que puedan socavar aún más la paz y la estabilidad regionales", ha afirmado el Ministerio de Exteriores paquistaní.
Islamabad insistió en que la única salida viable pasa por reconducir la crisis a través de la diplomacia. "No existe alternativa al compromiso continuo, el diálogo y la diplomacia para alcanzar el objetivo común de la paz en la región", ha afirmado, reiterando que el compromiso político debe mantenerse de forma sostenida.
La diplomacia paquistaní, que junto con Qatar fue clave en la consecución del acuerdo preliminar sellado a mediados de junio para detener la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, recordó la necesidad de que las partes "cumplan sus respectivos compromisos en virtud del Memorando de Entendimiento (MoU) de Islamabad". Según Islamabad, este marco sigue ofreciendo una hoja de ruta para rebajar la tensión.
En este sentido, el Gobierno paquistaní recalcó que el MoU "sigue siendo una base duradera para el entendimiento, el respeto mutuo y la prosperidad compartida en la región y más allá". Al mismo tiempo, reiteró su disposición a seguir ejerciendo de mediador entre las partes enfrentadas para avanzar en los objetivos mencionados y evitar una escalada mayor.
Mientras tanto, este miércoles el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado sus reservas sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo con Irán, si bien ha reiterado que, en ningún caso, permitirá que Teherán acceda a armamento nuclear. "Los conozco y no estoy seguro de querer llegar a un acuerdo con ellos. Podemos jugar a esos juegos, pero no estoy seguro de querer hacer un acuerdo", ha dicho en pleno pico de las tensiones con la República Islámica, tras el intercambio de ataques de esta madrugada y después de advertir de la opción de nuevos bombardeos.
Washington presenta los últimos bombardeos estadounidenses contra Irán como una represalia por los ataques contra varios buques en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico donde Teherán reclama que la navegación se coordine con sus autoridades. Este pulso en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo mantiene en vilo a la comunidad internacional, que teme una nueva espiral bélica en la región.