SpaceX ha anunciado una inversión de 100.000 millones de dólares para construir Starbase Louisiana, un gigantesco puerto espacial situado en Pecan Island, en la parroquia de Vermilion, al sur de Luisiana. La instalación estará dedicada principalmente a Starship y será el mayor complejo de lanzamiento desarrollado hasta ahora por la compañía de Elon Musk.
El proyecto ocupará aproximadamente 125.000 acres, más de 50.000 hectáreas, y contará, cuando alcance su configuración prevista, con cinco complejos de lanzamiento y dos plataformas en cada uno. SpaceX pretende comenzar la construcción antes de que termine 2027 y fija 2029 como objetivo para el primer lanzamiento de Starship desde Luisiana.
La nueva Starbase permitirá ampliar drásticamente la capacidad de vuelo de SpaceX y servirá para desplegar satélites, desarrollar las misiones lunares y marcianas de Starship y respaldar los planes de la compañía para colocar en órbita sistemas dedicados al procesamiento de inteligencia artificial. Este último proyecto se encuentra todavía en una fase de desarrollo y está sujeto a importantes condicionantes técnicos y regulatorios.
La mayor Starbase construida por SpaceX
La superficie elegida en Pecan Island permite comprender la escala del proyecto. Las 125.000 acres equivalen aproximadamente a 506 kilómetros cuadrados, una extensión varias veces superior a la superficie de Manhattan. No todo el terreno, sin embargo, quedará ocupado por instalaciones industriales.
El diseño anunciado contempla cinco complejos con dos plataformas de lanzamiento cada uno, además de instalaciones para almacenar y fabricar propelentes, procesar los vehículos y alojar a trabajadores. El Gobierno de Luisiana presenta el proyecto como el futuro puerto espacial de mayor tamaño del mundo.
SpaceX aspira a que la instalación pueda soportar eventualmente miles de lanzamientos cada año. Se trata de un objetivo a largo plazo que dependerá de que Starship alcance la reutilización y frecuencia de vuelo necesarias y de que la compañía obtenga las autorizaciones correspondientes.
Starship, en el centro del proyecto
Starbase Louisiana estará diseñada alrededor de Starship, el gigantesco sistema reutilizable con el que SpaceX pretende transformar el transporte de grandes cargas al espacio. Aumentar radicalmente su frecuencia de vuelo es imprescindible para los planes que la compañía mantiene para los próximos años.
La nueva capacidad serviría, entre otras misiones, para desplegar satélites a una escala mucho mayor que la actual. El complejo respaldará las ambiciones de SpaceX relacionadas tanto con sus constelaciones como con futuros satélites destinados al procesamiento de inteligencia artificial en órbita.
Starship también desempeña un papel central en el programa Artemis de la NASA, que ha seleccionado una versión modificada del vehículo como sistema de aterrizaje lunar para futuras misiones tripuladas. El cohete es además la pieza con la que Musk pretende, a más largo plazo, transportar personas y grandes cantidades de material a Marte.
El plan para llevar centros de datos de IA al espacio
Una de las aplicaciones más llamativas asociadas al aumento de la capacidad de lanzamiento es la intención de SpaceX de desplegar infraestructura informática en órbita. La compañía ha planteado una futura constelación de satélites capaces de realizar procesamiento de inteligencia artificial.
La idea busca aprovechar la energía solar disponible en el espacio para alimentar grandes cantidades de capacidad de computación. Para desplegar una infraestructura de semejante escala sería necesario colocar continuamente grandes cantidades de equipos en órbita, algo para lo que la capacidad de carga y reutilización de Starship resultaría esencial.
Pero se trata de una ambición futura, no de una infraestructura ya aprobada y en construcción. Los centros de datos orbitales plantean problemas importantes relacionados con refrigeración, radiación, mantenimiento, renovación del hardware, comunicaciones y residuos espaciales. Por eso resulta más preciso afirmar que Starbase Louisiana podrá apoyar ese proyecto que presentar la nueva instalación como un centro de datos de IA.
Producirá combustible y tendrá generación eléctrica propia
El complejo pretende integrar buena parte de las instalaciones necesarias para mantener una elevada frecuencia de operaciones. Los planes incluyen plantas de producción de propelentes, almacenamiento de combustible y generación de electricidad, además de infraestructura para procesar Starship.
Su situación junto al golfo de México también permitirá aprovechar el transporte marítimo para trasladar grandes componentes. El proyecto contempla infraestructura portuaria y la posibilidad de incorporar un aeropuerto.
SpaceX prevé asimismo construir viviendas para parte de su plantilla. Es un planteamiento que recuerda al desarrollo de la Starbase original de Texas, donde la presencia de la compañía terminó transformando profundamente la antigua zona de Boca Chica.
Más de 3.000 empleos directos
El proyecto supondrá también una de las mayores inversiones privadas anunciadas en Luisiana. Las previsiones oficiales apuntan a la creación de más de 3.000 empleos directos durante los próximos diez años, con un salario medio estimado de 92.600 dólares anuales.
Louisiana Economic Development calcula además que la actividad podría generar alrededor de 8.100 puestos de trabajo indirectos, elevando considerablemente el impacto laboral de la instalación sobre la región.
La construcción requerirá una plantilla adicional durante las distintas fases del proyecto. El Gobierno estatal considera que la llegada de SpaceX puede convertir esta zona del sur de Luisiana en un nuevo polo de la industria aeroespacial estadounidense.
El impacto sobre los humedales, bajo vigilancia
La ubicación elegida introduce una de las principales incógnitas del proyecto. Pecan Island se encuentra en una extensa región de humedales costeros con importancia ecológica, utilizada por aves migratorias y que además funciona como protección natural frente a inundaciones y tormentas.
SpaceX sostiene que una parte considerable de las 125.000 acres permanecerá sin desarrollar y se ha comprometido a financiar actuaciones de protección, restauración y conservación ambiental mientras avancen las obras.
El compromiso será observado de cerca por organizaciones ecologistas, que ya han expresado preocupación por la dimensión de la instalación y por el impacto que una elevada frecuencia de lanzamientos podría tener sobre el ecosistema.
Las obras empezarán en 2027 y el primer lanzamiento llegará en 2029
El calendario presentado establece el inicio de la construcción en 2027 y fija 2029 como primera fecha posible para que una Starship despegue desde Luisiana. El desarrollo completo de la instalación continuará posteriormente.
La nueva base se sumará a la Starbase de Texas y a la infraestructura que SpaceX desarrolla en Florida. La diferencia estará en la escala: Luisiana nace concebida específicamente para permitir una frecuencia de operaciones muy superior a la que la compañía puede mantener actualmente.
Los 100.000 millones de dólares comprometidos reflejan así una apuesta que va mucho más allá de construir otra plataforma para cohetes. SpaceX quiere disponer de la infraestructura necesaria para multiplicar los vuelos de Starship y sostener proyectos que abarcan desde grandes constelaciones de satélites hasta las misiones lunares y, eventualmente, el despliegue de capacidad de procesamiento de inteligencia artificial en el espacio.