El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comunicado este viernes que se niega a rubricar el proyecto de ley bipartidista sobre vivienda que ha salido adelante en el Congreso, en “protesta” por la decisión del Senado de frenar su propuesta de reforma electoral. Esta iniciativa exige a los votantes aportar una prueba de ciudadanía para inscribirse en el censo y se apoya en sus denuncias, sin base demostrada, de un supuesto fraude masivo en el sistema de votación.
“No firmaré el proyecto de Ley de Vivienda, que ha sido aprobado en su totalidad por el Congreso y enviado a la Casa Blanca, en protesta por el hecho de que el Senado de Estados Unidos no sea capaz de aprobar la ley 'Salvad América', que cuenta con un 97% de apoyo en los sondeos del Partido Republicano”, ha zanjado.
El nuevo paquete normativo en materia de vivienda había cosechado un respaldo poco habitual en un Capitolio profundamente polarizado, con apoyo tanto de demócratas como de republicanos. El texto busca responder a la grave crisis de acceso y falta de oferta residencial, e incorpora medidas para contener el peso de los grandes fondos de inversión en el mercado inmobiliario.
Aunque votar sin tener la ciudadanía estadounidense está prohibido desde hace unas tres décadas, el plan de reforma electoral impulsado por Trump modifica la forma de acreditar el derecho al sufragio, endureciendo los requisitos. Entre otros cambios, plantea que el carné de conducir u otras tarjetas de identificación dejen de ser válidos como prueba suficiente.
“La Ley establece, sencillamente, que para votar se debe presentar una identificación de votante con foto, prueba de ciudadanía y que no habrá más papeletas de voto por correo fraudulentas, corruptas y desestabilizadoras”, ha protestado el presidente de Estados Unidos en sus redes sociales.
“Que la ley 'Salvad América' no se apruebe es una locura”, ha afirmado, instando a los republicanos a no permitir que “esta horrible calamidad” recaiga sobre el país. “El título de tontos volverá a los republicanos”, ha dicho, elevando la presión sobre su propio partido.