Trump afirma ahora que España "se ha redimido por completo" tras aceptar pagos adicionales a la OTAN

Trump suaviza su tono y dice que España “se ha redimido por completo” tras aceptar nuevos pagos a la OTAN, pese a haberla llamado antes “causa perdida”

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su intervención en la cumbre de la OTAN Europa Press/Contacto/Marek Ladzinski

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este miércoles que España “se ha redimido por completo” después de haber accedido, según ha indicado, a una petición de “numerosos pagos” a la OTAN. El dirigente republicano ha destacado este gesto tras haber criticado con dureza al Gobierno español, al que había calificado previamente de “causa perdida” y de “aliado terrible” dentro de la Alianza Atlántica.

“He tenido problemas con España y los sigo teniendo, pero hoy se ha redimido por completo”, ha declarado el mandatario norteamericano ante los periodistas tras su paso por Ankara, capital de Turquía, donde ha participado en la segunda jornada de la cumbre de la OTAN.

A continuación, Trump ha detallado que “España se ha mostrado muy generosa hoy” al “atender una solicitud de numerosos pagos” y ha añadido que, de no haberse producido ese compromiso, “ni siquiera” hubiera “hablado con ellos”.

Viaje de ida y vuelta para Trump sobre España

El presidente estadounidense ha insistido en que “se portaron muy mal, en mi opinión. Pero hoy ha habido una gran unidad en esa sala, la sala de la OTAN. La verdad es que ha sido bastante impresionante. Ha habido algo muy positivo en ello”, subrayando así el giro que, a su juicio, se ha producido en la actitud de España durante el encuentro.

Estas nuevas manifestaciones contrastan con las que había realizado horas antes en una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, cuando llegó a amenazar con detener “completamente” el comercio bilateral con España. Entonces, la calificó de “socio terrible de la OTAN” por su negativa a aumentar el gasto en Defensa hasta el 5% del Producto Interior Bruto (PIB).

En aquella comparecencia, Trump llegó a afirmar que “España es una causa perdida. Por cierto, ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España. Quiero que lo corten. España es un aliado terrible en la OTAN. No participan. No pagan. No quiero saber nada de España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas”.

Califica la cumbre como "exitosa"

Sin embargo, tras concluir la cita en Turquía, el presidente estadounidense ha calificado la cumbre de la OTAN como “exitosa” y marcada por la “unificación” entre los socios. Ha recordado además que el año pasado se acordó incrementar el objetivo de gasto en defensa del 2% al 5% del PIB, un umbral que “todos decían que era imposible”, y ha expresado su confianza en que los países que aún no han asumido esa meta —entre ellos España— acaben haciéndolo “bastante pronto”, después de haberse mostrado “muy positivos” durante la jornada.

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¿En qué fase parlamentaria se encuentra el proceso de incremento del gasto en defensa de España para cumplir con los compromisos de la OTAN?

En las fuentes parlamentarias consultadas no aparece, como tal, una ley o iniciativa única cuyo objeto explícito sea “incrementar el gasto en defensa hasta el 2 % del PIB para cumplir con la OTAN”. El aumento del gasto en defensa se está articulando sobre todo a través de decisiones presupuestarias del Gobierno y de normas sectoriales que refuerzan la financiación de programas de armamento y capacidades estratégicas. En la legislatura vigente, la iniciativa con impacto más claro sobre la financiación de programas de defensa es el Proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica, que aún se encuentra en el Congreso en fase de presentación de enmiendas. Más allá de esto, no consta en las fuentes una tramitación parlamentaria específica ligada directamente al compromiso del 2 % del PIB.

1. Iniciativa principal vinculada a la financiación de programas de defensa

La iniciativa que, de forma más directa, incide en la capacidad de financiar programas militares y de seguridad es el Proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica (expediente 121/000043). Según la ficha oficial del Congreso, la iniciativa está en el Congreso de los Diputados y el plazo de presentación de enmiendas ha sido ampliado hasta el 2 de septiembre de 2026, lo que significa que sigue en una fase inicial de tramitación parlamentaria, antes del debate de totalidad y del trabajo en comisión. Puede consultarse la ficha de la iniciativa en la web del Congreso en este enlace del Congreso.

La publicación oficial del proyecto de ley en el Boletín de las Cortes Generales (Congreso) se encuentra en este BOCG. En su contenido, destaca la disposición adicional quinta, que establece un régimen específico de concesión de anticipos reintegrables por parte del Ministerio de Industria y Turismo, en colaboración con el Ministerio de Defensa, para financiar:

  • Programas de modernización de armamento.
  • Programas de interés para la defensa y la seguridad.

Estos anticipos se conceden sin exigencia de intereses ni garantías, y su devolución se asegura mediante el negocio jurídico que la entidad beneficiaria suscribe con el Ministerio de Defensa en el marco de los respectivos programas de adquisición de equipos. La propia disposición aclara que estas ayudas se amparan en el artículo 346.1.b) del Tratado de Funcionamiento de la UE, al considerarse necesarias para proteger los intereses esenciales de la defensa y seguridad nacionales.

Es decir, aunque no fija directamente un porcentaje de PIB para defensa, esta ley refuerza los instrumentos financieros para impulsar la base industrial y tecnológica de defensa, que es una de las palancas habituales para materializar incrementos de gasto ligados a compromisos OTAN.

2. Otras normas con referencias a defensa y OTAN

En la legislatura actual aparece también el Proyecto de Ley sobre determinados impuestos a multinacionales, entidades financieras y productos de tabaco (expediente 121/000023 en el Congreso y (15)621/000010 en el Senado), ya aprobado definitivamente. Puede verse una de sus últimas publicaciones en el Congreso en este BOCG de impuestos y otra relacionada con la remisión de enmiendas del Senado en este BOCG de enmiendas.

Esta norma no incrementa el gasto en defensa, pero en sus disposiciones finales se alude a beneficios vinculados a convenios internacionales suscritos por España en el ámbito de la OTAN, para cuya aplicación se requiere certificación del Ministerio de Defensa. Es, por tanto, una referencia indirecta al marco OTAN, más fiscal y regulatoria que presupuestaria.

En paralelo, se ha aprobado también el Proyecto de Ley Orgánica del derecho de defensa (121/000006 en el Congreso y (15)621/000004 en el Senado), definitivamente aprobado el 30/10/2024. Su texto final puede consultarse en el BOCG del Senado. Esta ley se refiere al derecho de defensa en sentido jurídico-procesal, no al gasto en defensa, por lo que no articula el cumplimiento del 2 % del PIB.

3. Ausencia de una “ley del 2 % OTAN” y papel de los Presupuestos

Con la información disponible, no figura ninguna iniciativa en tramitación descrita explícitamente como el instrumento principal para llevar el gasto en defensa al 2 % del PIB comprometido con la OTAN. En el sistema español, el incremento del gasto militar se concreta normalmente a través de las sucesivas Leyes de Presupuestos Generales del Estado (PGE) y de acuerdos del Consejo de Ministros que aprueban grandes programas de armamento o créditos extraordinarios.

En las fuentes consultadas no consta una ley de presupuestos o un paquete presupuestario específico actualmente en tramitación que lleve ese rótulo o que se identifique formalmente como el mecanismo principal de cumplimiento del objetivo del 2 %. Por tanto, a nivel estrictamente parlamentario, la imagen actual es:

  • Una ley sectorial clave (Industria y Autonomía Estratégica) aún en fase de enmiendas en el Congreso, que refuerza los instrumentos para financiar programas de defensa.
  • Otras normas aprobadas con referencias puntuales a OTAN o a la defensa, pero sin configurar un “proceso parlamentario único” sobre el 2 %.

No se dispone de más información en las fuentes consultadas que vincule de forma directa y exclusiva una fase parlamentaria concreta con el cumplimiento del compromiso OTAN del 2 % del PIB.

¿Qué papel jugarán las futuras Leyes de Presupuestos Generales del Estado en alcanzar el objetivo del 2 % del PIB en defensa? ¿Qué contenido detallado tiene la disposición adicional quinta del Proyecto de Ley de Industria y Autonomía Estratégica sobre la financiación de programas de armamento? ¿Qué partidos han apoyado o criticado en el Congreso el refuerzo de la industria de defensa en la Ley de Industria y Autonomía Estratégica?

¿Cuáles son las competencias del presidente de Estados Unidos respecto a las relaciones exteriores y a la política de defensa según la Constitución estadounidense?

La Constitución de Estados Unidos otorga al presidente un papel central en relaciones exteriores y defensa, pero siempre en un esquema de reparto de poderes con el Congreso. El presidente dirige la acción diplomática, negocia tratados, designa embajadores y ejerce como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, el Senado debe aprobar los tratados y gran parte de los altos nombramientos, y el Congreso conserva la facultad de declarar la guerra y financiar (o no) la política de defensa. En la práctica, la combinación de competencias formales y poder político convierte al presidente en el principal arquitecto de la política exterior y de seguridad de Estados Unidos.

Competencias en relaciones exteriores

Negociación y firma de tratados

El fundamento principal está en el Artículo II, sección 2, que establece que el presidente tiene la facultad de “hacer tratados”, siempre que cuente con el “consejo y consentimiento del Senado”. En la práctica, esto significa:

  • El presidente y su equipo (Departamento de Estado, asesores de seguridad nacional, etc.) negocian el contenido de los tratados internacionales.
  • El texto acordado se firma a nivel internacional, pero no entra en vigor como tratado para Estados Unidos hasta que el Senado lo aprueba por una mayoría de dos tercios de los senadores presentes.
  • Sin ese consentimiento, el tratado no puede considerarse jurídicamente vinculante para Estados Unidos a nivel interno.
Nombramiento de embajadores y otros cargos clave

El mismo artículo constitucional otorga al presidente el poder de nombrar embajadores, otros ministros públicos y cónsules, siempre con confirmación del Senado. Esto le permite controlar quién representa al país en el exterior y quién dirige la diplomacia desde Washington, aunque sometido a la supervisión del poder legislativo.

Relaciones diplomáticas y reconocimiento de Estados

La Constitución menciona que el presidente “recibirá embajadores y otros ministros públicos”. Este poder de “recepción” se ha interpretado históricamente como la base de la competencia presidencial para reconocer gobiernos y Estados extranjeros. Así, la decisión de reconocer (o no) un nuevo Estado, o un nuevo gobierno, se considera una prerrogativa del Ejecutivo, aunque el Congreso puede influir a través de legislación y control presupuestario.

Acuerdos ejecutivos y liderazgo diplomático

Aunque la Constitución solo cita explícitamente los tratados sometidos al Senado, la práctica ha consolidado el uso de los “executive agreements” (acuerdos ejecutivos) que el presidente concluye sin ratificación senatorial completa, basándose en sus propias competencias o en leyes previas aprobadas por el Congreso. No están expresamente previstos en el texto constitucional, pero han sido aceptados como parte de las facultades del Ejecutivo, especialmente para acuerdos técnicos, militares o económicos.

Competencias en defensa y seguridad

Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas

El Artículo II designa al presidente como “Commander in Chief of the Army and Navy of the United States”, lo que, hoy, se extiende a todo el aparato militar. Esto implica:

  • Dirección estratégica de las operaciones militares, a través del Secretario de Defensa y el Estado Mayor Conjunto.
  • Decisión sobre el despliegue de tropas, la planificación de operaciones y el uso de la fuerza en situaciones de emergencia o conflictos limitados.
  • Responsabilidad última sobre la doctrina y prioridades de defensa, dentro del marco legislativo y presupuestario que fija el Congreso.
Relación con el Congreso en materia de guerra

Pese al liderazgo del presidente, la Constitución reserva al Congreso la facultad de “declarar la guerra” y de levantar y sostener ejércitos, así como de aprobar el presupuesto de defensa. Esto crea un sistema de equilibrio de poderes:

  • El presidente puede iniciar acciones militares limitadas o de corta duración en virtud de su papel como comandante en jefe.
  • Las guerras prolongadas y el mantenimiento de grandes operaciones militares dependen de la autorización y financiación del Congreso.

Desde 1973, la War Powers Resolution (ley ordinaria, no constitucional) intenta acotar la capacidad del presidente de mantener tropas en combate sin la aprobación legislativa, obligándolo a informar al Congreso y a retirar fuerzas si no hay autorización en un plazo determinado. Aunque discutida, refleja el intento de reforzar el control parlamentario.

Seguridad nacional y tratados de defensa

En el ámbito de alianzas militares (como la OTAN), el presidente negocia y firma acuerdos y lidera la posición de Estados Unidos en organismos internacionales de seguridad. No obstante, el vínculo jurídico con aliados y el compromiso de recursos dependen de la previa aprobación senatorial de los tratados y de la autorización presupuestaria anual del Congreso.

Límites y control sobre el presidente

Aunque el presidente concentra un poder significativo en relaciones exteriores y defensa, la Constitución prevé contrapesos:

  • El Senado controla los tratados y los principales nombramientos (embajadores, altos cargos de defensa).
  • El Congreso dispone de la llave presupuestaria, pudiendo condicionar o frenar determinadas políticas exteriores o militares.
  • El Congreso puede ejercer control político mediante comisiones de investigación, audiencias y, en último término, el impeachment si considera que el presidente ha incurrido en delitos graves o abusos de poder.

En conjunto, la Constitución configura a la presidencia como el centro operativo de la política exterior y de defensa, pero integrada en un sistema de separación de poderes que obliga a la cooperación (y al conflicto controlado) con el Congreso.

¿Cómo se reparten exactamente las competencias entre el presidente y el Congreso al declarar la guerra según la Constitución de Estados Unidos? ¿Qué papel tiene el Senado en el proceso de ratificación de tratados internacionales firmados por el presidente estadounidense? ¿Cómo ha modificado en la práctica la War Powers Resolution de 1973 las facultades del presidente de Estados Unidos en materia de uso de la fuerza militar?

¿A qué partido político pertenece Donald Trump y cuál ha sido su trayectoria política antes de llegar a la presidencia?

Donald Trump pertenece actualmente al Partido Republicano de Estados Unidos, con el que ganó las elecciones presidenciales de 2016. A lo largo de su vida ha cambiado varias veces de afiliación partidista, pero su salto efectivo a la política nacional se consolidó como republicano a partir de 2015, cuando anunció su candidatura presidencial. Antes de llegar a la Casa Blanca no ocupó cargos públicos electos, sino que construyó su figura desde el mundo empresarial, inmobiliario y mediático, y desde ahí dio el salto a la política institucional.

Pertenencia partidista de Donald Trump

Aunque es conocido sobre todo como líder del Partido Republicano, la trayectoria de Trump en términos de afiliación formal ha sido cambiante:

  • Años 80 y 90: se vincula inicialmente al Partido Republicano, pero se declara en ocasiones políticamente independiente y realiza donaciones tanto a candidatos republicanos como demócratas.
  • Finales de los 90 y 2000: coquetea con otras formaciones, como el Partido de la Reforma (Reform Party), de corte populista, con el que llega a explorar una candidatura presidencial en el año 2000.
  • Década de 2000: en algunos periodos figura formalmente como demócrata, lo que refleja más una estrategia empresarial y de relaciones públicas en Nueva York que una alineación ideológica clásica.
  • Desde 2009–2010: regresa al Partido Republicano y, ya en la década de 2010, se consolida como una de sus figuras más influyentes, especialmente en el sector más populista y nacionalista del partido.

Su victoria en 2016 y su posterior control sobre buena parte de la base electoral republicana han terminado por identificarlo de forma clara y estable con el Partido Republicano, hasta el punto de reconfigurar la línea ideológica y el estilo político del propio partido.

Trayectoria previa a la presidencia

Origen empresarial y mediático

Antes de entrar plenamente en la política, Trump se hizo conocido como empresario inmobiliario y figura mediática:

  • Sector inmobiliario: heredó y expandió el negocio familiar en Nueva York, desarrollando hoteles, torres de oficinas y complejos residenciales bajo la marca Trump. Su imagen pública se asocia a rascacielos, casinos y proyectos de alto perfil.
  • Marca personal: explota su apellido como marca, licenciándolo para productos diversos (edificios, cursos de formación, productos de consumo), lo que refuerza su imagen de “hombre de éxito”.
  • Televisión: se convierte en celebridad global con el programa de telerrealidad “The Apprentice”, donde se presenta como empresario duro y decisivo. Este formato le da una plataforma masiva y moldea su personaje político: directo, confrontativo y centrado en la negociación.
Primeros pasos políticos y discursos polémicos

Aunque no ocupó cargos electos antes de 2016, Trump intervino en el debate político durante años:

  • Candidatura exploratoria en 2000: estudia presentarse a la presidencia con el Partido de la Reforma, lo que muestra ya su ambición política, aunque finalmente abandona la idea.
  • Debate sobre Obama: en la década de 2010 se hace muy visible al cuestionar la legitimidad del presidente Barack Obama mediante la teoría conspirativa sobre su certificado de nacimiento, lo que le da notoriedad entre sectores conservadores.
  • Posiciones mediáticas: utiliza entrevistas, columnas y apariciones en televisión para defender posturas duras en inmigración, comercio internacional y política exterior, posicionándose como voz crítica frente al “establishment” de ambos partidos.
Candidatura presidencial de 2015–2016

El salto definitivo llega con la campaña de 2016:

  • Anuncio en 2015: en junio de 2015 anuncia su candidatura a las primarias republicanas con un discurso muy contundente sobre inmigración, pérdida de empleos industriales y crítica al sistema político tradicional.
  • Campaña en las primarias: derrota a candidatos republicanos tradicionales (como Jeb Bush o Marco Rubio) gracias a un mensaje populista, uso intensivo de redes sociales y una fuerte presencia mediática.
  • Elecciones generales de 2016: como candidato republicano, se enfrenta a Hillary Clinton (Partido Demócrata) y gana el Colegio Electoral, pese a perder el voto popular a nivel nacional. Toma posesión como presidente de Estados Unidos en enero de 2017.

Resumen de su perfil político previo

En conjunto, la trayectoria política previa de Trump se caracteriza por la ausencia de experiencia en cargos públicos, compensada con una gran visibilidad mediática y un uso intensivo de su imagen de empresario de éxito. Sus cambios de afiliación partidista reflejan una relación pragmática con los partidos, hasta que encuentra en el Partido Republicano el vehículo idóneo para articular un discurso populista, nacionalista y antiestablishment que le catapulta a la presidencia en 2016.

¿Qué cambios introdujo Donald Trump en el Partido Republicano durante y después de su presidencia? ¿Cuáles fueron las principales líneas de la política exterior de Trump mientras fue presidente? ¿Cómo influyeron los escándalos y polémicas previos en la campaña presidencial de Donald Trump en 2016?

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