Una semana sin Congreso pero con guerra institucional en el Senado: Marlaska consuma el tercer plante del Gobierno a la Cámara Alta

Tal y como estaba previsto, el ministro del Interior se ausenta por segunda vez de una comisión del Senado y completa una semana con tres sillas ministeriales vacías. El PP llevará al primer Pleno de septiembre la reprobación de Marlaska, Albares, Robles, Mónica García y Ana Redondo, mientras el Ejecutivo reserva sus explicaciones para el Congreso

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El asiento vacío del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la comparecencia prevista ante la Comisión de Interior, en el Senado | Ricardo Rubio - Europa Press

El asiento vacío del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la comparecencia prevista ante la Comisión de Interior, en el Senado | Ricardo Rubio - Europa Press

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El Senado ha concentrado esta semana toda la actividad parlamentaria relacionada con la crisis migratoria de Ceuta, pero ninguna de las tres comparecencias extraordinarias convocadas ha contado con el ministro llamado a dar explicaciones. La última ausencia ha sido la de Fernando Grande-Marlaska, que este jueves no ha acudido a la Comisión de Interior para informar sobre la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante las entradas masivas del 30 y 31 de julio.

La no comparecencia de Marlaska completa la imagen política que el Partido Popular buscaba construir durante el parón de agosto: tres comisiones extraordinarias, tres ministros ausentes y tres sillas vacías. José Manuel Albares faltó el lunes a la Comisión de Asuntos Exteriores, Margarita Robles no acudió el martes a la de Defensa y Marlaska ha cerrado este jueves la ronda de ausencias en la de Interior.

El choque se ha producido mientras el Congreso de los Diputados permanece sin actividad parlamentaria esta semana. El Gobierno sostiene que ofrecerá sus explicaciones en la Cámara Baja a finales de agosto para evitar la duplicación de comparecencias, pero el PP considera que el Ejecutivo no puede elegir ante qué Cámara someterse al control parlamentario.

La consecuencia política inmediata será una ofensiva de reprobaciones. La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, anunció este miércoles que su grupo registrará iniciativas para reprobar a Fernando Grande-Marlaska, José Manuel Albares, Margarita Robles, Mónica García y Ana Redondo por su gestión de la crisis de Ceuta.

Marlaska vuelve a dejar vacía su silla en el Senado

La Comisión de Interior estaba convocada oficialmente este jueves 20 de agosto a las 11.00 horas. El orden del día incluía una única comparecencia: la de Fernando Grande-Marlaska para explicar las actuaciones desarrolladas por su ministerio en materia de seguridad ciudadana, extranjería y coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante la crisis de Ceuta.

La convocatoria también pedía al ministro que detallara qué medidas está adoptando Interior para evitar que se repita una entrada masiva como la ocurrida a finales de julio. La solicitud estaba firmada por la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, y otros 138 senadores.

Marlaska no ha comparecido. La sesión se ha celebrado igualmente y ha servido para que los grupos presentes dejaran constancia de su posición ante la ausencia del titular de Interior. El presidente de la comisión, Fernando Martínez-Maíllo, ha acusado al Ejecutivo de mantener una actitud de rebeldía frente a la capacidad de control del Senado.

No es la primera silla vacía de Marlaska durante esta crisis. El ministro ya había faltado a una primera convocatoria de la Comisión de Interior celebrada el 12 de agosto. En aquella ocasión, el Gobierno alegó que debía supervisar el dispositivo de seguridad y protección civil desplegado con motivo del eclipse solar.

El Senado volvió a citarlo para este jueves, pero Marlaska ha mantenido su decisión de no acudir y comparecer posteriormente en el Congreso.

Tres comisiones extraordinarias y tres ministros ausentes

La mayoría absoluta del PP en el Senado permitió activar durante el mes de agosto tres comisiones extraordinarias vinculadas con la crisis migratoria de Ceuta. La secuencia ha sido la siguiente:

Fecha Comisión del Senado Ministro convocado Resultado
Lunes 17 de agosto Asuntos Exteriores José Manuel Albares No compareció
Martes 18 de agosto Defensa Margarita Robles No compareció
Jueves 20 de agosto Interior Fernando Grande-Marlaska No compareció

Albares había sido citado para informar sobre la acción exterior del Estado, las relaciones con Marruecos y el impacto internacional de la crisis. Robles debía explicar la misión encomendada a las Fuerzas Armadas en Ceuta. A Marlaska le correspondía responder sobre la actuación policial, el control fronterizo y las medidas para evitar nuevas entradas.

El Gobierno había solicitado que se anularan las convocatorias del Senado porque sus ministros ya habían pedido comparecer en el Congreso. El Ejecutivo considera que celebrar las mismas sesiones en las dos Cámaras supondría una duplicidad y defiende que ofrecerá explicaciones en la Cámara Baja, a la que califica como la Cámara "constitucionalmente prevalente".

El PP rechaza esa interpretación. La oposición sostiene que el artículo 110 de la Constitución permite tanto al Congreso como al Senado y a sus respectivas comisiones reclamar la presencia de los miembros del Gobierno. La controversia no reside, por tanto, en si los ministros comparecerán ante las Cortes, sino en si el Ejecutivo puede decidir unilateralmente hacerlo solamente ante una de las dos Cámaras.

El PP reprobará a cinco ministros por la crisis de Ceuta

La respuesta política del PP no se limitará a denunciar las ausencias. Alicia García anunció el miércoles que el Grupo Popular llevará al Senado la reprobación de cinco miembros del Gobierno: Grande-Marlaska, Albares, Robles, García y Redondo.

En el caso de Marlaska, Albares y Robles, el PP vincula la reprobación tanto a la gestión de la crisis como a la negativa a comparecer en el Senado. "Tres ministros, tres sillas vacías y un solo responsable", resumió Alicia García, que responsabilizó directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de las ausencias.

Los populares acusan a Marlaska de no haber reforzado suficientemente la frontera pese a los avisos previos y de haber dado por recuperada la normalidad demasiado pronto. A Albares le reprochan no haber aclarado el papel de Marruecos ni las conversaciones mantenidas con Rabat. En el caso de Robles, el PP recuerda que la ministra comunicó inicialmente su disposición a acudir al Senado, pero finalmente renunció a hacerlo.

La inclusión de Mónica García y Ana Redondo responde a otros aspectos de la emergencia. El PP responsabiliza a Sanidad del colapso asistencial en Ceuta —donde la gestión sanitaria corresponde directamente al Estado a través del Ingesa— y critica a Igualdad por su respuesta ante la situación de las mujeres y niñas llegadas durante la entrada masiva.

Las cinco reprobaciones se debatirán previsiblemente en el primer Pleno ordinario del Senado de septiembre. La mayoría absoluta del PP garantiza en principio su aprobación.

Qué supone la reprobación de un ministro en el Senado

La reprobación es una sanción política, pero no obliga jurídicamente al ministro a dimitir ni permite al Senado destituirlo. Los miembros del Gobierno son nombrados y cesados por el rey a propuesta del presidente del Ejecutivo.

La votación permite a una Cámara dejar constancia formal de su censura a la actuación de un ministro. Su efecto depende principalmente de la presión política que genere y de la decisión posterior del presidente del Gobierno.

El PP ya ha utilizado esta herramienta durante la legislatura gracias a su mayoría en el Senado. Alicia García asegura que la Cámara Alta ha aprobado hasta ahora la reprobación de ocho ministros. Si prosperan las cinco nuevas iniciativas, la crisis de Ceuta ampliará considerablemente esa lista.

Albares, Marlaska y Ana Redondo ya habían sido reprobados con anterioridad durante la actual legislatura. Por tanto, una nueva votación tendría un impacto simbólico y político, pero no modificaría por sí misma su permanencia en el Consejo de Ministros.

Por qué el Congreso no ha tenido actividad esta semana

El Congreso no ha celebrado Pleno ni reuniones de comisión entre el 17 y el 23 de agosto. La Cámara se encuentra fuera del periodo ordinario de sesiones, que se reanudará en septiembre, aunque puede convocar sesiones extraordinarias durante agosto.

El Senado sí ha aprovechado esa posibilidad para celebrar las tres comisiones sobre Ceuta. La diferencia responde esencialmente al control que cada bloque ejerce sobre las Cámaras: el PP dispone de mayoría absoluta en el Senado, mientras que la Mesa y la mayoría parlamentaria del Congreso permiten al Gobierno ordenar sus comparecencias con un calendario distinto.

La crisis de Ceuta ha convertido así el calendario parlamentario en una batalla política. El PP ha utilizado su mayoría en el Senado para citar a los ministros antes de que comparezcan en el Congreso, mientras el Gobierno ha concentrado su estrategia de rendición de cuentas en la Cámara Baja.

El Gobierno responderá en el Congreso a finales de agosto

El próximo movimiento se producirá en el Congreso. El Ejecutivo ha solicitado comparecencias extraordinarias y a petición propia de cuatro ministros para explicar la respuesta a la crisis migratoria. El calendario comunicado prevé las siguientes intervenciones:

Fecha prevista Ministro Comisión del Congreso Asunto
Martes 25 de agosto Margarita Robles Defensa Actuación de las Fuerzas Armadas en la crisis de Ceuta
Jueves 27 de agosto Félix Bolaños Seguridad Nacional Coordinación del Gobierno durante la crisis
Viernes 28 de agosto Fernando Grande-Marlaska Interior Seguridad, control fronterizo y actuación policial
Viernes 28 de agosto José Manuel Albares Asuntos Exteriores Relación con Marruecos y dimensión exterior de la crisis

Marlaska deberá explicar ante los diputados la actuación policial y fronteriza que este jueves no ha detallado en el Senado. Albares responderá sobre la relación con Marruecos y Robles abordará la intervención de las Fuerzas Armadas. Bolaños, que no había sido convocado en esta ronda de comisiones del Senado, ofrecerá una visión general de la coordinación del Gobierno.

El conflicto puede acabar en los tribunales

El traslado de las explicaciones al Congreso no cerrará necesariamente el enfrentamiento. El PP sostiene que comparecer en una Cámara no elimina la obligación de acudir a la otra cuando existe una convocatoria formal. El Gobierno, en cambio, mantiene que no tiene sentido repetir las mismas comparecencias con pocos días de diferencia. El PP estudia trasladar el choque fuera del Parlamento. Tras la ausencia de Marlaska, los populares han anunciado que acudirán a los tribunales para defender la capacidad constitucional del Senado de controlar al Gobierno.

La disputa gira alrededor del artículo 110.1 de la Constitución, que establece que las Cámaras y sus comisiones pueden reclamar la presencia de los miembros del Gobierno. El Ejecutivo no niega ese poder de control, pero argumenta que ya ha activado comparecencias sobre el mismo asunto en el Congreso y que la duplicidad carece de justificación.

El eventual procedimiento judicial deberá determinar si las ausencias constituyen una vulneración de las facultades del Senado o si el Gobierno dispone de margen para organizar su rendición de cuentas parlamentaria. No existe, en todo caso, un mecanismo automático que permita al Senado imponer una sanción o forzar materialmente la presencia de un ministro.

La semana parlamentaria termina así con el Congreso vacío, el Senado convertido en el principal escenario de oposición al Gobierno y tres sillas ministeriales vacantes como símbolo de una batalla institucional que continuará a finales de agosto en la Cámara Baja y en septiembre con la votación de las reprobaciones.

Más claves, contexto y preguntas con FREN

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¿Qué requisitos establece la Constitución para la comparecencia de ministros ante el Congreso y el Senado?

La Constitución no detalla un “procedimiento técnico” cerrado para la comparecencia de ministros ante el Congreso y el Senado, pero sí fija los requisitos básicos: el deber general del Gobierno de someterse al control parlamentario, el derecho de las Cámaras a recabar su presencia e información y la correlativa obligación de colaboración del Ejecutivo. Los aspectos concretos (quién lo pide, mayorías, plazos, formato del debate) se remiten a los Reglamentos del Congreso y del Senado.

1. Marco general de control: artículo 66 CE

El artículo 66 CE establece que las Cortes Generales representan al pueblo español y ejercen la función de control del Gobierno. De este precepto se deriva:

  • Un deber constitucional de control sobre la acción del Gobierno.
  • La necesidad de que existan instrumentos que hagan efectivo ese control, entre ellos las comparecencias de miembros del Gobierno ante el Congreso, el Senado o sus comisiones.

Por tanto, las comparecencias no son una cortesía política, sino un instrumento ordinario del mandato de control que la Constitución atribuye a las Cortes.

2. Responsabilidad política ante el Congreso: artículo 108 CE

El artículo 108 CE dispone que el Gobierno responde solidariamente en su gestión política ante el Congreso de los Diputados. Ello implica:

  • El centro de la responsabilidad política del Gobierno está en el Congreso (moción de censura, cuestión de confianza, etc.).
  • Las comparecencias de ministros ante el Congreso son un cauce esencial para esa responsabilidad política: permiten exigir explicaciones y, llegado el caso, fundamentar decisiones como una reprobación política o una moción de censura al conjunto del Gobierno.

Aunque el Senado también puede llamar a comparecer a los miembros del Gobierno, el vínculo de responsabilidad política estricta se establece sólo con el Congreso.

3. Derecho de información de las Cámaras: artículo 110 CE

El artículo 110 CE reconoce que las Cámaras y sus Comisiones pueden recabar, a través de sus Presidentes, la información y ayuda que precisen del Gobierno y de sus Departamentos, así como de otras autoridades. De aquí se desprenden varios requisitos clave:

  • La iniciativa corresponde a las Cámaras o sus comisiones, no individualmente a un diputado o senador (aunque estos puedan promoverla políticamente según los reglamentos).
  • La solicitud debe cursarse a través de los Presidentes del Congreso o del Senado, es decir, mediante acuerdo formal del órgano competente (Pleno, Mesa, Junta de Portavoces o Comisión, según el caso).
  • El Gobierno tiene un deber constitucional de facilitar información y ayuda, lo que abarca tanto documentación como explicaciones verbales en sede parlamentaria.

El precepto no exige una mayoría concreta ni limita las materias: esos detalles se fijan reglamentariamente, pero el derecho a recabar información tiene rango constitucional y es muy amplio.

4. Presencia de los miembros del Gobierno: artículo 111 CE

El artículo 111 CE concreta el régimen de comparecencias:

  • “Las Cámaras y sus Comisiones pueden reclamar la presencia de los miembros del Gobierno”: Congreso y Senado, así como sus comisiones, pueden acordar la comparecencia del Presidente, vicepresidentes o ministros.
  • “Los miembros del Gobierno tienen acceso a las sesiones de las Cámaras y a sus Comisiones y la facultad de hacerse oír en ellas”: el Gobierno también puede comparecer por iniciativa propia, para informar o defender su posición.
  • Además, el mismo artículo somete al Gobierno a interpelaciones y preguntas, para las que la Constitución exige reservar un tiempo mínimo semanal. Muchas comparecencias se articulan precisamente mediante estos instrumentos.

Aunque el precepto no dice expresamente “es obligatorio acudir”, la combinación del poder de las Cámaras para reclamar la presencia y el deber general de control e información se interpreta como una obligación constitucional de comparecer, cuyo incumplimiento se aborda con los mecanismos de responsabilidad política y, en su caso, con desarrollo legal específico.

5. Síntesis práctica de los requisitos constitucionales

  • Quién puede solicitar la comparecencia: el Congreso, el Senado o sus comisiones, mediante los acuerdos que prevean sus Reglamentos, actuando siempre a través de sus Presidentes (art. 110 y 111 CE).
  • Necesidad de aprobación previa: sí, en el sentido de que la comparecencia debe ser acordada por el órgano competente de la Cámara; la Constitución no fija la mayoría, pero exige esa decisión formal.
  • Carácter obligatorio de la asistencia: del deber de someterse a control (art. 66), de responder políticamente ante el Congreso (art. 108) y del derecho de las Cámaras a reclamar su presencia (art. 111) se deriva una obligación constitucional de comparecer.
  • Alcance del deber de información: muy amplio; incluye informar, remitir documentación y prestar la ayuda necesaria para que las Cortes ejerzan plenamente sus funciones (art. 110 CE).
  • Diferencia Congreso–Senado: ambos pueden llamar a comparecer; pero la responsabilidad política última del Gobierno se anuda al Congreso (art. 108 CE), lo que hace especialmente intensas las comparecencias en esta Cámara.

¿Cuál es la trayectoria política y profesional de Fernando Grande-Marlaska?

Fernando Grande-Marlaska Gómez (Bilbao, 1962) es un magistrado de carrera que desde 2018 ejerce como ministro del Interior en los distintos gobiernos de Pedro Sánchez. Su trayectoria combina más de dos décadas en la judicatura, especialmente en la Audiencia Nacional, con una prolongada etapa como responsable político de la seguridad interior y las políticas migratorias españolas.

Licenciado en Derecho y perteneciente a la carrera judicial, se forja profesionalmente en juzgados y tribunales hasta llegar a la Audiencia Nacional, donde alcanza relevancia pública. Según su ficha en bases institucionales, es magistrado y se destacó en ese órgano en la lucha contra el terrorismo de ETA y en causas de gran impacto mediático, como el caso del accidente del Yak-42. Esa etapa lo sitúa como una figura conocida dentro del poder judicial por su trabajo en materias de terrorismo y delincuencia organizada.

Su perfil también está ligado a la garantía del Estado de derecho en el ámbito penal. En la biografía parlamentaria se subraya que su experiencia en la Audiencia Nacional le otorga un conocimiento directo de las amenazas terroristas y de seguridad que afronta el país, algo que después trasladará a su acción política en Interior. Además, es uno de los jueces que contribuye a visibilizar al colectivo LGTBI dentro de la judicatura: en octubre de 2005, siendo magistrado de la Audiencia Nacional, hizo pública su homosexualidad y se casó con su marido, gesto que distintos análisis periodísticos destacan como un hito simbólico para la normalización del colectivo en instituciones tradicionalmente conservadoras, como recuerda un reportaje de Demócrata sobre figuras clave en la evolución de los derechos LGTBI+ (perfil LGTBI).

Su salto a la política de alto nivel se produce en junio de 2018, cuando Pedro Sánchez lo incorpora a su primer Consejo de Ministros tras la moción de censura a Mariano Rajoy. Diversos análisis sobre aquel llamado “Gobierno bonito” recuerdan que la lista de ministros incluyó al “juez Fernando Grande-Marlaska” al frente de Interior, junto a figuras como Josep Borrell o Carmen Calvo (Gobierno 2018). Desde entonces se mantiene ininterrumpidamente al frente del Ministerio del Interior, lo que lo convierte, junto con Luis Planas, en uno de los ministros que más tiempo llevan dirigiendo la misma cartera desde la Transición.

Como ministro del Interior, su cargo administrativo principal, reflejado en bases oficiales, es el de ministro del Ministerio del Interior. Su agenda institucional muestra una dedicación constante a los consejos de ministros de Interior de la Unión Europea, reuniones del Consejo JAI (Justicia y Asuntos de Interior) en Luxemburgo y Bruselas, y comparecencias periódicas ante el Congreso y el Senado para responder a las sesiones de control al Gobierno y a comisiones específicas, especialmente la de Interior.

En el plano de la política pública, Grande-Marlaska ha hecho de la cooperación policial internacional y la gestión migratoria dos de sus grandes ejes. En notas de prensa de La Moncloa e Interior aparece defendiendo una “estrategia preventiva” en materia migratoria y presentando el modelo español de “movilidad segura” en foros internacionales (Conferencia de embajadores). También ha impulsado la modernización de infraestructuras críticas, como el paso fronterizo de Beni Enzar en Melilla, enmarcándolo en el concepto de “frontera inteligente” y subrayando el equilibrio entre seguridad y agilidad en el tránsito.

En el terreno de la seguridad y la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo, su ministerio ha reforzado la cooperación con socios europeos y mediterráneos. En la Alianza Internacional para la Seguridad, por ejemplo, ha defendido que “la colaboración internacional no es una opción, sino una necesidad” en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y amenazas híbridas como el uso criminal de drones o la ciberdelincuencia, insistiendo en el intercambio operativo de información y en la confianza mutua entre cuerpos policiales (Alianza ISA).

Su gestión al frente de Interior ha estado ligada también a la Guardia Civil y la Policía Nacional, instituciones que suele presentar como ejes de la vertebración del territorio y de la seguridad en la España despoblada. Ha presidido actos centrales del cuerpo, inaugurado cuarteles y encabezado decisiones de nombramientos en la cúpula policial y de la Guardia Civil, en un contexto marcado por la lucha contra el narcotráfico, la corrupción y las nuevas formas de delincuencia organizada.

En el plano político, su etapa ministerial ha sido objeto de un intenso escrutinio y de críticas de la oposición, que han llegado a pedir en varias ocasiones su dimisión por distintos episodios en Interior. Aun así, ha mantenido el respaldo del presidente y sigue compareciendo de forma habitual en el Parlamento y en comisiones de investigación o seguimiento, donde defiende la actuación de su departamento, reivindica el respeto a las resoluciones judiciales y enmarca su gestión en la defensa del Estado de derecho.

En el ámbito personal y simbólico, los perfiles biográficos subrayan que Grande-Marlaska es una de las figuras más visibles de la diversidad LGTBI en la alta administración de justicia y el Gobierno. Ha publicado una autobiografía y ha participado en campañas y actos sociales, consolidando una imagen de magistrado-político que combina discurso de firmeza en seguridad con referencias constantes a la legalidad, los derechos fundamentales y la dignidad de las víctimas del terrorismo.

¿Cuántas reprobaciones de ministros ha aprobado el Senado en legislaturas anteriores?

Con la información disponible en las fuentes consultadas no es posible dar una cifra exacta y consolidada de cuántas reprobaciones de ministros ha aprobado el Senado en todas las legislaturas anteriores. No existe en estas fuentes un recuento histórico completo desde 1977, sino referencias parciales y centradas sobre todo en la legislatura actual. Lo que sí muestran claramente es que la ola de reprobaciones al Gobierno y a sus ministros en el Senado es un fenómeno muy concentrado en la legislatura vigente y sin precedentes por intensidad en la etapa democrática.

Qué dicen explícitamente las fuentes

En una nota del Grupo Socialista en el Senado de abril de 2025, el portavoz Juan Espadas denuncia el uso de la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta para reprobar sistemáticamente a miembros del Gobierno. Allí se señala que, con la moción contra la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se llegaba ya a:

  • “el quinto miembro del Ejecutivo” reprobado en el Senado, al que habría que añadir, además, la reprobación al fiscal general del Estado (nota del PSOE en el Senado).

Es decir, esa propia fuente interna del Senado sitúa en cinco los ministros y ministras ya reprobados en la actual legislatura en el momento de esa declaración (abril de 2025), sin aportar una serie histórica de legislaturas previas.

Posteriormente, las noticias recabadas permiten ver cómo esa lista continúa ampliándose:

  • El Partido Popular informa de que el Senado reprueba por segunda vez al ministro de Transportes, Óscar Puente, mediante moción aprobada por el Pleno (comunicado del PP).
  • Otra nota de prensa del PP explica que, con la iniciativa para reprobar a Mónica García (Sanidad), esta se convertirá en “la sexta ministra cuestionada formalmente por la mayoría absoluta del PP en el Senado en la actual legislatura”, y enumera como previamente reprobadas a Ana Redondo (Igualdad), María Jesús Montero, Óscar Puente, Fernando Grande-Marlaska, Félix Bolaños y José Manuel Albares (información en Demócrata).
  • Una crónica posterior sobre la reprobación a Sara Aagesen (Transición Ecológica) afirma que esta votación “la convierte en la novena integrante del Ejecutivo censurada por la Cámara Alta en esta legislatura” (crónica de Demócrata).

De estas tres piezas se deduce que, en la legislatura actual, el Senado ha aprobado al menos nueve reprobaciones individuales a miembros del Gobierno. Sin embargo, ninguna de las fuentes ofrece un recuento acumulado para todas las legislaturas anteriores.

Ausencia de un histórico completo en las fuentes consultadas

En paralelo se han rastreado:

  • Notas de prensa oficiales del Senado sobre plenos en los que se incluyen mociones de reprobación (por ejemplo, al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes: nota del 3/4/2024 y nota del 9/4/2025).
  • Comunicados de partidos (PP, PSOE) donde se mencionan algunas reprobaciones y se denuncia su uso “abusivo”.
  • Artículos de análisis en Demócrata y otros medios que describen el uso reciente de la reprobación como instrumento de confrontación política.

Ninguna de estas fuentes, sin embargo, proporciona:

  • Un listado sistemático por legislaturas de las reprobaciones aprobadas por el Senado a ministros.
  • Ni un número total acumulado en “todas las legislaturas anteriores”.

Sí aparece algún dato indirecto que apunta a la excepcionalidad histórica del momento actual. Por ejemplo, en una moción del PP aprobada en el Senado pidiendo la reprobación del fiscal general del Estado, el propio grupo popular subraya que se trata de la “primera vez, en casi medio siglo de democracia” que se adopta una censura de ese tipo al jefe del Ministerio Fiscal (nota del PP). Esa mención refuerza la idea de que este tipo de votos de censura eran muy poco frecuentes en las primeras décadas de la democracia.

Conclusión

A partir de las fuentes accesibles se puede afirmar con seguridad que:

  • En la legislatura actual, el Senado ha aprobado al menos nueve reprobaciones individuales a miembros del Gobierno, un volumen sin precedentes según los propios actores parlamentarios.
  • No se ha localizado en las fuentes consultadas un recuento oficial o periodístico completo que indique cuántas reprobaciones a ministros aprobó el Senado en el conjunto de las legislaturas anteriores.

Por tanto, solo es posible responder con precisión para la legislatura presente, y contextualizar que el recurso intensivo a la reprobación en el Senado es un fenómeno reciente y políticamente excepcional, pero no ofrecer una cifra total fiable para todas las legislaturas previas con los datos disponibles.

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¿Qué motivo ha alegado el Gobierno para que los ministros no comparezcan en el Senado sobre la crisis migratoria de Ceuta?

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