El Senado ha concentrado esta semana toda la actividad parlamentaria relacionada con la crisis migratoria de Ceuta, pero ninguna de las tres comparecencias extraordinarias convocadas ha contado con el ministro llamado a dar explicaciones. La última ausencia ha sido la de Fernando Grande-Marlaska, que este jueves no ha acudido a la Comisión de Interior para informar sobre la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante las entradas masivas del 30 y 31 de julio.
La no comparecencia de Marlaska completa la imagen política que el Partido Popular buscaba construir durante el parón de agosto: tres comisiones extraordinarias, tres ministros ausentes y tres sillas vacías. José Manuel Albares faltó el lunes a la Comisión de Asuntos Exteriores, Margarita Robles no acudió el martes a la de Defensa y Marlaska ha cerrado este jueves la ronda de ausencias en la de Interior.
El choque se ha producido mientras el Congreso de los Diputados permanece sin actividad parlamentaria esta semana. El Gobierno sostiene que ofrecerá sus explicaciones en la Cámara Baja a finales de agosto para evitar la duplicación de comparecencias, pero el PP considera que el Ejecutivo no puede elegir ante qué Cámara someterse al control parlamentario.
La consecuencia política inmediata será una ofensiva de reprobaciones. La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, anunció este miércoles que su grupo registrará iniciativas para reprobar a Fernando Grande-Marlaska, José Manuel Albares, Margarita Robles, Mónica García y Ana Redondo por su gestión de la crisis de Ceuta.
Marlaska vuelve a dejar vacía su silla en el Senado
La Comisión de Interior estaba convocada oficialmente este jueves 20 de agosto a las 11.00 horas. El orden del día incluía una única comparecencia: la de Fernando Grande-Marlaska para explicar las actuaciones desarrolladas por su ministerio en materia de seguridad ciudadana, extranjería y coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante la crisis de Ceuta.
La convocatoria también pedía al ministro que detallara qué medidas está adoptando Interior para evitar que se repita una entrada masiva como la ocurrida a finales de julio. La solicitud estaba firmada por la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, y otros 138 senadores.
Marlaska no ha comparecido. La sesión se ha celebrado igualmente y ha servido para que los grupos presentes dejaran constancia de su posición ante la ausencia del titular de Interior. El presidente de la comisión, Fernando Martínez-Maíllo, ha acusado al Ejecutivo de mantener una actitud de rebeldía frente a la capacidad de control del Senado.
🔴Fernando Martínez-Maíllo : "Es más inédito todavía, la actitud del Gobierno de rebeldía e insumisión ante esta Cámara"
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No es la primera silla vacía de Marlaska durante esta crisis. El ministro ya había faltado a una primera convocatoria de la Comisión de Interior celebrada el 12 de agosto. En aquella ocasión, el Gobierno alegó que debía supervisar el dispositivo de seguridad y protección civil desplegado con motivo del eclipse solar.
El Senado volvió a citarlo para este jueves, pero Marlaska ha mantenido su decisión de no acudir y comparecer posteriormente en el Congreso.
Tres comisiones extraordinarias y tres ministros ausentes
La mayoría absoluta del PP en el Senado permitió activar durante el mes de agosto tres comisiones extraordinarias vinculadas con la crisis migratoria de Ceuta. La secuencia ha sido la siguiente:
| Fecha | Comisión del Senado | Ministro convocado | Resultado |
|---|---|---|---|
| Lunes 17 de agosto | Asuntos Exteriores | José Manuel Albares | No compareció |
| Martes 18 de agosto | Defensa | Margarita Robles | No compareció |
| Jueves 20 de agosto | Interior | Fernando Grande-Marlaska | No compareció |
Albares había sido citado para informar sobre la acción exterior del Estado, las relaciones con Marruecos y el impacto internacional de la crisis. Robles debía explicar la misión encomendada a las Fuerzas Armadas en Ceuta. A Marlaska le correspondía responder sobre la actuación policial, el control fronterizo y las medidas para evitar nuevas entradas.
El Gobierno había solicitado que se anularan las convocatorias del Senado porque sus ministros ya habían pedido comparecer en el Congreso. El Ejecutivo considera que celebrar las mismas sesiones en las dos Cámaras supondría una duplicidad y defiende que ofrecerá explicaciones en la Cámara Baja, a la que califica como la Cámara "constitucionalmente prevalente".
El PP rechaza esa interpretación. La oposición sostiene que el artículo 110 de la Constitución permite tanto al Congreso como al Senado y a sus respectivas comisiones reclamar la presencia de los miembros del Gobierno. La controversia no reside, por tanto, en si los ministros comparecerán ante las Cortes, sino en si el Ejecutivo puede decidir unilateralmente hacerlo solamente ante una de las dos Cámaras.
El PP reprobará a cinco ministros por la crisis de Ceuta
La respuesta política del PP no se limitará a denunciar las ausencias. Alicia García anunció el miércoles que el Grupo Popular llevará al Senado la reprobación de cinco miembros del Gobierno: Grande-Marlaska, Albares, Robles, García y Redondo.
En el caso de Marlaska, Albares y Robles, el PP vincula la reprobación tanto a la gestión de la crisis como a la negativa a comparecer en el Senado. "Tres ministros, tres sillas vacías y un solo responsable", resumió Alicia García, que responsabilizó directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de las ausencias.
Los populares acusan a Marlaska de no haber reforzado suficientemente la frontera pese a los avisos previos y de haber dado por recuperada la normalidad demasiado pronto. A Albares le reprochan no haber aclarado el papel de Marruecos ni las conversaciones mantenidas con Rabat. En el caso de Robles, el PP recuerda que la ministra comunicó inicialmente su disposición a acudir al Senado, pero finalmente renunció a hacerlo.
La inclusión de Mónica García y Ana Redondo responde a otros aspectos de la emergencia. El PP responsabiliza a Sanidad del colapso asistencial en Ceuta —donde la gestión sanitaria corresponde directamente al Estado a través del Ingesa— y critica a Igualdad por su respuesta ante la situación de las mujeres y niñas llegadas durante la entrada masiva.
Las cinco reprobaciones se debatirán previsiblemente en el primer Pleno ordinario del Senado de septiembre. La mayoría absoluta del PP garantiza en principio su aprobación.
Qué supone la reprobación de un ministro en el Senado
La reprobación es una sanción política, pero no obliga jurídicamente al ministro a dimitir ni permite al Senado destituirlo. Los miembros del Gobierno son nombrados y cesados por el rey a propuesta del presidente del Ejecutivo.
La votación permite a una Cámara dejar constancia formal de su censura a la actuación de un ministro. Su efecto depende principalmente de la presión política que genere y de la decisión posterior del presidente del Gobierno.
El PP ya ha utilizado esta herramienta durante la legislatura gracias a su mayoría en el Senado. Alicia García asegura que la Cámara Alta ha aprobado hasta ahora la reprobación de ocho ministros. Si prosperan las cinco nuevas iniciativas, la crisis de Ceuta ampliará considerablemente esa lista.
Albares, Marlaska y Ana Redondo ya habían sido reprobados con anterioridad durante la actual legislatura. Por tanto, una nueva votación tendría un impacto simbólico y político, pero no modificaría por sí misma su permanencia en el Consejo de Ministros.
Por qué el Congreso no ha tenido actividad esta semana
El Congreso no ha celebrado Pleno ni reuniones de comisión entre el 17 y el 23 de agosto. La Cámara se encuentra fuera del periodo ordinario de sesiones, que se reanudará en septiembre, aunque puede convocar sesiones extraordinarias durante agosto.
El Senado sí ha aprovechado esa posibilidad para celebrar las tres comisiones sobre Ceuta. La diferencia responde esencialmente al control que cada bloque ejerce sobre las Cámaras: el PP dispone de mayoría absoluta en el Senado, mientras que la Mesa y la mayoría parlamentaria del Congreso permiten al Gobierno ordenar sus comparecencias con un calendario distinto.
La crisis de Ceuta ha convertido así el calendario parlamentario en una batalla política. El PP ha utilizado su mayoría en el Senado para citar a los ministros antes de que comparezcan en el Congreso, mientras el Gobierno ha concentrado su estrategia de rendición de cuentas en la Cámara Baja.
El Gobierno responderá en el Congreso a finales de agosto
El próximo movimiento se producirá en el Congreso. El Ejecutivo ha solicitado comparecencias extraordinarias y a petición propia de cuatro ministros para explicar la respuesta a la crisis migratoria. El calendario comunicado prevé las siguientes intervenciones:
| Fecha prevista | Ministro | Comisión del Congreso | Asunto |
|---|---|---|---|
| Martes 25 de agosto | Margarita Robles | Defensa | Actuación de las Fuerzas Armadas en la crisis de Ceuta |
| Jueves 27 de agosto | Félix Bolaños | Seguridad Nacional | Coordinación del Gobierno durante la crisis |
| Viernes 28 de agosto | Fernando Grande-Marlaska | Interior | Seguridad, control fronterizo y actuación policial |
| Viernes 28 de agosto | José Manuel Albares | Asuntos Exteriores | Relación con Marruecos y dimensión exterior de la crisis |
Marlaska deberá explicar ante los diputados la actuación policial y fronteriza que este jueves no ha detallado en el Senado. Albares responderá sobre la relación con Marruecos y Robles abordará la intervención de las Fuerzas Armadas. Bolaños, que no había sido convocado en esta ronda de comisiones del Senado, ofrecerá una visión general de la coordinación del Gobierno.
El conflicto puede acabar en los tribunales
El traslado de las explicaciones al Congreso no cerrará necesariamente el enfrentamiento. El PP sostiene que comparecer en una Cámara no elimina la obligación de acudir a la otra cuando existe una convocatoria formal. El Gobierno, en cambio, mantiene que no tiene sentido repetir las mismas comparecencias con pocos días de diferencia. El PP estudia trasladar el choque fuera del Parlamento. Tras la ausencia de Marlaska, los populares han anunciado que acudirán a los tribunales para defender la capacidad constitucional del Senado de controlar al Gobierno.
La disputa gira alrededor del artículo 110.1 de la Constitución, que establece que las Cámaras y sus comisiones pueden reclamar la presencia de los miembros del Gobierno. El Ejecutivo no niega ese poder de control, pero argumenta que ya ha activado comparecencias sobre el mismo asunto en el Congreso y que la duplicidad carece de justificación.
El eventual procedimiento judicial deberá determinar si las ausencias constituyen una vulneración de las facultades del Senado o si el Gobierno dispone de margen para organizar su rendición de cuentas parlamentaria. No existe, en todo caso, un mecanismo automático que permita al Senado imponer una sanción o forzar materialmente la presencia de un ministro.
La semana parlamentaria termina así con el Congreso vacío, el Senado convertido en el principal escenario de oposición al Gobierno y tres sillas ministeriales vacantes como símbolo de una batalla institucional que continuará a finales de agosto en la Cámara Baja y en septiembre con la votación de las reprobaciones.