Puigdemont denuncia la “rebeldía” del Supremo con la amnistía dos años después de su viaje a Barcelona

Puigdemont rememora su viaje a Barcelona de hace dos años y acusa al Tribunal Supremo de mantener una actitud de rebeldía ante la Ley de Amnistía.

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El expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, ha rememorado este sábado que se cumplen dos años de su desplazamiento a Barcelona para intentar asistir al pleno de investidura de Salvador Illa, celebrado el 8 de agosto de 2024, y ha criticado la “actitud de rebeldía del Tribunal Supremo español que se negaba y aún se niega a aplicar la Ley de Amnistía”.

Lo ha explicado en un artículo publicado en “X” y recogido por Europa Press, donde relata con detalle cómo se organizó y desarrolló su viaje hasta la capital catalana aquel día. En el texto subraya que su objetivo era acudir “a la institución que representa a la soberanía” de Cataluña y poder intervenir con la calma e inmunidad que, según defiende, otorgan en democracia las sesiones parlamentarias.

En este mismo mensaje, Puigdemont afirma: “Quería recordar de dónde venimos, y desde esta experiencia y perspectiva, advertir de la deriva que emprendería el país a partir de la presidencia del gobierno más españolista de la historia. Sabíamos que nos haría entrar en una etapa de gran dependencia y se pondría en marcha una agenda de voraz deconstrucción nacional --desde los elementos simbólicos hasta los pilares sobre los cuales se ha bastado la prosperidad de Cataluña desde la recuperación del autogobierno-- que nos haría entrar en una era de decadencia”, dice.

Detalla que llegó a Barcelona el 6 de agosto cruzando la frontera de la Jonquera (Girona) por la autopista, sentado en el asiento trasero de un turismo. Acompaña el relato con una fotografía de aquel momento junto al secretario general de Junts, Jordi Turull, y añade: “Como podéis comprobar, ni vamos en el maletero, ni vamos disfrazados, ni entramos camuflados en la oscuridad de la noche”.

Puigdemont reprocha que “un feroz dispositivo de seguridad blindó todo el perímetro que permitía el acceso al Parc de la Ciutadella; los mismos diputados fueron tratados como rebajo y el público que quería asistir sería objeto, como se comprobaría poco después de una vergonzosa represión policial”, y censura que, a raíz de aquellos hechos, tres personas acabaran siendo procesadas a petición de la Fiscalía.

“PONERLOS EN EVIDENCIA”

Reconoce que eran conscientes de que no podría tomar la palabra en el Parlament, pero sostiene que “era importante estar en persona para poner en evidencia lo que dos años después es aún más escandaloso: la actitud de rebeldía del Tribunal Supremo que se negaba y aún se niega a aplicar la Ley de Amnistía. Una ley que ya estaba vigente en ese momento y que, dos años después, tiene también el aval del Tribunal Constitucional y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea”.

“Ponerlos en evidencia delante de todo el mundo forma parte de la lucha que podemos hacer desde el exilio, a pesar de que los medios de los que disponemos son insignificantes comparados con los que destina el Estado español”, indica en el texto.

Puigdemont concluye el artículo reiterando que la finalidad esencial de aquel viaje era poder intervenir y, en caso de conseguirlo, regresar después a Waterloo (Bélgica): “Nada fue fácil ni exento de riesgo y tensión. Tampoco es ahora fácil. Y aun así todavía estamos, y siempre estaremos”.

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