La OMS reclama esfuerzos continuos para salvaguardar los frágiles logros frente a las enfermedades tropicales desatendidas

La OMS urge a los países a mantener y reforzar sus esfuerzos contra las enfermedades tropicales desatendidas ante avances frágiles y financiación insuficiente.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llamado a los gobiernos a reforzar y mantener en el tiempo sus actuaciones para proteger los “frágiles logros” alcanzados frente a las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) y corregir las carencias que aún persisten.

Este mensaje se enmarca en la publicación del nuevo informe mundial sobre ETD, difundido este miércoles, que revisa el estado de eliminación de estas patologías y actúa como evaluación intermedia de la hoja de ruta 2021-2030 impulsada por la OMS, orientada a mejorar los resultados en materia de control, eliminación y erradicación.

De acuerdo con los datos del documento, hasta junio pasado un total de 63 países habían logrado eliminar al menos una ETD, lo que supone 21 más que a finales de 2020. El plan establece como meta que, para 2030, todos los Estados hayan eliminado al menos una enfermedad tropical desatendida y que dos de ellas se consideren erradicadas.

El informe también pone de relieve el descenso en el número de personas que necesitan tratamiento, cifrado en 1.410 millones en 2024, lo que representa una reducción del 36 por ciento respecto a 2010 y un 19 por ciento menos en comparación con 2020.

Como ejemplo de este avance, se señala que los casos de tripanosomiasis africana se han reducido en un 98 por ciento desde 1999, mientras que la dracunculiasis alcanzó en 2025 un mínimo histórico de solo 10 casos humanos.

El documento resalta igualmente el papel de la innovación científica, que ha permitido disponer de nuevas herramientas de prevención y tratamiento. Entre las opciones terapéuticas menciona el arpraziquantel, adecuado para niños y precalificado por la OMS frente a la esquistosomiasis; la miltefosina genérica para la leishmaniasis; y una vacuna contra el dengue.

Además, se han autorizado dos vacunas frente al chikungunya y nuevos fármacos dirigidos a la oncocercosis y a la tripanosomiasis humana africana.

Un avance marcado por fuertes desigualdades

Pese a estos progresos, el informe advierte de que la evolución es “desigual” y que las enfermedades tropicales desatendidas continúan afectando de forma “desproporcionada” a las poblaciones más pobres y vulnerables del planeta.

Entre los indicadores negativos, en 2024 los casos de dengue alcanzaron un máximo histórico de 15,1 millones; aumentaron las muertes vinculadas a ETD transmitidas por vectores, y la meta de erradicación del pian va con retraso.

Solo tres indicadores específicos de enfermedad cumplieron los objetivos fijados para 2025: el desarrollo de una vacuna contra el chikungunya, la reducción de la tasa de letalidad por dengue y la disponibilidad de antivenenos poliespecíficos para tratar el envenenamiento por mordedura de serpiente.

La OMS subraya, además, la ausencia de datos completos y actualizados, incluidos los desgloses por género, lo que dificulta evaluar con precisión los avances.

Financiación en retroceso y llamamiento a la acción

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha defendido que “la erradicación de las enfermedades tropicales desatendidas es uno de los mayores éxitos de la salud mundial”. No obstante, ha alertado de que los avances logrados “podrían perderse fácilmente”.

Para evitar un retroceso, ha reclamado aumentar la financiación nacional y sostener el respaldo internacional. El informe constata que los recursos destinados a las enfermedades tropicales desatendidas siguen siendo un 30 por ciento inferiores a los niveles previos a la Covid-19, y que la financiación específica de algunos programas prácticamente ha desaparecido.

La ayuda internacional para el desarrollo dirigida a las ETD continúa, además, muy concentrada: entre 2018 y 2024, casi el 80 por ciento de los fondos procedió de un número muy reducido de donantes. Esta concentración incrementa la fragilidad de los programas frente a recortes bruscos, que han provocado interrupciones en las campañas de tratamiento masivo, la atención de casos, la vigilancia y el control de vectores, además de poner en peligro de caducidad medicamentos donados.

En paralelo, cada vez más países están reforzando su implicación interna, incorporando las ETD a sus estrategias nacionales de salud, a los paquetes de servicios esenciales y a sus presupuestos. También avanzan en la integración de intervenciones para varias ETD mediante servicios compartidos, un indicador que ya ha superado el objetivo previsto para 2030.

El informe anima a profundizar en estas líneas de trabajo y a extender las actuaciones para cubrir las brechas detectadas. “El objetivo no es solo eliminar las enfermedades, sino liberar a las comunidades de la discapacidad, la desfiguración, la muerte y la pobreza intergeneracional”, ha remarcado el director general de la OMS.