La Sociedad de Reumatología alerta: el lupus duplica el riesgo de infarto e ictus

Reumatólogos alertan de que el lupus duplica el riesgo cardiovascular y destacan los avances en terapias biológicas y CAR-T para los casos más graves.

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La doctora Clara Moriano, miembro de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de León, ha advertido de que “las personas con lupus presentan aproximadamente el doble de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como infartos o ictus, respecto a la población general”.

Durante el “XVIII Curso de Lupus Eritematoso Sistémico y Síndrome Antifosfolipídico”, que ha coordinado recientemente, ha precisado que “este incremento se relaciona tanto con factores tradicionales, como la hipertensión arterial o el colesterol elevado, como con otros propios de la enfermedad, entre ellos la inflamación crónica y la exposición prolongada a corticoides”.

Moriano ha recordado que el daño cardiovascular puede manifestarse desde etapas muy tempranas del lupus. En esta línea, ha citado un trabajo del “Registro Nacional sobre Lupus Eritematoso Sistémico de la SER” (RELESSER), difundido en 2024, que concluye que el daño orgánico acumulado se concentra sobre todo en el primer año tras el diagnóstico y que las complicaciones cardiovasculares tienen un peso clave en ese daño inicial.

Según ha destacado, “estos hallazgos refuerzan la necesidad de iniciar la prevención cardiovascular desde el diagnóstico, mediante el control de la actividad inflamatoria, los factores de riesgo tradicionales y la reducción de la exposición a corticoides”. El encuentro, organizado por la SER en Córdoba con la colaboración de la farmacéutica GSK, ha puesto igualmente de relieve que el manejo del lupus eritematoso sistémico ha avanzado de forma notable en los últimos años gracias a la llegada de nuevas terapias biológicas y a estrategias de tratamiento más tempranas, dirigidas y personalizadas.

En palabras de los especialistas, “estos progresos están permitiendo mejorar el control de la enfermedad, reducir la exposición a corticoides y prevenir la aparición de complicaciones y daño orgánico irreversible”, aunque han subrayado que “todavía existen importantes retos, especialmente en el manejo de los casos más graves, la prevención de comorbilidades y la mejora de la calidad de vida de las personas con lupus”.

Moriano ha recalcado que, en los últimos diez años, se ha producido “un cambio de paradigma en el manejo del lupus”. Tal y como ha explicado, “actualmente, no buscamos únicamente controlar los brotes, sino alcanzar la remisión o mantener una actividad mínima, prevenir el daño irreversible y reducir al máximo la exposición a corticoides, intentando retirarlos siempre que sea posible”.

Menos complicaciones y mejor calidad de vida

La especialista ha puesto el foco en que “la incorporación de terapias biológicas, junto con nuevas combinaciones terapéuticas para la nefritis lúpica, una de las manifestaciones más prevalentes y graves de la enfermedad, ha ampliado las posibilidades de tratamiento”, en el marco del denominado tratamiento por objetivos. De este modo, “nuestro objetivo ya no es solo que los pacientes vivan más años, sino que lo hagan con menos complicaciones y una mejor calidad de vida”, ha remarcado.

El otro coordinador del curso, el doctor Tarek Salman, del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario del Mar de Barcelona, ha incidido en la importancia de intervenir desde las fases iniciales de la patología. A su juicio, “uno de los cambios más relevantes es la apuesta por un tratamiento más precoz y dirigido, incorporando terapias biológicas cuando están indicadas y sin esperar necesariamente a que la enfermedad acumule daño o se vuelva refractaria”.

En su intervención, ha abordado el papel de las terapias celulares CAR-T, que “podrían suponer un importante avance para determinados pacientes con lupus grave y refractario a los tratamientos convencionales”. Según ha señalado, “los primeros resultados publicados en pacientes con enfermedades autoinmunes graves, entre ellos personas con lupus, han mostrado respuestas clínicas profundas y remisiones mantenidas durante el seguimiento en algunos casos”.

Salman ha añadido que “las CAR-T representan una de las líneas más prometedoras para pacientes de lupus grave y refractario, con el potencial de alcanzar respuestas profundas y reducir la necesidad de tratamientos inmunosupresores crónicos”, aunque ha insistido en la necesidad de “mantener la prudencia” ante estos datos iniciales. En este sentido, ha recalcado que “todavía necesitamos estudios controlados y un seguimiento más prolongado para conocer la duración real de las respuestas, identificar qué pacientes pueden beneficiarse más y establecer el perfil de seguridad a largo plazo”.