Retrasar cinco años el segundo implante coclear en niños limita su eficacia individual, pero mejora la audición al usar ambos

Un estudio en 167 niños revela que retrasar cinco años el segundo implante coclear reduce su rendimiento aislado, pero mejora la audición al usar ambos.

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Retrasar cinco años o más la colocación del segundo implante coclear en niños con sordera en ambos oídos disminuye de forma notable el rendimiento que este dispositivo ofrece cuando se evalúa por separado. No obstante, incluso cuando han pasado más de cinco años entre las dos cirugías, la utilización simultánea de ambos implantes sigue proporcionando una audición claramente superior a la que se obtiene con un solo dispositivo, según un trabajo presentado en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

La investigación, llevada a cabo en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, revisa los resultados de 167 niños tratados durante 26 años con pérdida auditiva bilateral que recibieron un implante coclear en cada oído en momentos distintos entre 1999 y 2025.

Los 167 pacientes se agruparon según el intervalo entre ambas cirugías: menos de un año, de uno a tres años, de tres a cinco, de cinco a siete y más de siete años. La edad media en el primer implante fue de 2,9 años y de 5,7 años en el segundo.

El tiempo medio entre ambas intervenciones se situó en 2,85 años, aunque la mayoría de los menores recibió el segundo implante en un periodo relativamente cercano al primero. El análisis detectó una relación inversa entre el intervalo transcurrido y el rendimiento auditivo del segundo dispositivo: a mayor separación entre cirugías, peor desempeño cuando se evalúa el segundo implante de manera aislada.

Desde los cinco años de diferencia entre un procedimiento y otro, el segundo implante mostró resultados claramente peores que el primero. Los intervalos más largos se observaron sobre todo en pacientes intervenidos en etapas previas, cuando la implantación temprana en ambos oídos aún no se aplicaba de forma sistemática.

El hecho de que el segundo implante rinda menos cuando se coloca más tarde no implica, sin embargo, que deje de ser útil. Al emplear los dos dispositivos de forma conjunta, la audición fue mejor que con un único implante, independientemente del tiempo transcurrido entre ambas cirugías.

La diferencia se aprecia, entre otros parámetros, en la capacidad para comprender palabras: la inteligibilidad media fue del “94%” con el primer implante utilizado por separado, del “89,7%” con el segundo y alcanzó el “97,7%” al usar los dos conjuntamente.

El tiempo de uso diario también aumentó tras la colocación del segundo dispositivo: pasó de una media de “10 horas” al día con un solo implante a “11,2 horas” con ambos, lo que supone un incremento del “12%”. Estos datos apoyan la importancia de acortar el intervalo entre ambos implantes siempre que esté indicada la implantación bilateral.

Al mismo tiempo, ponen de manifiesto que superar ese umbral temporal no anula el beneficio potencial del segundo implante: incluso en los niños con intervalos muy prolongados, la audición con dos dispositivos continuó siendo superior a la obtenida con uno solo.