Un grupo de especialistas, en el que han participado miembros de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y de su Fundación, se ha reunido en Nueva Jersey (Estados Unidos) para seguir desarrollando las recomendaciones de “Principles for Oral Health” (Principios para la Salud Oral).
En este encuentro, el equipo multidisciplinar ha trabajado en la adaptación de estos consejos a la realidad asistencial de la salud bucodental en Estados Unidos, con la meta de reforzar la prevención y el abordaje de las enfermedades periodontales. Esta acción forma parte de una iniciativa promovida por la Fundación SEPA y respaldada por LISTERINE.
En la reunión han intervenido expertos de distintas áreas e instituciones, entre ellos la Medical Affairs Lead, Oral Care, Kenvue, Smruti Nair, quien ha subrayado que “la prevención debe ocupar un lugar central en el cuidado periodontal”. A su juicio, “trasladar una ciencia rigurosa a unas recomendaciones prácticas y personalizadas para el equipo odontológico nunca había sido tan importante”.
Durante la sesión se recordó que el 42,2 por ciento de los adultos estadounidenses de 30 años o más con dentición natural presentan algún grado de periodontitis, según la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES, por sus siglas en inglés). Ante estas cifras, los especialistas insisten en la necesidad de detectar a los grupos con mayor carga de enfermedad o con más dificultades para controlar el biofilm e incorporar la valoración individual del riesgo a las estrategias preventivas.
Los participantes han recalcado que la prevención de la enfermedad periodontal arranca con un control adecuado de la gingivitis, inflamación reversible de las encías que antecede a la periodontitis. Por ello, el manejo de la gingivitis se considera una oportunidad clave de intervención, y la higiene bucodental a cargo del propio paciente —con el cepillado dental y la limpieza interdental— continúa siendo la base del enfoque preventivo y terapéutico frente a las patologías periodontales.
Asimismo, se ha puesto de manifiesto que la literatura científica revisada respalda el empleo de determinados antisépticos y colutorios como complemento a las medidas mecánicas de higiene bucodental. En este sentido, los aceites esenciales, la clorhexidina y el cloruro de cetilpiridinio han demostrado ser los más eficaces para disminuir el biofilm dental y la inflamación gingival cuando se usan junto al control mecánico.
No obstante, se remarca que su utilización debe integrarse en un enfoque individualizado y basado en el riesgo, evitando recomendar estos productos de forma indiscriminada a toda la población. Esta personalización cobra especial relevancia en pacientes ya tratados de periodontitis e incluidos en programas de mantenimiento periodontal.
Identificar los factores que dificultan el control del biofilm
Los expertos también han recalcado la importancia de detectar las condiciones que complican el control cotidiano del biofilm. Entre los factores locales figuran la dificultad de acceso y limpieza de ciertas zonas, así como rasgos anatómicos que favorecen la retención del biofilm. Del mismo modo, las personas con restauraciones prostodónticas extensas o complejas pueden requerir un abordaje específico.
En cuanto a los factores generales, se incluyen diversas enfermedades crónicas —especialmente la diabetes mal controlada—, la fragilidad y la edad avanzada, las limitaciones temporales o permanentes de la destreza manual y una baja motivación para mantener unos hábitos de higiene bucodental adecuados. Además, el periodo de recuperación tras algunas intervenciones quirúrgicas puede reducir de forma transitoria la capacidad del paciente para realizar una higiene mecánica eficaz.
“No todos los pacientes tienen la misma capacidad para lograr un control eficaz del biofilm mediante medidas mecánicas”, ha recalcado el colíder del proyecto y profesor clínico de la Facultad de Odontología de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), el doctor Gustavo Ávila-Ortiz, quien considera que “es fundamental identificar las circunstancias que pueden dificultar la higiene bucodental diaria y valorar cuándo una estrategia complementaria puede aportar un beneficio adicional”.
Las recomendaciones, que también contemplan escenarios clínicos en los que el control mecánico del biofilm se ve temporalmente limitado, destacan, según la también colíder del proyecto y profesora asociada de Periodontología de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la doctora Ana Molina, que “el valor de los antisépticos no reside en sustituir el cepillado dental o la limpieza interdental, sino en su capacidad para proporcionar un apoyo adicional”.
Además, se recuerda que los niños menores de seis años y las personas que no controlan bien la deglución deben evitar el uso de colutorios para prevenir la ingestión accidental. Igualmente, se señala que su seguridad no está suficientemente estudiada en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, por lo que se recomienda seguir las normativas locales y las indicaciones de los profesionales sanitarios.
En conjunto, este trabajo pretende integrar la evaluación individual del riesgo en la prevención periodontal. La evidencia disponible permite definir situaciones en las que ciertas estrategias complementarias pueden aportar un beneficio añadido, pero su aplicación debe enmarcarse siempre en un modelo centrado en el control mecánico del biofilm, la educación del paciente y el seguimiento profesional continuado.