Un grupo de científicos del Centro Nacional de Microbiología (CNM) ha encabezado una investigación en la que se han aportado nuevos datos sobre la persulfidación, un mecanismo esencial en la defensa inmunitaria frente a la infección causada por el hongo “Aspergillus fumigatus”.
El estudio, coordinado por este centro del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y difundido en la revista especializada “iScience”, aporta información sobre una etapa biológica en la que la actividad de distintas proteínas puede condicionar la respuesta del sistema inmunitario. Gracias a estos resultados, se avanza en el conocimiento de cómo reaccionan las células epiteliales de los alveolos pulmonares ante la infección de este hongo patógeno oportunista, responsable de cuadros graves en personas con las defensas comprometidas.
La persulfidación es una modificación postraduccional basada en un cambio químico de las proteínas que permite a los organismos ajustar su actividad y reaccionar con rapidez ante diversos estímulos biológicos. Trabajos anteriores ya habían puesto de manifiesto que el correcto funcionamiento de este proceso resulta decisivo para montar una respuesta inmunitaria eficaz frente a infecciones como las provocadas por “Aspergillus fumigatus”.
Proteínas implicadas en la persulfidación
La investigación dirigida por el miembro del Laboratorio de Referencia de Investigación en Micología del CNM-ISCIII, Jorge Amich, ha logrado catalogar el conjunto de proteínas que experimentan persulfidación durante la infección, y ha comprobado que una parte importante de ellas está vinculada a la transcripción, al metabolismo del ARN y a su traducción. Estos hallazgos refuerzan la idea de que este mecanismo tiene un papel relevante en la síntesis de proteínas y en su función posterior.
Entre las proteínas afectadas, el equipo ha identificado la calprotectina como una de las persulfidadas. Esta molécula, compuesta por dos pequeños péptidos, desempeña una función destacada en la respuesta inmunitaria frente a microorganismos patógenos. Además, han observado que la persulfidación la protege frente al daño oxidativo, lo que le permite mantener su capacidad defensiva frente a los patógenos.
Según subrayan los autores, “este detalle es crucial, ya que cuando se produce una infección, una de las respuestas del sistema inmunitario se basa en someter a los microorganismos a un estrés oxidativo muy alto”. “El hecho de que la persulfidación proteja la actividad de la calprotectina es fundamental para que todo nuestro arsenal inmunitario antimicrobiano funcione bien”, han finalizado.