La directora de ConCiencia en Obesidad, la doctora Irene Bretón, ha subrayado la importancia de abandonar la concepción de la obesidad como “una cuestión de fuerza de voluntad” y de impulsar un enfoque integral y coordinado entre distintas especialidades y niveles asistenciales que “ponga a la persona en el centro”.
Durante la iniciativa 'ConCiencia en Obesidad', promovida por Boehringer Ingelheim y que ha congregado a especialistas clínicos, periodistas, investigadores, pacientes y representantes institucionales, Bretón ha insistido en que “la obesidad es una enfermedad crónica, compleja y con múltiples comorbilidades, y debemos tratarla como tal”.
En este encuentro, la economista de la salud, la doctora Núria Mas, ha recalcado que la obesidad trasciende el ámbito puramente sanitario: “También tiene un elevado impacto económico y social”. La experta ha examinado cómo la obesidad repercute en el uso de los recursos sanitarios, en la productividad y en la equidad, además de valorar el coste de no intervenir de forma precoz.
Mas ha incidido en que las consecuencias de la obesidad superan la esfera individual, ya que condicionan la participación en el mercado laboral, merman la productividad y añaden una carga notable al sistema sanitario y a la economía en general.
En el caso de España, de acuerdo con el modelo de la OCDE para el periodo 2020-2050, el sobrepeso y la obesidad suponen cerca del 10 por ciento del gasto sanitario, reducen el PIB aproximadamente un 3 por ciento y originan una pérdida de producción laboral equivalente a unos 479.000 puestos de trabajo a tiempo completo al año.
Los datos muestran, además, que la inacción conlleva un coste creciente. La Federación Mundial de Obesidad y RTI International calculan que el coste total del sobrepeso y la obesidad en España alcanzó los 26.030 millones de euros en 2019 y podría elevarse hasta los 34.614 millones en 2030, en euros constantes de 2019. En torno a dos tercios de esta factura son costes indirectos asociados a la mortalidad prematura, el absentismo y la reducción de la productividad laboral.
Según los especialistas, convivir con obesidad implica con frecuencia soportar estigmas y desigualdades. La investigadora Sara Morais ha recalcado que “el estigma asociado al peso sigue siendo una de las grandes barreras para que las personas con obesidad busquen ayuda y reciban una atención adecuada. Las desigualdades sociales y el entorno en el que vivimos condicionan nuestra salud, y no podemos seguir culpabilizando al paciente de una enfermedad en la que influyen tantos factores”.