Más de 48.000 personas han regresado ya a Marruecos tras la entrada masiva registrada en Ceuta durante las últimas horas, según los últimos datos del Ministerio del Interior. Sin embargo, la mayor crisis migratoria vivida por la ciudad autónoma está lejos de darse por concluida. Mientras el Gobierno da prácticamente por restablecida la situación en Ceuta, las autoridades afrontan ahora el reto de atender a miles de menores extranjeros no acompañados y Melilla se prepara para una nueva noche de tensión tras registrarse nuevos intentos de entrada en la ciudad.
El operativo de retorno se produce después de que unas 50.000 personas, según el Gobierno, accedieran de forma irregular a Ceuta, una cifra que el Ejecutivo ceutí eleva hasta las 60.000. La crisis deja ya 57 fallecidos, la mayoría durante los intentos de cruce por mar, y ha desbordado durante horas a una ciudad de apenas 85.000 habitantes.
Aunque la mayor parte de quienes entraron ha regresado ya a Marruecos de forma voluntaria, las llegadas continúan produciéndose de forma puntual y las autoridades admiten que pasarán días, e incluso semanas, antes de recuperar plenamente la normalidad.
Ceuta afronta ahora el desafío de los menores
La principal preocupación se centra ahora en la situación de los menores extranjeros no acompañados.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha confirmado que unos 7.000 menores han entrado en la ciudad durante la crisis migratoria, una cifra que multiplica la capacidad ordinaria de acogida del municipio, que dispone de 29 plazas para este tipo de recursos.
Ante esta situación, la ciudad autónoma ha reabierto naves en el polígono del Tarajal para ofrecer alojamiento provisional a los menores mientras avanzan las labores de identificación y atención social.
Melilla encara otra noche de máxima tensión
La presión migratoria tampoco ha desaparecido en Melilla, donde las fuerzas de seguridad mantienen un amplio dispositivo tras el intento de entrada protagonizado por unas 500 personas durante la tarde de este viernes.
El incidente obligó a mantener cerrado el paso fronterizo de Beni Enzar, cuya reapertura estaba prevista para esa misma jornada, y llevó a reforzar la presencia de Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local en los principales puntos de acceso.
Las autoridades no descartan nuevos intentos durante la noche, especialmente en el entorno del Barrio Chino y la playa de La Hípica, donde ya se registraron accesos por vía marítima en las horas anteriores.
Las redes sociales, detonante de la movilización
Mientras continúan los retornos por el espigón del Tarajal, la atención se centra ahora en qué provocó un movimiento migratorio de semejante magnitud en tan poco tiempo.
Los testimonios recogidos entre quienes permanecen en Ceuta apuntan a un mismo origen. Muchos aseguran que decidieron cruzar tras recibir mensajes y vídeos difundidos por redes sociales en los que se afirmaba que la frontera estaba abierta y que era posible entrar en España "sin restricciones".
Diversos medios marroquíes sostienen que cientos de jóvenes comenzaron a concentrarse en los alrededores de Castillejos después de que estos llamamientos se viralizaran. Durante la noche, las fuerzas de seguridad marroquíes intervinieron para dispersar a parte de los concentrados mediante gases lacrimógenos y cañones de agua.
La difusión de estos mensajes coincidió además con una interpretación errónea de la reciente sentencia del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones de personas interceptadas en el mar, presentada en redes sociales como si impidiera cualquier devolución inmediata.
La prensa marroquí apunta a intereses políticos
El origen de la crisis también divide a los medios de comunicación marroquíes.
Mientras algunos periódicos consideran que la llegada masiva no puede explicarse únicamente por una movilización espontánea de jóvenes, otros sostienen que la crisis responde a una estrategia para dañar la imagen de Marruecos durante las celebraciones del 27º aniversario de la entronización de Mohamed VI.
Algunos editoriales hablan incluso de una "narrativa prefabricada" para contraponer las imágenes oficiales de la festividad nacional con las de miles de personas intentando alcanzar Ceuta.
Otros medios próximos al Gobierno marroquí vuelven a insistir en la reivindicación histórica de Ceuta y Melilla, calificándolas como "enclaves ocupados" y cuestionando su pertenencia a España.
Argelia y el Sáhara reaparecen en el tablero
La crisis también se ha producido apenas unos días después del viaje de Pedro Sánchez a Argelia, donde el presidente del Gobierno anunció una nueva etapa en las relaciones bilaterales y un acuerdo político para reforzar el suministro de gas argelino a España.
Ese acercamiento se produce en un contexto de profunda rivalidad entre Argelia y Marruecos, especialmente por la cuestión del Sáhara Occidental.
Precisamente la crisis de Ceuta de 2021 marcó un punto de inflexión en esa relación. Tras la entrada masiva registrada entonces, el Gobierno español modificó su posición sobre el Sáhara y respaldó el plan marroquí de autonomía como la propuesta "más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto.
Aunque no existe ninguna prueba que vincule directamente la actual crisis migratoria con el acercamiento entre Madrid y Argel, el contexto geopolítico ha vuelto a situar la relación entre España y Marruecos en el centro del debate.