El exministro del Gobierno de Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, quien en 2018 defendió en el Congreso de los Diputados la moción de censura contra el entonces presidente Mariano Rajoy, apelando a la ejemplaridad y a la limpieza institucional, acaba de recibir este lunes la mayor condena que se conoce de un miembro de un Ejecutivo español por su implicación en el caso de las mascarillas compradas durante el covid de 2020.
El fallo del caso Mascarillas impone al también exministro de Transportes, José Luis Ábalos, penas que, sumadas, alcanzan los 24 años de prisión, mientras que su exasesor Koldo García ha recibido una condena de 19 años de cárcel por su participación en la trama.
El empresario Víctor de Aldama, considerado una de las piezas clave del entramado, también ha sido condenado a 4 años y medio, aunque no tendrá que ingresar en prisión gracias a la atenuación derivada de su colaboración con la justicia.
Ahora, la sentencia fija un castigo sin precedentes por la suma de las penas, por el rango institucional de los condenados y por el contexto en el que se produjeron los hechos. Aunque desde el punto de vista penitenciario el total aritmético de las condenas no equivale automáticamente al tiempo efectivo de cumplimiento —la ejecución penal está sujeta a límites y reglas de acumulación—, el alcance del fallo queda reflejado en una cifra demoledora para el exministro: 24 años de cárcel.
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Ábalos, el rostro político de la condena
El tribunal sitúa a Ábalos en el núcleo de la trama y le impone penas por organización criminal, tráfico de influencias, cohecho y malversación, además de las correspondientes multas e inhabilitaciones para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo. La suma de todas las condenas -como ha podido cotejar DEMÓCRATA, quien ha tenido acceso a la sentencia- eleva su castigo a 24 años de prisión, lo que convierte al exdirigente socialista en el principal damnificado político y judicial del caso.
La relevancia de la condena no reside solo en su duración. También en el lugar que ocupó Ábalos dentro del primer sanchismo: fue ministro de Transportes, secretario de Organización del PSOE y uno de los hombres con más poder dentro del partido y del Gobierno. Su caída arrastra, por tanto, un fuerte componente institucional y erosiona uno de los relatos fundacionales de la llegada de Pedro Sánchez al poder: el de la regeneración democrática frente a la corrupción del PP.
Koldo García, 19 años de cárcel
La sentencia impone a Koldo García un total de 19 años de prisión por organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, uso de información privilegiada y malversación. El fallo lo sitúa como una pieza esencial del engranaje y le atribuye un papel operativo en la intermediación, la gestión de contactos y el aprovechamiento de su cercanía al entonces ministro para facilitar la operativa de la trama.
Además de la pena de prisión, Koldo ha sido condenado al pago de multas millonarias —entre ellas una de 3,7 millones de euros por el uso de información privilegiada— y a diversas penas de inhabilitación. La resolución refuerza así la idea de que el entramado no se limitó a una sucesión de irregularidades administrativas, sino que operó como una estructura organizada con capacidad de influencia y obtención de beneficios económicos a partir de su acceso al poder.
Aldama, condenado pero sin ingreso en prisión
Víctor de Aldama, señalado como uno de los vértices empresariales de la trama, ha sido condenado por organización criminal y cohecho, además de ser sancionado con una multa millonaria por el aprovechamiento de información privilegiada. Sin embargo, no tendrá que ingresar en prisión al habérsele aplicado la atenuante vinculada a su colaboración con la justicia, un factor que ha rebajado sustancialmente las consecuencias penales de su participación en los hechos.
Ese elemento introduce una diferencia clave en la lectura de la sentencia: mientras Ábalos y Koldo concentran el grueso del castigo penal y la expectativa de cumplimiento de penas de cárcel, Aldama emerge como el condenado que logra esquivar la prisión gracias a su cooperación con la investigación. La resolución mantiene, no obstante, su responsabilidad en la trama y le atribuye un papel relevante en la conexión entre los intereses empresariales y el acceso a la estructura política y administrativa.
Un golpe judicial y un símbolo político devastador
La sentencia incluye además la condena en costas a los acusados, fija responsabilidades civiles e incorpora el decomiso de las ganancias obtenidas por la trama. Pero el verdadero alcance del fallo va mucho más allá del detalle técnico de las penas. El caso mascarillas deja la resolución más severa conocida hasta ahora en España contra una red de corrupción incrustada en el entorno de un Gobierno y lo hace con una imagen de enorme impacto para el PSOE, ya que Ábalos fue la persona de confianza de Pedro Sánchez que defendió la moción de censura contra Rajoy
La sentencia del caso mascarillas revierte por completo ese relato y convierte al exministro en el símbolo de una caída con escaso precedente en la política española reciente.
