La Audiencia Provincial de Sevilla inicia este viernes el juicio con jurado popular por la muerte de Ana Buza, la joven de 19 años fallecida en septiembre de 2019 tras sufrir graves lesiones al arrojarse del coche en marcha en el que viajaba con su novio por el tramo de la autovía A-4 a la altura de Carmona, según la versión del acusado.
De acuerdo con el relato de la Fiscalía, el procesado afronta una petición de tres años de prisión por un presunto delito de homicidio imprudente, al entender el Ministerio Público que no actuó con la diligencia exigible al volante. La familia, sin embargo, mantiene una tesis radicalmente distinta y sostiene que "ella se bajó del vehículo y después fue atropellada intencionadamente por su pareja", como "culmen de la violencia de género que sufría".
Por ello, la acusación particular reclama una pena de 20 años de cárcel al considerar que los hechos encajarían en un delito de asesinato. El juicio arranca este viernes con la elección y constitución del jurado popular y la exposición de las cuestiones previas por las partes, para continuar los días 21 y 22 con la declaración de los testigos. Los días 23, 24, 25 y 28 será el turno de los peritos, mientras que el acusado comparecerá el día 29.
El fallecimiento de Ana Buza ha motivado en varias ocasiones concentraciones y protestas de colectivos feministas para exigir que se esclarezcan a fondo las circunstancias de su muerte. Estos grupos llegaron a solicitar que la investigación pasara a un Juzgado de Violencia sobre la Mujer, por lo que no se descarta que el inicio de la vista oral venga acompañado de nuevas movilizaciones ante los juzgados del Prado de San Sebastián.
En esta ocasión, no obstante, la familia ha optado por no impulsar actos de protesta. Así lo comunicó en redes sociales el colectivo “Justicia para Ana Buza”, perfil autorizado y gestionado por los allegados de la joven, que ha preferido mantenerse al margen de posibles convocatorias.
El escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, detalla que el acusado mantenía una relación sentimental con la víctima desde septiembre de 2018. Ambos se encontraban la noche del 6 de septiembre de 2019 en Lora del Río, municipio donde reside la familia del investigado, y en cuyo domicilio "tenían pensado pernoctar".
Sin embargo, "tras una discusión" entre ambos, la joven "decidió que no quería dormir en Lora del Río" y pidió a su pareja que la llevase al piso de estudiantes en el que vivía habitualmente en Sevilla capital. Entre la 1,00 y las 2,00 horas del 7 de septiembre, el acusado solicitó el coche a su padre, que se sentó en el asiento del copiloto, mientras que la víctima ocupó la plaza trasera derecha.
Después de dejar a su padre en casa de su abuela paterna, el procesado continuó por la A-4 en dirección a Sevilla con la intención de llevar a la joven a su domicilio, permaneciendo ella en el asiento trasero derecho "sin pasar al asiento del acompañante", según recoge la Fiscalía en su escrito.
El Ministerio Público añade que, "a la altura del PK 511, coincidiendo con la salida 511 hacia la localidad de Carmona, lugar donde rige una limitación de velocidad de 80 kilómetros por hora, el acusado no guardó la prudencia y diligencia requerida como conductor, pues pese a la situación de tensión y enfado existente en la pareja y al límite de velocidad indicado, prosiguió su marcha circulando a 117 kilómetros por hora".
Ese exceso de velocidad "determinó que, en un momento dado", la joven, "por razones no determinadas, cayera del vehículo en marcha, sufriendo lesiones de tal gravedad que causaron su fallecimiento". Esta es la versión que sostiene la Fiscalía, frente a la de la acusación particular, que insiste en que hubo atropello intencionado.
Antonio Buza, padre de la joven, ha reiterado que durante todo el proceso la familia reclamará "justicia, no venganza" por la muerte de su hija y ha mostrado su agradecimiento por las "miles de muestras de apoyo social" recibidas en estos años.
En declaraciones a Europa Press, ha pedido "calma" ante las posibles concentraciones que puedan producirse a las puertas de los juzgados del Prado de San Sebastián durante las sesiones del juicio para reclamar el esclarecimiento de lo ocurrido. "No queremos que la Audiencia Provincial se convierta en un circo".
En esta línea, Antonio Buza ha subrayado que la entonces pareja sentimental de su hija "tiene derecho a mantener la presunción de inocencia", aunque la familia, como acusación particular, asegura disponer de "carga probatoria" con la que tratará de "probar la autoría del presunto autor" de los hechos.
"Yo sé que este hombre es un asesino, cuento con más de una veintena de peritos con los que voy a intentar demostrarlo, pero hasta que no sea condenado hay que respetar su presunción de inocencia. Soy buena persona, soy buen cristiano. No quiero venganza, quiero justicia por la muerte de mi hija", ha concluido.