Las antenas móviles y una pulsera con el nombre de ‘Francis’ guiaron a la Policía hasta el cadáver oculto en una fosa séptica

Antenas móviles y una pulsera con el nombre de “Francis” permitieron a la Policía hallar, dos años después, el cadáver de Francisco de Pablo en Aldea del Fresno.

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Los acusados por el crimen de Francisco de Pablo Páez EUROPA PRESS

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Los registros de posicionamiento de los teléfonos móviles de los acusados y el hallazgo de una pulsera con el nombre de “Francis” se convirtieron en elementos decisivos para que la Policía Nacional localizara, más de dos años después de la desaparición de Francisco de Pablo Páez, su cuerpo enterrado bajo el suelo de la cocina de una finca familiar en Aldea del Fresno, dentro de una antigua fosa séptica.

Así lo ha expuesto este miércoles ante el jurado popular el inspector jefe de la Comisaría de Hortaleza que asumió la dirección de las pesquisas, quien ha precisado que el estudio de las antenas de telefonía permitió situar el mismo día de la desaparición a Israel C. R., autor confeso de la muerte, en la parcela propiedad de su padre, el lugar donde finalmente aparecieron los restos mortales.

Francisco de Pablo desapareció el 21 de marzo de 2022 tras abandonar su domicilio en Hortaleza para cobrar una deuda de unos 300 euros. Sus restos no fueron hallados hasta el 6 de junio de 2024, cuando las indagaciones dieron un giro gracias a los datos facilitados por un testigo protegido.

El responsable policial ha indicado que el rastreo de los movimientos de los teléfonos condujo a los agentes hasta unos terrenos rústicos en Aldea del Fresno, lo que hizo que la investigación se centrara en esa finca. A partir de ahí se llevaron a cabo múltiples inspecciones en la zona hasta delimitar el punto exacto.

En relación con las comunicaciones, uno de los investigadores ha explicado el análisis efectuado sobre los móviles de varias personas, incluida la propia víctima. La madre de Francisco aportó información relevante para avanzar en las diligencias e identificó a Israel como uno de los conocidos de su hijo. En esas comprobaciones, la Policía detectó que el padre de Israel figuraba como propietario de una finca en Aldea del Fresno.

En otro tramo de su declaración, el instructor de las diligencias ha señalado que la investigación se prolongó durante más de un año hasta reunir los indicios necesarios para ubicar el cuerpo, que apareció enterrado bajo el pavimento de la cocina de una construcción levantada sobre una vieja fosa séptica. Fueron unos perros adiestrados los que marcaron el punto del suelo donde se encontraba el fallecido.

Entre los objetos recuperados en la excavación se encontraba una pulsera con el nombre de “Francis”, un hallazgo que reforzó la certeza de los agentes de que habían dado con el lugar donde se había ocultado el cadáver.

El inspector también ha descrito las comprobaciones efectuadas sobre el vehículo utilizado por Israel C. R., que, según las conclusiones policiales, se empleó para trasladar el cuerpo de la víctima desde San Fernando de Henares hasta la finca de Aldea del Fresno, donde permaneció enterrado hasta junio de 2024.

Las declaraciones de los agentes ante el tribunal se producen un día después de que el principal acusado admitiera ante el jurado haber matado a Francisco de Pablo con dos golpes de una barra de hierro tras una discusión, aunque rechazó haber atacado por la espalda y sostuvo que todo sucedió de manera fortuita durante una pelea.

El segundo acusado, por su parte, reconoció haber intervenido únicamente en el transporte y ocultación del cuerpo, negando cualquier implicación en el homicidio.

La Fiscalía mantiene su solicitud de 22 años de prisión para Israel C. R. por un delito de asesinato y de dos años y medio de cárcel para Fernando R. P. por la ocultación del cadáver.

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