La acampada iniciada este sábado en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia para exigir el derecho a una vivienda digna continúa ampliándose y ya suma más de 400 tiendas de campaña después de una noche “complicada” por la lluvia y las tormentas que han afectado a la ciudad.
Esta protesta nació de “forma espontánea, individual” tras la manifestación del sábado —que terminó con incidentes, cinco personas detenidas y nueve agentes de policía heridos—, aunque en estos momentos cuenta con el respaldo del Sindicat de Llogateres.
Así lo ha explicado Manuel, integrante de la organización de los acampados, en declaraciones a los medios. Ha detallado que, aunque ya estaban “un poco organizados” con toldos para resguardarse de la lluvia, el aguacero coincidió con el momento en que aún estaban recogiendo los alimentos donados por la ciudadanía y terminando de estructurar la sentada.
“Hay parte de la acampada que ha acabado básicamente chopada”, ha señalado Manuel Martí, que comenta que apenas ha podido dormir un par de horas en los dos últimos días. Ha calificado como “algo agridulce” el anuncio de adelanto electoral realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, remarcando que se trata de una opinión personal porque la asamblea de los acampados, que se reúne a las 13.00 horas, todavía no ha fijado una postura común.
Por un lado, ha apuntado que la noticia genera “alegría” porque consideran que han demostrado que “con la unión civil y con la unión del pueblo podemos hacer presión y que hay ciertas reclamaciones puedan molestar o puedan generar esa disconformidad; nos alegra que se demuestre que con la unión del pueblo podemos hacer algún tipo de actuación”.
Al mismo tiempo, reconoce que existe “cierto miedo por ciertas reacciones o auge de ciertos movimientos que pueden amenazar derechos básicos y que ya han hablado básicamente muchas veces que si entran ciertos gobiernos lo van a hacer”, ha indicado Manuel, quien insiste en que la acampada “de momento es indefinida”. En la mañana de este lunes calcula que se han concentrado en la plaza en torno a 700 personas y unas 400 o 450 tiendas de campaña.
Para poder sostener la protesta, las personas acampadas se han organizado en varios grupos de trabajo: uno de accesibilidad, otros encargados de ordenar las calles en las que se han distribuido las tiendas, la zona central destinada a las asambleas y los equipos de convivencia y seguridad interna.
Hasta la acampada se siguen acercando numerosos vecinos, especialmente gente joven, aunque también se han producido momentos de tensión. Un grupo ha increpado a una persona que acudía en apoyo de los acampados, a quien esta ha reprochado que estaban “provocando”, lo que ha derivado en un cruce de insultos.