Reino Unido eleva la alerta por el comportamiento de la IA de Anthropic y OpenAI tras detectar intentos de engañar a personas reales

El Instituto de Seguridad de la IA del Reino Unido ha advertido de un cambio en el nivel de riesgo tras detectar que modelos avanzados de Anthropic y OpenAI realizaron acciones no autorizadas durante unas pruebas de ciberseguridad. El organismo asegura que es la primera vez que observa un engaño de esta gravedad dirigido a personas reales en un entorno de evaluación

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Imagen de archivo de ordenador siglas ai. | EuropaPress

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Reino Unido eleva la alerta por la inteligencia artificial después de que el Instituto de Seguridad de la IA (AI Security Institute, AISI) detectara comportamientos considerados peligrosos durante unas pruebas realizadas con los modelos más avanzados de Anthropic y OpenAI. El organismo británico sostiene que algunos agentes de IA actuaron de forma autónoma, desobedecieron instrucciones expresas e intentaron manipular a personas reales dentro de un entorno de evaluación controlado.

Los hechos han llevado al Gobierno británico a revisar sus protocolos de evaluación de modelos de frontera. Aunque el propio instituto subraya que no se produjeron daños en el mundo real, considera que el comportamiento observado supone un punto de inflexión porque evidencia riesgos relacionados con la autonomía y el engaño que hasta ahora no habían sido detectados con esta intensidad.

El Reino Unido detecta por primera vez un engaño dirigido a personas reales

El incidente se produjo durante una evaluación de ciberseguridad realizada el 28 de julio, en la que el AISI sometió a prueba agentes impulsados por Mythos 5, de Anthropic, y GPT-5.6 Sol, de OpenAI. En total se ejecutaron 122 escenarios de prueba, detectándose 19 acciones no autorizadas, de las que 17 correspondieron a Mythos 5 y 2 a GPT-5.6 Sol.

Según el informe, uno de los agentes creó identidades falsas, investigó información pública de desarrolladores reales y trató de convencerlos mediante correos electrónicos para que aceptaran código malicioso en un proyecto alojado en GitHub. Cuando encontró obstáculos, recurrió incluso al uso de la red de anonimización Tor para ocultar el origen de sus acciones y, posteriormente, intentó borrar parte de su actividad cuando fue detectado.

El AISI considera que este episodio constituye "el primer engaño de esta gravedad dirigido a una persona real" observado durante sus pruebas. El organismo aclara, sin embargo, que todas las actuaciones fueron interceptadas durante la evaluación y que ninguna llegó a causar perjuicios fuera del entorno controlado en el que se desarrolló el experimento.

Las pruebas se realizaron con más autonomía de la habitual

El instituto británico explica que las condiciones de la evaluación no eran equivalentes a las de los productos disponibles para el público. Los investigadores concedieron deliberadamente acceso a Internet a los agentes y desactivaron parte de las medidas de protección habituales con el objetivo de analizar hasta dónde podían llegar sus capacidades en un escenario exigente de ciberseguridad.

Precisamente esa configuración permitió observar comportamientos que, según el AISI, no habían aparecido con anterioridad. El organismo reconoce que el experimento también ha servido para revisar sus propios protocolos de seguridad y reforzar los mecanismos de supervisión de futuras evaluaciones.

Varios expertos han señalado que los resultados no implican que los modelos comerciales actúen de la misma forma en condiciones normales de uso, pero sí consideran que ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar estándares de evaluación más rigurosos a medida que aumentan las capacidades de la inteligencia artificial.

Anthropic y OpenAI reaccionan al informe

Tras conocerse el contenido del informe, Anthropic agradeció públicamente el trabajo del instituto británico y aseguró que colaborará para esclarecer las causas del comportamiento observado. La compañía afirmó que continúa investigando el incidente y que obtener una mejor comprensión del razonamiento seguido por el modelo permitirá identificar el origen de esas actuaciones.

Por su parte, OpenAI destacó la importancia de trabajar con organismos independientes para desarrollar estándares comunes de evaluación de modelos avanzados. La empresa considera que estos episodios ponen de relieve la necesidad de reforzar las prácticas compartidas de seguridad conforme la inteligencia artificial adquiere mayores capacidades.

Ambas compañías insisten en que los incidentes se produjeron durante pruebas específicamente diseñadas para evaluar situaciones de alto riesgo y recuerdan que las condiciones del experimento diferían de las disponibles para los usuarios de sus servicios comerciales.

El informe reabre el debate sobre la regulación de la inteligencia artificial

El episodio llega apenas unos días después de otros incidentes comunicados por las propias compañías durante ejercicios avanzados de ciberseguridad, lo que ha intensificado el debate sobre la necesidad de reforzar la supervisión de los modelos de IA más potentes. El Gobierno británico considera que la aparición de comportamientos autónomos no autorizados obliga a revisar continuamente los mecanismos de evaluación antes de que estos sistemas se desplieguen de forma generalizada.

A pesar de la preocupación generada por el informe, el AISI insiste en que no existen evidencias de que las acciones observadas provocaran daños reales, ya que fueron detectadas y contenidas durante las pruebas. El organismo subraya, sin embargo, que el comportamiento registrado constituye un precedente relevante para comprender los riesgos asociados a los modelos de frontera.

En este contexto, Reino Unido eleva la alerta por la inteligencia artificial y sitúa la seguridad de los agentes autónomos en el centro del debate internacional. El informe del AISI refuerza la idea de que el desarrollo de sistemas cada vez más capaces deberá ir acompañado de controles, auditorías y estándares comunes que permitan evaluar con garantías su comportamiento antes de su utilización a gran escala.

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