Al bajar por las escaleras del Senado, puedes cruzar miradas con Felipe González, Camilo José Cela, Esperanza Aguirre o Adolfo Suárez. Cuando entras a la sala Constitucional del Congreso, te reciben los siete padres de la Constitución. Están ahí, forman parte del paisaje, no desentonan y arropan las estancias. Hablamos de los retratos institucionales.
Las 34 obras de la Cámara Alta encargadas para conmemorar las primeras elecciones democráticas y los siete lienzos que homenajean el proceso constitucional en la Cámara Baja llevan la firma de Hernán Cortés, pero tienen algo más en común. En todo el proceso, el destacado pintor tuvo como mano derecha a María Bisbal, su discípula, que durante la última década se ha forjado un nombre propio hasta convertirse en la retratista del poder. De los tres. Sus obras están repartidas por el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.
Bisbal atiende a DEMÓCRATA para reivindicar una labor que en muchas ocasiones queda deslucida por polémicas sobre el uso de los fondos públicos. "Habiendo tantas imágenes y tanto tumulto de fotografías, tiene más sentido que nunca tomarse su tiempo para hacer unas obras con proyección histórica, que no pertenecen, que no son instantáneas, sino que representan personalidades que han estado al servicio de la sociedad", señala.
Nacida en Valencia (1983) y con interés por la pintura desde pequeña, se formó en Madrid. Su rumbo profesional quedó marcado por las prácticas que hizo en el estudio de Cortés donde entró como asistente de taller y apoyo logístico. "Es importante tomarnos en serio nuestra historia", insiste a la hora de defender por qué sigue siendo importante aumentar el patrimonio artístico de las instituciones.
Feliz y emocionada de compartir con tantas personas queridas el descubrimiento de mi retrato oficial, obra de @MariaBisbal7.
— Nadia Calviño (@NadiaCalvino) December 21, 2024
Muchas gracias, querido ministro @carlos_cuerpo y equipo @_minecogob. Es un gran orgullo ver el resultado de nuestro trabajo en el gobierno.#DreamTeam❤️ pic.twitter.com/7Xpb5PwlbU
Mucho más que un cuadro
La realidad es que cada retrato comienza mucho antes de que el pincel toque el lienzo. "Me gusta conocer a la persona, me gusta verla al menos una vez o hablar con ella o tener una primera sensación directa. Entonces hago posados fotográficos donde estudio la luz, la forma, me fijo en los gestos, en las expresiones e intento empaparme de lo que es esa persona", explica.
Ese trabajo previo también incluye conversaciones con el protagonista del retrato. Bisbal comparte con ellos algunos bocetos, especialmente para acordar cuestiones relacionadas con el color, aunque deja claro que el resultado final nace de un proceso de confianza mutua. "Es muy importante que la persona confíe en el artista", sostiene. Aun así, rechaza la idea de que exista una aprobación definitiva de la obra. "No hay una última palabra sobre la obra. Se construye durante tanto tiempo que, en el fondo, es dialogada", resume.
Pero el proceso no se limita al taller. Antes de decidir la composición, también visita la institución donde se colgará la obra para estudiar el espacio, la iluminación y los colores de la sala: "Hago una valoración para que la obra sea acorde al lugar y se integre en el espacio". "Tiene que ser una representación histórica", insiste en conversación con este medio.
Una vez en el estudio, prepara personalmente cada cuadro desde el principio: monta el bastidor, tensa la tela y la prepara antes de empezar a pintar. Un retrato de cuerpo entero puede llevarle entre cuatro y cinco meses de trabajo.
La curiosidad del pintor
Acostumbrada a retratar a dirigentes políticos y altos cargos, asegura que procura dejar fuera cualquier opinión personal sobre ellos. "Para pintar, todo eso desaparece, tanto alguien que admire mucho como otras personas que no tanto", explica. "Voy abierta a ver cómo es, porque pintar y dibujar es eso, es curiosidad", añade.
Esta semana he tenido el placer de colgar en la sede del @_minecogob el retrato oficial de Elena Salgado, #mujer pionera en el ámbito de la ingeniería, ministra de Sanidad y Administraciones Públicas y primera Vicepresidenta de Asuntos Económicos de #España🇪🇸.@mujereseneco pic.twitter.com/RjUrbD9e0g
— Nadia Calviño (@NadiaCalvino) July 2, 2023
El último gran encargo que ha recibido es el retrato de Felipe VI para el Ministerio de Educación. Sin embargo, en esta ocasión Bisbal se vio obligada a alterar su forma de trabajo, pues no hubo sesión de posado. En contrapartida, la Casa Real le proporcionó una serie de fotografías oficiales que reconoce "tenían muy buena luz y muy buena calidad".
No obstante, el verdadero desafío llegó después. Además de adaptar la imagen al espacio donde iba a exhibirse, tuvo que enfrentarse a un problema mucho más terrenal: las dimensiones del lienzo. El cuadro mide 2,23 metros de altura y su estudio apenas supera por dos centímetros esa medida. "Lo he tenido que trabajar agachándome, levantándome, subiendo... Al límite", recuerda entre risas.
Creando recuerdos
De todos sus trabajos, Bisbal recuerda con especial cariño el retrato de Antonio Hernández Gil, quien fuera presidente de las Cortes, del Consejo de Estado, del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, al que pintó para el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.
Retrato oficial de Manuel Pizarro para la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. @rajylgr #arte #retrato #manuelpizarro #portrait #art pic.twitter.com/4u183z2401
— Maria Bisbal (@MariaBisbal7) October 11, 2023
Pocos meses después, el reconocido político falleció, y el retrato se convirtió en un recuerdo muy especial para su familia que, como recuerda la pintora, siempre le trató con mucho cariño. Previamente, sus caminos ya se habían cruzado, cuando en uno de sus primeros encargos Bisbal acabó exponiendo su obra en la Academia de la Jurisprudencia, uno de los pilares de la carrera académica de Hernández Gil.
Preguntada por si le queda algo en el tintero, confiesa que le encantaría volver a retratar al Rey, pero esta vez con posado, y reconoce que hacer lo propio con el presidente del Gobierno sería "maravilloso".