La mayoría que conforman PP y Vox en las Cortes de Aragón ha votado este jueves en contra de admitir a trámite la proposición de ley del Estatuto de las Mujeres Rurales de Aragón, una iniciativa registrada por el PSOE y respaldada por el resto de grupos de la oposición.
La diputada socialista María Ariño ha defendido en el hemiciclo “un Estatuto para la Mujer Rural del siglo XXI, una mujer libre, independiente, que trabaja, que emprende, que dirige una explotación, que levanta la persiana de su negocio, que puede ser alcaldesa, agricultora, ganadera, vendedora, médica, maestra, lo que ella elija, una mujer que cuida por elección, nunca por una imposición social invisible y heredada, que participa, que decide y que exige ocupar los espacios donde se toma el poder”. Frente a este modelo, ha asegurado, la derecha propone “el silencio”.
Ha recalcado que “esta ley no viene a imponer a ninguna mujer cómo tiene que vivir, viene precisamente a hacer todo lo contrario, a darle herramientas para que elija cómo quiere vivir”, algo que, ha dicho, “es crucial para nuestros pueblos”.
Ariño ha recordado que “durante generaciones, las mujeres rurales han sido el motor invisible de nuestra tierra, han trabajado en el campo, han sacado adelante las explotaciones ganaderas, han llevado las cuentas de las familias, han cuidado familias enteras y han sostenido el comercio y el asociacionismo de nuestros pueblos: Ellas han mantenido vivos nuestros pueblos, pero la historia oficial se la escriben otros”.
Según ha lamentado, “el titular era otro, el que cotizaba era otro, el propietario era otro y el que decidía, en definitiva, siempre era otro”, abogando por “enterrar definitivamente ese modelo sumiso e invisible” y subrayando que “reconocer el esfuerzo de aquellas mujeres es la única garantía de que sus hijas y sus nietas no tengan que pasar por lo mismo”.
Ha insistido en que el Estatuto de las Mujeres Rurales “no es una declaración de intenciones”, puesto que “habla de empleo real, de emprendimiento, de combatir la violencia de género, de impulsar la titularidad compartida y de imponer la participación femenina en los órganos de decisión”.
La propuesta, ha añadido, “establece medidas para impulsar la formación, el empleo y el emprendimiento femenino, además de una atención específica para agricultoras, ganaderas, la titularidad compartida y la representación de las mujeres en las organizaciones del ámbito rural”.
Igualdad, servicios y futuro en el medio rural
En nombre de CHA ha intervenido la parlamentaria Mary Carmen Bozal, quien ha remarcado que “hablar de este Estatuto es hablar de igualdad, pero también de territorio, de servicios públicos, de empleo, de vivienda, de cuidados y de futuro para todas”.
Bozal ha recordado que “durante demasiado tiempo muchas mujeres han sostenido explotaciones, familias, negocios y comunidades enteras sin que ese trabajo tuviera el reconocimiento que merecía. Han trabajado la tierra, han cuidado, han gestionado, pero demasiadas veces todo eso se ha quedado bajo la etiqueta de ayuda. Y no, no era ayuda, era trabajo”.
La diputada de Aragón-Teruel Existe, Pilar Buj, ha sostenido que el debate “sigue plenamente vigente” y “es tan necesario como el primer día” porque “la lucha contra la despoblación y la desigualdad de las mujeres en el medio rural no puede esperar y más aún cuando quien gestiona pone abiertamente en duda la desigualdad de las mujeres”.
Buj ha recalcado que “las cosas no cambian solas, hay que hacer que cambien”, resaltando “las dificultades específicas que la mujer tiene en el mundo rural” y valorando los artículos dirigidos a promover la igualdad, mejorar las condiciones laborales y reforzar la presencia de las mujeres en los órganos de gobierno de las asociaciones profesionales.
Por IU, la diputada Marta Abengochea ha recordado que esta es la tercera vez que esta proposición llega al Pleno, criticando “el bloqueo” del PP y reprochando que “ponen por delante los intereses partidistas” frente a los derechos de las mujeres del medio rural.
Ha llamado a “garantizar los derechos y blindarlos”, apuntando que, cuando las mujeres figuran como titulares de explotaciones, estas suelen ser de menor tamaño o estar más fragmentadas, que continúan asumiendo en solitario la carga de los cuidados y que “siguen enfrentando también las múltiples violencias”.
Críticas de PP y Vox al texto propuesto
La diputada del PP María José Vicente ha replicado al PSOE que “hacer leyes es resolver problemas, pero eso solo no garantiza que esos problemas desaparezcan”, añadiendo que “una buena intención no convierte, automáticamente, una norma en una buena ley”, si bien ha dicho compartir el objetivo de ampliar las oportunidades de las mujeres en el entorno rural.
A su entender, la proposición incurre en “un grave error”, que es “la exigencia de que las organizaciones agrarias, cooperativas y asociaciones alcancen una representación mínima del 40% de mujeres en sus órganos de dirección para, de esta manera, poder acceder a determinadas ayudas y subvenciones”.
“Nosotros no discutimos que las mujeres tengan que estar donde se toman las decisiones, por supuesto que deben estar; lo que discutimos es si una ley, como la que ustedes pretenden, debe decidir cómo tiene que configurar una organización agraria sus órganos de dirección para poder recibir o no una ayuda pública” porque “la igualdad no se consigue imponiendo porcentajes desde las decisiones”.
Desde Vox, la diputada Ana Pardo ha ironizado al afirmar que “el campo aragonés no es ni Mercosur, ni la Agenda 2030, ni los precios ruinosos, ni la competencia desleal, ni la burocracia asfixiante, ni siquiera la falta de relevo generacional; no, el problema del campo aragonés es que no tenemos suficiente transversalidad de género”.
En su intervención ha sostenido que “esto no va de defender a la mujer ni rural ni urbana. Esto no es más que un nuevo intento de su imposición ideológica”, y ha añadido que “a la hora de defender de verdad a la mujer, a la hora de protegerla de la violencia real, y aquí permítanme que mencione a esas pobres mujeres violadas de ceuta que para ustedes no existen, aquí su entusiasmo se desvanece, y callan, callan, porque realmente a ustedes no les importa la mujer, solo les importa su interés”.
Pardo ha cuestionado: “¿De verdad creen ustedes que una mujer en una explotación agraria en el Bajo Aragón o en una ganadera en el Pirineo Aragonés necesita que vaya al Gobierno autonómico a darle charlas de empoderamiento, de transversalidad o de paridad?”.