La decisión del Gobierno de volver a aprobar los decretos de vivienda rechazados la pasada semana para someterlos ahora a la Diputación Permanente ha abierto una nueva batalla política sobre el uso de este órgano durante el periodo electoral. Vox ha llegado a calificar la operación de "cacicada" y su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, ha avanzado que la formación estudia acudir a los tribunales.
Sin embargo, la convalidación de reales decretos-leyes por la Diputación Permanente una vez disueltas las Cortes cuenta con numerosos precedentes, incluido uno directamente relacionado con la vivienda durante el primer Gobierno de Pedro Sánchez. El artículo 151 del Reglamento del Congreso establece expresamente que el debate y la votación sobre la convalidación o derogación de un real decreto-ley pueden celebrarse en el Pleno o en la Diputación Permanente dentro de los 30 días posteriores a su promulgación.
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes dos nuevos textos que recuperan buena parte de las medidas que fueron rechazadas el viernes, aunque con modificaciones respecto a los anteriores, para que puedan ser sometidos a una nueva votación. Con el Congreso disuelto por la convocatoria de las elecciones generales del 29 de noviembre, será la Diputación Permanente la encargada de decidir sobre su convalidación.
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De nuevo, la vivienda
El antecedente más próximo guarda una similitud particular con la situación actual. Tras la disolución de las Cortes del 5 de marzo de 2019, la Diputación Permanente convalidó seis reales decretos-leyes durante ese periodo electoral, entre ellos uno de medidas urgentes en materia de vivienda y alquiler. Entre ellas figuraba la ampliación de la prórroga obligatoria de los contratos de alquiler de tres a cinco años cuando el propietario fuera una persona física y hasta siete cuando se tratara de una persona jurídica.
Aquel episodio tuvo además otro paralelismo con el actual. El Gobierno había aprobado previamente, en diciembre de 2018, otro decreto de alquiler que fue rechazado por el Congreso en enero de 2019. El Ejecutivo aprobó posteriormente un nuevo texto, con cambios, que acabó siendo convalidado por la Diputación Permanente una vez disueltas las Cortes.
El PP recurrió posteriormente ante el Tribunal Constitucional el decreto de 2019. El tribunal anuló dos disposiciones adicionales, una por no considerar suficientemente acreditada la extraordinaria y urgente necesidad y otra por afectar a una cuestión que podía regularse reglamentariamente, pero mantuvo el resto de la norma.
De 1979 a 2023
El recurso a la Diputación Permanente para convalidar decretos tampoco se limita a 2019. Ya en 1979, con Adolfo Suárez al frente del Gobierno de UCD, el órgano de guardia abarcó varias iniciativas de este rango. Los textos afectaban a ámbitos muy diferentes, desde la Administración local y la seguridad ciudadana hasta las plantillas de profesores y profesionales sanitarios.
La práctica volvió a repetirse en 1982, durante el Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo, en los meses que transcurrieron entre la disolución de las Cortes y la constitución de la nueva legislatura surgida de las elecciones del 28 de octubre que daría mayoría más que absoluta a los socialistas. La Diputación Permanente intervino entonces sobre decretos relativos a cuestiones presupuestarias, Defensa, Seguridad Social, los efectos de la sequía y las inundaciones o la jubilación de determinados funcionarios docentes.
También durante el "felipismo"; en 1986 se convalidó un decreto sobre el servicio público de estiba y desestiba de buques, mientras que en el periodo electoral de 1989 no se convalidó ninguno.
En 1993, se recuperó está práctica y las materias fueron desde actuaciones relacionadas con las cuencas del Tajo y el Segura hasta cambios tributarios, ayudas por la sequía, subvenciones a afectados por VIH o un crédito extraordinario para prestaciones por desempleo.
En 1996, en los últimos coletazos de los gobiernos socialistas, se convalidaron cuatro. Uno de ellos relativo a créditos extraordinarios y suplementos para cuestiones como la financiación de la sanidad pública, las retribuciones de empleados públicos o la financiación de comunidades autónomas y corporaciones locales.
Lorca y temporales
También existen precedentes bajo gobiernos del PP. Durante el periodo electoral de 2000, con José María Aznar ya como presidente, la Diputación Permanente sobre medidas de mejora de la protección familiar de la Seguridad Social. En cambio, en el periodo electoral de 2004 no se convalidó nada en estos términos.
Durante el periodo electoral de 2008, ya bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, este órgano convalidó un decreto que fijaba el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) para ese año y concedía un crédito extraordinario de 200 millones de euros para la acogida e integración de inmigrantes y el refuerzo educativo.
La actividad volvió a ser considerable en 2011, también con Zapatero, cuando se convalidaron cinco reales decretos-leyes. Entre ellos figuraron la creación del Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito, créditos extraordinarios por más de 4.221 millones de euros y medidas relacionadas con los daños causados por los terremotos de Lorca.
Bajo la presidencia de Rajoy en octubre de 2015, la Diputación Permanente convalidó un decreto destinado a reparar los daños provocados por temporales en Canarias y en el sur y este peninsular. En cambio, durante el periodo electoral de 2016 no convalidó ninguno.
Con Sánchez al volante
De nuevo, el año 2019 ofrece otro ejemplo especialmente significativo. Tras la disolución de las Cortes del 24 de septiembre, que condujo a la repetición de las elecciones generales del 10 de noviembre, la Diputación Permanente convalidó otros siete reales decretos-leyes.
Entre ellos hubo medidas para paliar los daños causados por temporales, responder a la insolvencia del grupo turístico Thomas Cook, actualizar las entregas a cuenta de comunidades autónomas y entidades locales, adoptar medidas en materia de administración digital y telecomunicaciones o facilitar la celebración en España de la cumbre del clima COP25.
El precedente más reciente corresponde a 2023. Tras las elecciones convocadas para el 23 de julio, se convalidó un extenso texto que incluía medidas relacionadas con las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania, la reconstrucción de La Palma, situaciones de vulnerabilidad y la transposición de normativa europea.
Una competencia prevista expresamente
La cuestión, por tanto, no es si la Diputación Permanente puede convalidar reales decretos-leyes con las Cortes disueltas, una competencia expresamente prevista en las normas parlamentarias, sino si los nuevos textos cumplen los requisitos constitucionales exigidos a esta figura y hasta qué punto se diferencian de los que acaba de rechazar el Pleno. Y las normas aprobadas ayer, aunque comparten el fondo con los derogados por la Cámara Baja, incluyen novedades como que los anuncios de alquiler deberán especificar si es de un gran tenedor y si tienen el precio topado.
La diferencia respecto a la votación del viernes está en la aritmética. El primero de los textos sí reunirá en la Diputación Permanente 35 votos favorables frente a 34 contrarios, después de que el PNV haya confirmado su apoyo, por lo que el Gobierno podrá sacarlo adelante sin necesitar a Junts. El segundo, en cambio, seguiría necesitando que el partido vasco modificara el voto en contra que mantuvo ante el texto anterior.
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