El cobro puntual del salario constituye uno de los principales derechos de los trabajadores. Sin embargo, no son pocos los empleados que cada mes se preguntan cuántos días puede tardar una empresa en pagar el sueldo o qué ocurre cuando la nómina no llega en la fecha habitual.
La legislación laboral española protege expresamente este derecho. El Estatuto de los Trabajadores establece que el salario debe abonarse de forma puntual y en la fecha acordada entre la empresa y el trabajador, ya sea mediante el contrato, el convenio colectivo o la práctica habitual de la empresa. Cuando ese pago se retrasa de forma injustificada o se convierte en una práctica recurrente, el trabajador dispone de diferentes mecanismos legales para reclamar.
Qué plazo tiene una empresa para pagar la nómina
El artículo 29 del Estatuto de los Trabajadores dispone que la liquidación y el pago del salario deben realizarse puntualmente y de forma documentada, respetando la fecha pactada entre las partes o la prevista en el convenio colectivo. Además, la norma fija un límite claro: el periodo de pago de las retribuciones periódicas no puede superar un mes. Esto significa que las empresas no pueden acumular varias mensualidades ni retrasar indefinidamente el abono de los salarios.
La legislación, sin embargo, no establece un día concreto del mes para pagar la nómina. En la práctica, muchas empresas realizan el ingreso el último día laborable del mes, mientras que otras lo hacen durante los primeros días del mes siguiente si así lo prevé el convenio o el contrato.
¿Puede la empresa retrasarse unos días?
Un retraso puntual puede producirse por incidencias administrativas o bancarias y no implica necesariamente un incumplimiento grave de la normativa laboral. No obstante, cuando los retrasos se repiten de forma continuada o la empresa deja de respetar sistemáticamente la fecha habitual de pago, la situación cambia desde el punto de vista jurídico.
La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha considerado que los retrasos reiterados en el pago del salario pueden constituir un incumplimiento grave de las obligaciones empresariales, incluso aunque finalmente las nóminas terminen abonándose.
Qué puede hacer el trabajador si no cobra a tiempo
Cuando la empresa no paga el sueldo en la fecha prevista, el trabajador puede reclamar el importe adeudado mediante los procedimientos establecidos en la jurisdicción social. Además de exigir el pago de la nómina, la legislación reconoce el derecho a reclamar el interés por mora, que con carácter general asciende al 10 % anual sobre las cantidades salariales pendientes de pago.
Si los retrasos son persistentes y alcanzan la gravedad suficiente, el trabajador también puede solicitar judicialmente la extinción del contrato por incumplimiento del empresario. Si un juez estima la demanda, el empleado tendrá derecho a percibir una indemnización equivalente, con carácter general, a la prevista para el despido improcedente.
Cuánto tiempo hay para reclamar un salario impagado
La posibilidad de reclamar una nómina no es indefinida. La legislación establece que las acciones para reclamar salarios prescriben al año, contado desde el momento en que el sueldo debió abonarse.
Por ello, si un trabajador considera que la empresa le debe una nómina o parte de ella, conviene actuar con rapidez para evitar la pérdida del derecho a reclamar judicialmente esas cantidades.
Qué ocurre si la empresa es insolvente
En algunos casos el impago no responde a una decisión empresarial, sino a una situación de insolvencia o concurso de acreedores. Cuando esto sucede, puede intervenir el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), organismo público encargado de abonar determinados salarios e indemnizaciones pendientes cuando la empresa no puede hacer frente a sus obligaciones.
No obstante, la actuación de FOGASA está sujeta a los límites y cuantías máximas fijados por la legislación, por lo que no siempre cubre la totalidad de las cantidades adeudadas.
El pago puntual del salario es una obligación esencial
El salario constituye la principal contraprestación por el trabajo realizado y, por ello, su abono puntual forma parte de las obligaciones esenciales del empresario.
La normativa laboral española protege este derecho mediante diferentes mecanismos de reclamación y la jurisprudencia ha reforzado esa protección frente a los retrasos continuados. Por ello, una empresa no puede retrasar el pago de la nómina de manera habitual sin exponerse a consecuencias legales, que pueden ir desde el abono de intereses hasta la resolución judicial del contrato con derecho a indemnización para el trabajador.