ACS consolida su presencia en la nuclear de Sellafield con un contrato de 1.750 millones

Hochtief, filial de ACS, logra un contrato de 1.750 millones para operar y mantener la compleja central nuclear de Sellafield en Reino Unido.

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Planta de Sellafield Owen Humphreys/PA Wire/dpa

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Hochtief, la filial alemana de ACS, se ha adjudicado en Reino Unido un nuevo contrato valorado en 1.500 millones de libras (1.750 millones de euros) para la operación, el mantenimiento y el desarrollo de Sellafield, considerada la instalación nuclear más grande y compleja del país.

Con este encargo, el grupo que preside Florentino Pérez refuerza su posición en el ámbito nuclear y profundiza en un mercado estratégico en expansión, donde la ingeniería altamente especializada y la gestión a largo plazo de activos resultan determinantes, tal y como subraya la compañía en un comunicado.

En detalle, Hochtief Infrastructure ha resultado adjudicataria del segundo lote del nuevo acuerdo marco Project and Asset Care Execution (PACE), con una vigencia inicial de 9 años y posibilidad de prórroga por otros seis. Este contrato se suma al obtenido el año pasado en las mismas instalaciones dentro del programa Integrated Asset Care, por un importe de 595 millones de euros.

Dentro de este marco, Hochtief asumirá tareas que abarcan el diseño, las compras, la instalación, la puesta en servicio, el mantenimiento de activos, así como la gestión y el control de proyectos, muchos de ellos sujetos a estrictos requisitos de control radiológico.

“Las infraestructuras nucleares constituyen un importante mercado de crecimiento a largo plazo. A medida que los países centran su atención en la seguridad energética, la sostenibilidad y la gestión segura de los activos nucleares existentes, aumenta la demanda de socios capaces de ofrecer soluciones de ingeniería especializada a lo largo de todo el ciclo de vida nuclear”, ha señalado el consejero delegado de ACS y Hochtief, Juan Santamaría.

La planta está gestionada por una agencia del Gobierno británico responsable del desmantelamiento de las centrales nucleares. Sellafield ya no produce electricidad comercial, pero continúa recibiendo, procesando y almacenando los residuos generados por otras instalaciones nucleares en funcionamiento en el país.

Antes conocida como Windscale, la central se ubica a unos 200 kilómetros al norte de Liverpool y comenzó a operar en 1950, cuando fabricaba plutonio para el programa de armamento nuclear del Reino Unido, en pleno contexto de la Guerra Fría. En 1957 sufrió uno de los accidentes nucleares más graves de la historia y el más importante registrado en territorio británico.