Al menos tres menores han perdido la vida este miércoles tras la explosión de un proyectil de mortero en la provincia oriental afgana de Nangarhar, según han informado las autoridades locales. Los responsables provinciales han explicado que los niños habrían encontrado el artefacto y que este se detonó mientras jugaban con él.
La oficina del gobernador de Nangarhar ha señalado que el incidente se ha producido en la localidad de Jogyani. Ha precisado que los menores hallaron el explosivo sin activar y se encontraban manipulándolo cuando se produjo la explosión, que además ha dejado un niño herido, de acuerdo con lo difundido por la agencia afgana de noticias Pajhwok.
Afganistán, bajo control de los talibán desde agosto de 2021 tras la huida del entonces presidente, Ashraf Ghani, figura como el tercer país del mundo más afectado por restos explosivos de conflictos pasados, solo superado por Birmania y Siria. Datos de Naciones Unidas apuntan a que cada mes se registran en el país unas 50 detonaciones de minas y antiguas municiones sin estallar.