Air France-KLM obtuvo un beneficio neto de 877 millones de euros entre enero y septiembre, lo que representa un descenso del 25% frente a los 1.168 millones del mismo periodo del ejercicio anterior, presionado por el encarecimiento del combustible, que provocó un impacto de 436 millones de euros en el tercer trimestre.
Como reacción a la crisis en Oriente Próximo, el grupo reforzó su oferta hacia Asia y África Oriental en la primera mitad del año. Posteriormente, cuando la capacidad de las aerolíneas del Golfo Pérsico en estas rutas se aproximó a niveles normales, reajustó su estrategia en el tercer trimestre, desviando más capacidad hacia América.
Paralelamente, se pusieron en marcha medidas para compensar el efecto del combustible mediante la aplicación de un recargo más elevado por billete por parte de las aerolíneas del grupo, en línea con las políticas de la competencia. En el capítulo de costes, la consigna sigue siendo contener al máximo los gastos discrecionales y mantener congelada la contratación de personal no operativo.
La cifra de negocio de Air France-KLM alcanzó los 26.672 millones de euros, un 7% más en términos interanuales, gracias a una demanda robusta en los segmentos de viaje premium y a la buena evolución del negocio de carga.
Entre enero y septiembre, el grupo transportó a 80,3 millones de pasajeros, un 2,7% más que un año antes, mientras que el factor de ocupación se mantuvo prácticamente estable, en el 87,5%.
El flujo de caja libre operativo ajustado recurrente positivo se elevó a 1.453 millones de euros, 570 millones más que en el mismo periodo del año previo, al tiempo que la deuda neta aumentó hasta los 8.757 millones de euros.
En el ámbito de la renovación de flota, uno de los ejes del plan de transición de Air France-KLM para hacer frente al cambio climático, el 39% de los aviones eran de nueva generación al cierre de septiembre, siete puntos porcentuales más que en el mismo mes de 2025.
La hoja de ruta del grupo contempla que hasta el 80% de su flota esté formada por este tipo de aeronaves en 2030.
Reduce capacidad y anticipa otro aumento de la factura del combustible
Para el conjunto de 2026, el grupo ha vuelto a recortar a la baja sus previsiones de capacidad global, y ahora espera un crecimiento del +2% respecto a 2025, frente al rango anterior de entre +2% y +3%.
El incremento del coste unitario se sitúa ahora en torno al +1%, cuando antes se estimaba entre el 0% y el +2%, mientras que el gasto de capital neto y el ratio de apalancamiento permanecen sin variación.
En relación con el coste total de combustible del ejercicio, Air France-KLM calcula ahora que alcanzará los 9.200 millones de dólares (8.190 millones de euros), por encima de la previsión del trimestre precedente, que era de 8.900 millones de dólares (7.923 millones de euros), lo que supondría un alza de 2.300 millones de dólares (2.047 millones de euros) frente al año anterior.
Nuevas medidas en KLM para reforzar su rendimiento financiero
En su comunicado, el grupo detalla nuevas medidas estructurales para KLM con el fin de seguir mejorando su desempeño operativo y financiero. Entre ellas figura la simplificación de la flota europea, retirando de forma gradual los modelos de avión más antiguos.
Asimismo, algunas actividades de Servicios en Tierra, Carga e Ingeniería y Mantenimiento se reorganizarán, se externalizarán a proveedores externos o se integrarán dentro de la estructura de Air France-KLM.
En el ámbito laboral, KLM persigue un aumento de la productividad de al menos un 8%, junto con un crecimiento salarial muy moderado. Por ello, se ha reducido al mínimo la incorporación de nuevos empleados y se mantiene en pausa la contratación de personal no operativo.
En los nueve primeros meses del año, la aerolínea neerlandesa obtuvo un resultado operativo de 526 millones de euros, un 60% más en comparación interanual, con unos ingresos que avanzaron un 9,4%, hasta 10.865 millones de euros.
En cuanto a la principal aerolínea del grupo, Air France, recortó su beneficio operativo ajustado hasta 1.062 millones de euros en el acumulado, un 8,5% menos, aunque su facturación aumentó un 5,7%, hasta 16.086 millones de euros.
Por otro lado, la filial de bajo coste Transavia registró un resultado operativo negativo de -42 millones de euros (-65%), afectada por el encarecimiento energético, la cancelación de vuelos hacia Oriente Próximo y el proceso de renovación de flota hacia la familia Airbus A320neo.
Por último, el programa de fidelización del grupo, Flying Blue Miles, incrementó un 32,6% su volumen de negocio, hasta 862 millones de euros, y obtuvo además un beneficio operativo de 246 millones de euros, un 176% más.