El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de Brasil (BCB) ha optado por mantener el tipo de interés de referencia en el 13,75%, al considerar que esta decisión es “coherente” con su objetivo de estabilizar los precios mientras “atempera” las “fluctuaciones económicas” y respalda el pleno empleo.
El organismo emisor advierte de que el entorno internacional se ha tornado “más adverso” por la prolongación de la guerra de Irán, que está impulsando al alza el precio del petróleo y de sus derivados, y por el endurecimiento de la política monetaria en las economías avanzadas.
En su comunicado, el banco central subraya que “esta situación exige prudencia por parte de las economías emergentes ante un contexto de mayor volatilidad en los precios de los activos y las materias primas”.
En el frente interno, el BCB ha observado una “moderación más acentuada” de la actividad económica de Brasil, especialmente en los sectores de carácter más cíclico. El mercado laboral se ha mantenido “resiliente”, aunque ya comienza a mostrar signos de enfriamiento.
La inflación general y la subyacente se han acelerado y se sitúan por encima del rango de tolerancia de desviación del 1,5% en torno al objetivo central de estabilidad del 3% fijado por la autoridad monetaria.
Las previsiones del banco central sitúan la inflación en el 5,2% para este año y en el 4,8% para el próximo, con una estimación del 3,5% en el escenario base para el segundo trimestre de 2028.
Según el Copom, los riesgos tanto al alza como a la baja para la inflación son “más elevados de lo normal” y presentan una “asimetría alcista”. Los precios podrían repuntar si se “desanclan” las expectativas de inflación a largo plazo, si los costes de los servicios permanecen elevados, si el efecto conjunto de las políticas internas y externas refuerza las presiones inflacionistas o si la demanda agregada supera el PIB potencial.
En cambio, una desaceleración más intensa de la economía brasileña ayudaría a contener las tensiones inflacionarias, al igual que una mayor moderación del crecimiento global derivada de un 'shock' energético, comercial y financiero o de una caída adicional en las cotizaciones de las materias primas.
“El Comité sigue analizando cómo los cambios en la política fiscal nacional repercuten en la política monetaria y en los activos financieros, lo que refuerza su postura de cautela en un contexto de mayor incertidumbre. Los indicadores actuales de actividad siguen siendo coherentes con una trayectoria de desaceleración en el acumulado de 2026”, ha explicado el Copom.
Para el banco central, “el contexto actual, caracterizado por unos tipos claramente contractivos, un aumento significativo de la incertidumbre en torno al escenario base, unas expectativas de inflación más elevadas y una desaceleración más acusada de la actividad económica nacional, plantea un panorama complejo para la política monetaria, lo que exige serenidad y cautela en su gestión”.