Coste de la vida: el IPC sube un 27% desde 2018

El coste de la vida vuelve al centro del debate después de que La Razón haya puesto el foco en una cifra: el IPC general acumula una subida del 27% entre julio de 2018 y junio de 2026. El porcentaje es correcto según la calculadora oficial del INE, aunque el propio organismo advierte de que el IPC mide precios y no constituye técnicamente un índice del coste de la vida

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Imagen de archivo de dos bombillas billetes monedas facturas. | EuropaPress

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Los precios que afrontan los hogares españoles son hoy sensiblemente más altos que hace ocho años. Entre julio de 2018 y junio de 2026, el Índice de Precios de Consumo nacional aumentó un 27%, según la calculadora oficial del Instituto Nacional de Estadística.

 

La cifra aparece este domingo en una información de La Razón que la vincula al periodo de Pedro Sánchez en La Moncloa. El dato estadístico es correcto. La atribución política requiere una lectura distinta: el IPC mide cómo cambian los precios, pero no identifica quién o qué causa cada subida.

Qué significa realmente una subida del 27%

Una forma sencilla de visualizarla es tomar una cesta representativa de bienes y servicios que costara 100 euros en julio de 2018. Para adquirir esa misma cesta en junio de 2026 habría que destinar, de forma aproximada, 127 euros.

Eso no significa que absolutamente todos los productos hayan subido un 27%. El IPC es un promedio ponderado de cientos de bienes y servicios consumidos por los hogares.

Tampoco significa que todos los hogares hayan perdido exactamente un 27% de poder adquisitivo. Para calcularlo habría que comparar la evolución de los precios con la de los salarios, pensiones o ingresos de cada hogar.

El gran salto se produce después de la pandemia

La evolución temporal ayuda a entender mejor el dato. El índice general apenas se había movido entre julio de 2018 y los primeros meses de 2020. La mayor parte de la subida acumulada llega después.

En ese periodo se suceden la salida de la pandemia, las interrupciones de las cadenas de suministro, la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania y posteriores episodios inflacionistas internacionales. En 2026, el encarecimiento de la energía vuelve a presionar los precios y ha llevado incluso al BCE a retomar las subidas de tipos.

Esto no elimina el efecto de las políticas nacionales, fiscales, laborales o de vivienda sobre el bolsillo de los hogares. Sí impide explicar estadísticamente todo el 27% mediante una única causa política.

El IPC no es exactamente “el coste de la vida”

El propio INE hace esta precisión.

El IPC mide la variación del precio de una cesta fija y representativa de bienes y servicios. Un verdadero índice de coste de la vida debería medir cuánto cambia el gasto necesario para mantener el mismo nivel de vida y permitiría que los hogares sustituyeran unos productos por otros.

Por eso el 27% es una buena medida de la inflación acumulada desde 2018, pero resulta más preciso hablar de subida de los precios que de un aumento exactamente equivalente del coste de mantener el mismo nivel de vida.

La cuestión económica para los hogares queda así mejor delimitada: cuánto han subido los precios y cuánto han aumentado durante el mismo periodo sus ingresos disponibles.

 

 

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