Delta Air Lines obtuvo un beneficio neto de 2.070 millones de dólares (1.846 millones de euros) entre enero y septiembre, lo que supone una caída del 45% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Este retroceso se produce junto a un recorte de sus previsiones para el conjunto de 2026, motivado por un aumento de 6.000 millones de dólares (5.352 millones de euros) en los costes asociados a los elevados precios del combustible frente a 2025.
En paralelo, los ingresos avanzaron un 18% interanual en los nueve primeros meses del año, hasta los 55.797 millones de dólares (49.776 millones de euros), impulsados por un tercer trimestre histórico, apoyado en una demanda sólida y en la creciente preferencia por los desplazamientos en avión.
No obstante, el incremento de los gastos fue aún mayor, del 21%, hasta un total de 51.978 millones de dólares (46.369 millones de euros). Este aumento estuvo condicionado por un desembolso en combustible de 4.100 millones de dólares (3.657 millones de euros), un 62% más que un año antes, que incluye más de 500 millones de dólares (446 millones de euros) de sobrecostes respecto a la previsión comunicada en julio, según detalló la compañía en un comunicado.
Ante este contexto, su consejero delegado, Ed Bastian, subrayó que la capacidad de reacción de la aerolínea se plasma en la “solidez estructural” que ha construido a lo largo de “muchos años”, lo que “nos permite afrontar con éxito uno de los entornos de precios del combustible más elevados de los últimos tiempos”.
De cara al último trimestre del ejercicio, la compañía espera que el tirón de la demanda se mantenga, con una previsión de crecimiento de los ingresos cercana al 20%.
A pesar de ello, Delta estima ahora un beneficio por acción de entre 5,10 y 5,60 dólares para el conjunto de 2026, claramente por debajo del rango de entre 6,50 y 7,50 dólares que comunicó en julio, después de haber evitado ofrecer proyecciones en meses anteriores.
Al ser la primera gran aerolínea estadounidense en dar a conocer sus resultados hasta septiembre, las cuentas de Delta sirven como referencia del posible comportamiento del resto de compañías del país, en un contexto marcado por el conflicto en Oriente Próximo, que ha desencadenado un fuerte repunte de los precios del combustible para todo el sector aéreo.