Edmond de Rothschild AM sitúa en primer plano las inversiones en compañías europeas de menor capitalización ('small caps') por su papel clave en las cadenas de valor industriales, y se inclina por la deuda corporativa como eje de su estrategia para el segundo semestre de 2026.
En sus perspectivas para la segunda parte del año, la gestora destaca que Europa se está beneficiando de “una nueva ola de inversión” apoyada en cuatro grandes superciclos estructurales: la inteligencia artificial (IA), la electrificación, las infraestructuras y la defensa.
En este entorno, en el que ganan peso las empresas menos ligadas al ciclo económico tradicional, Edmond de Rothschild AM subraya que “este contexto resulta especialmente favorable para las small y midcaps que suelen contar con una menor cobertura por parte de los analistas y ocupan posiciones estratégicas dentro de las cadenas de valor industriales”.
En Estados Unidos, la firma contempla que la Reserva Federal pueda elevar los tipos de interés una o dos veces “antes de marzo de 2027”, dado que la inflación “previsiblemente” seguirá por encima del objetivo del 2% tanto al cierre del presente ejercicio como del próximo.
Con este telón de fondo, la gestora mantiene una postura neutral en la deuda soberana estadounidense y una preferencia clara por la renta fija corporativa, “siempre que el riesgo de recesión no aumente de forma significativa”.
Riesgo de estanflación selectiva
En su hoja de ruta para la segunda mitad del ejercicio, Edmond de Rothschild AM considera que el foco de riesgo ha cambiado: ya no teme tanto una recesión global, sino “la aparición de episodios de estanflación selectiva que afecten a determinados sectores y regiones”.
Regiones como la eurozona, China y, en menor medida, Reino Unido muestran síntomas de este escenario “como consecuencia de una sucesión de perturbaciones por el lado de la oferta”, mientras que Estados Unidos mantiene un crecimiento cercano al 3% apoyado en la fortaleza de la demanda privada y en el ciclo inversor ligado al desarrollo de la IA.
La entidad advierte, sin embargo, de que la resistencia del consumo “depende en gran medida de los hogares de mayor renta”, ya que el 10% con más patrimonio concentra cerca de la mitad del gasto total.
“Como consecuencia, el consumo podría verse afectado ante una corrección significativa de los mercados financieros, con el consiguiente impacto sobre la demanda agregada”, puntualiza la gestora.
Concentración de recursos y chipflación
La firma también pone el acento en la llamada 'chipflación', es decir, la presión inflacionista derivada de la escasez y el encarecimiento de los semiconductores, que está elevando los costes y precios en distintos segmentos de la economía estadounidense.
Una parte de esta escasez obedece a que los recursos estratégicos “cada vez están más concentrados en un número reducido de actores y regiones”. Como ejemplo, Edmond de Rothschild AM menciona a TSMC, responsable de más del 90% de los chips más avanzados del planeta, y recuerda que China aporta en torno al 70% de la producción mundial de tierras raras.
Al mismo tiempo, la gestora advierte de la falta de capacidad en la red eléctrica en un contexto en el que los centros de datos “están impulsando de forma significativa la demanda de electricidad”.