El campo vuelve a atraer a los jóvenes: el modelo extremeño que convierte el tabaco en industria, empleo y arraigo

La incorporación de jóvenes agricultores, la tecnificación de las explotaciones y el desarrollo de empresas auxiliares están ampliando las oportunidades laborales en La Vera y Campo Arañuelo

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Una plantación de cultivo de tabaco en Extremadura. Foto: DEMÓCRATA.

Una plantación de cultivo de tabaco en Extremadura. Foto: DEMÓCRATA.

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DEMÓCRATA recorre el norte de Cáceres recogiendo el testimonio de agricultores, cooperativistas, empresarios y alcaldes que describen cómo el cultivo del tabaco genera trabajo durante todo el año, incorpora a mujeres y atrae a trabajadores inmigrantes que terminan asentándose en la comarca.

Los jóvenes vuelven al campo en La Vera y Campo Arañuelo. Algunos ponen en marcha sus propias explotaciones; otros toman el relevo de las familiares y apuestan por incorporar tecnología para gestionar el cultivo. A su alrededor, la actividad agrícola sostiene cooperativas, empresas auxiliares y centros industriales que amplían las opciones de empleo más allá de las tareas de la finca.

DEMÓCRATA se ha desplazado hasta el norte de Cáceres a comienzos del otoño para conocer esa realidad sobre el terreno. La visita, realizada de la mano de Philip Morris, ha permitido recorrer las distintas fases de la actividad: desde la finca Jarcha, donde un cultivador digital explica el proceso desde la plantación hasta la recolección y el traslado de la hoja al centro de secado, hasta la cooperativa COOLOSAR, las instalaciones de CETARSA y los municipios de Losar de la Vera y Talayuela de la Vera.

Agricultores, responsables empresariales, cooperativistas, trabajadores y los alcaldes de ambos municipios, Antonio Sánchez Díaz y Roberto Baños, respectivamente, coinciden en señalar la incorporación de jóvenes, la tecnificación de las explotaciones y el desarrollo de actividades vinculadas al cultivo.

También describen una estructura laboral que da empleo a mujeres y trabajadores inmigrantes y que, en algunos casos, permite a estos últimos establecerse en la comarca.

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Visita a la finca de producción de tabaco, Jarcha. Foto: DEMÓCRATA. 

Jarcha: tecnología al servicio del cultivo

La primera parada es la finca Jarcha. Allí, un cultivador digital muestra cómo se desarrolla el trabajo en una explotación de tabaco y cómo se suceden las distintas fases del cultivo hasta que la hoja llega al centro de secado. La actividad requiere planificación, conocimiento agronómico, inversión en maquinaria y seguimiento de las necesidades de la planta.

La tecnología se incorpora a ese trabajo para facilitar la toma de decisiones y mejorar la gestión de la explotación. El programa Cultivadores Digitales, impulsado por Philip Morris España en colaboración con el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX), busca acercar herramientas digitales a los agricultores y estudiar en qué tareas pueden resultar útiles.

El proyecto arrancó en enero de 2026 y celebró su primera sesión en Talayuela el día 15 de ese mes, con la participación de más de 40 cultivadores. En un diagnóstico inicial sobre 45 explotaciones, el 91% identificó el riego y la fertilización como ámbitos en los que la tecnología podía aportar valor.

El dato refleja las necesidades detectadas por los participantes, no una mejora de resultados ya demostrada.

La experiencia de Jarcha permite observar cómo esas herramientas se incorporan a una actividad que sigue dependiendo del conocimiento agronómico y del trabajo diario. La gestión de una explotación exige cada vez más planificación y capacidad para utilizar información en las decisiones sobre el cultivo.

COOLOSAR: una cooperativa que diversifica su actividad

En Losar de la Vera, COOLOSAR muestra otra dimensión de la economía vinculada al campo. La cooperativa no se limita al secado de tabaco: ha extendido su actividad a la elaboración de queso, los abonos y los suministros agrícolas, además de contar con una gasolinera y una línea propia de financiación.

Sus Quesucos Veratos han recibido numerosos reconocimientos en concursos especializados, entre ellos un accésit en los premios «Alimentos de España Mejores Quesos» y varias distinciones en Gourmetquesos.

La cooperativa dispone también de una línea de financiación propia sostenida con las aportaciones de sus socios. Los cooperativistas contribuyen así a los recursos de una entidad que presta servicios vinculados a la actividad agrícola y desarrolla otros negocios en la comarca.

Al frente de COOLOSAR está Feli Zabala Zabala, directora gerente. La entidad reúne actividades que van desde el secado del tabaco hasta la producción alimentaria y el suministro de productos para el campo. Esa diversificación extiende su actividad más allá de una sola fase del cultivo y mantiene servicios relacionados con la agricultura en Losar de la Vera.

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Visista a la cooperativa COOLOSAR, en Losar de la Vera (Cáceres). Foto: DEMÓCRATA.

CETARSA: el enlace con la industria

El recorrido continúa en las instalaciones de CETARSA, con presencia en Navalmoral de la Mata y Talayuela. La compañía compra, fermenta y procesa tabaco en rama, y constituye uno de los principales eslabones entre los cultivadores y la industria transformadora.

La conexión entre las explotaciones, los centros de secado, las cooperativas y las instalaciones industriales explica la diversidad de trabajos asociados al sector. Junto a quienes cultivan y manipulan la hoja, la cadena necesita transporte, suministros, mantenimiento y servicios técnicos.

El presidente de CETARSA, Juan Andrés Tovar, representa la perspectiva de una actividad que depende de la producción agrícola y requiere instalaciones, organización y capacidad para responder a las necesidades de la industria. La hoja cultivada en las explotaciones extremeñas pasa por distintas fases antes de incorporarse a los procesos de transformación.

Esta continuidad entre campo e industria amplía el alcance laboral del cultivo. El empleo no se concentra únicamente en las explotaciones, sino que se distribuye entre las distintas actividades que intervienen en la cadena de producción.

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Interior de CETARSA. Foto: CETARSA 

el cultivo en la economía extremeña

El peso económico del tabaco en el norte de Cáceres va más allá del valor de la cosecha. Extremadura concentra cerca del 99% del cultivo en España y el 74% de su producción se destina a la exportación, con ventas al exterior de alrededor de 70 millones de euros anuales.

Según el informe de Afi para la Mesa del Tabaco, el cultivo y la primera transformación generan 69 millones de euros de valor añadido directo y un impacto económico total de 126 millones, al incluir la actividad indirecta e inducida. La cadena sostiene cerca de 2.000 empleos equivalentes a jornada completa y alrededor de 20.000 familias, según las estimaciones del sector.

El empleo también presenta rasgos particulares: en 2024, dos de cada tres trabajadores del cultivo en Extremadura tenían contrato indefinido y la base de cotización media rondaba los 24.000 euros anuales.

Estas cifras ayudan a explicar la dimensión territorial de una actividad que conecta las explotaciones con las cooperativas, los proveedores y la industria transformadora, y que concentra en comarcas como La Vera y Campo Arañuelo buena parte de su impacto económico. 

 

Jóvenes, mujeres e inmigración: el empleo en la comarca

La incorporación de jóvenes a las explotaciones es uno de los cambios que señalan los interlocutores consultados por DEMÓCRATA. Los nuevos cultivadores ponen en marcha fincas o modernizan las existentes, con inversiones en maquinaria y herramientas de gestión. La tecnificación forma parte de una actividad que exige conocimientos agronómicos y planificación.

El empleo vinculado al tabaco también alcanza a otros perfiles profesionales. Los testimonios recogidos durante la visita describen la presencia de mujeres en las tareas relacionadas con el cultivo y la actividad industrial, así como la participación de trabajadores inmigrantes en la economía de la zona.

En Talayuela, la llegada de población extranjera está ligada, entre otros factores, a las oportunidades laborales. El alcalde, Roberto Baños, se ha referido a la presencia de población marroquí en el municipio y también a su peso en algunos centros educativos. Parte de los trabajadores que llegan para incorporarse al mercado laboral terminan residiendo en la localidad.

En Losar de la Vera, el alcalde Antonio Sánchez Díaz conoce el peso de la actividad agrícola y de los servicios asociados al cultivo en la vida del municipio. Junto con Talayuela, la localidad forma parte de un territorio en el que las explotaciones, las cooperativas y las empresas transformadoras mantienen una relación directa con el empleo.

Los interlocutores consultados describen una actividad que ofrece trabajo en distintas fases del año y que no se limita a la temporada de cultivo. La continuidad de las tareas agrícolas, el secado, la transformación y los servicios auxiliares permite que haya ocupaciones diferentes dentro de la misma cadena productiva.

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Roberto Baños, alcalde de Talayuela de la Vera, conversando con los medios de comunicación. Foto: DEMÓCRATA. 

Philip Morris y la transformación de la industria tabaquera

El recorrido se produce en un momento de cambio para la industria tabaquera. Philip Morris está reorientando parte de su negocio hacia productos de nueva generación, entre ellos dispositivos que calientan el tabaco en lugar de quemarlo. Esta evolución industrial convive con una cadena agrícola que sigue necesitando materia prima, controles de calidad y procesos adaptados a las especificaciones de cada destino.

La compañía compra hoja de tabaco en Extremadura de forma continuada desde 1992. También ha desarrollado iniciativas dirigidas a los agricultores, entre ellas el Programa Emprendedor. Cultivadores Digitales, sumándose así a esa relación con el objetivo de explorar el uso de herramientas tecnológicas en las explotaciones.

Aunque la evolución de la industria ha modificado las necesidades de producción y procesamiento, se mantiene la conexión entre los cultivadores y las fases posteriores de la cadena. La calidad de la hoja, su trazabilidad y la adaptación a los requisitos industriales forman parte de ese proceso en el que trabaja esta compañía.

Una cadena que empieza en la tierra

La Vera y Campo Arañuelo reúnen las distintas piezas de una actividad que conecta agricultura, cooperativismo, transformación industrial y servicios. Jarcha muestra la incorporación de herramientas digitales a la explotación; COOLOSAR combina el secado de tabaco con la producción de queso y otros negocios; y CETARSA procesa la hoja antes de su destino industrial.

Los testimonios recogidos por DEMÓCRATA vinculan esa actividad con la incorporación de jóvenes agricultores, la modernización de las fincas, el empleo femenino y la llegada de trabajadores inmigrantes que se establecen en la zona. Alrededor del cultivo se desarrolla una red de empresas y servicios que extiende la actividad económica más allá del trabajo en el campo.

En el norte de Cáceres, el tabaco forma parte de una estructura productiva que enlaza las explotaciones con las cooperativas y la industria. Su actividad se refleja tanto en las fincas como en las empresas y los municipios que participan en las distintas fases de la cadena.