Magallanes Value Investors apuesta por destinar su capital a compañías con fuerte capacidad industrial que puedan desempeñar un papel clave en las grandes transformaciones económicas de las próximas décadas, como la defensa, la electrificación y las infraestructuras, en lugar de seguir la “siguiente moda del mercado”, que hoy se centra en la inteligencia artificial.
“Dentro de los siguientes diez años, el mundo seguirá necesitando materias primas, materiales avanzados, automatización, componentes industriales, infraestructuras y capacidad productiva. Y también seguirá premiando a aquellas compañías capaces de suministrarlos con la misma fiabilidad, eficiencia y ventaja competitiva con la que lo hacen hoy”, señala el director de inversiones de la firma, Iván Martín, en su última carta correspondiente al segundo trimestre del 2026.
La gestora subraya que el mercado aún no ha reconocido por completo el valor de las compañías intensivas en capital: “Durante años fueron percibidas como negocios maduros, con escaso crecimiento y elevadas necesidades de inversión”, indica.
En un escenario en el que poner en marcha nuevas capacidades productivas requiere años de inversión y afrontar crecientes exigencias regulatorias, Magallanes considera que contar ya con esos activos “adquiere un valor muy superior” al que los inversores les han asignado hasta ahora.
Martín sostiene que el mercado sigue “infravalorando” el tiempo, el capital y la complejidad necesarios para levantar negocios basados en activos físicos, en el saber hacer industrial y en las relaciones comerciales, elementos que “hoy serían extraordinariamente costosos (cuando no imposibles) de reproducir desde cero”.
La entidad considera que este tipo de compañías cotizan actualmente a un precio “atractivo” y que, con el paso del tiempo, las valoraciones bursátiles “terminan reflejando la evolución de los beneficios empresariales”.
“A corto plazo, los mercados pueden dejarse llevar por narrativas, modas o cambios de sentimiento. A largo plazo, sin embargo, el verdadero motor de la rentabilidad sigue siendo el mismo de siempre: la capacidad de las empresas para generar más beneficios, crear más valor y reinvertir ese capital a elevadas tasas de retorno, como ha sido el caso de nuestras compañías en cartera”, justifica.
Sobre esta base de inversión, Magallanes ha incorporado a Saint-Gobain a su fondo europeo por mantener “una posición competitiva difícil de replicar”, además de contar con fuertes barreras de entrada y un notable potencial de generación de valor a largo plazo.
Al mismo tiempo, la gestora ha aumentado su peso en firmas como Persimmon, KION, Forvia y RS Group, entre otras, aprovechando niveles de cotización que consideran “especialmente atractivos”.
En el capítulo de desinversiones, la firma ha salido de Aker BP tras obtener una rentabilidad acumulada superior al 140% y ha abandonado Telecom Italia después de la oferta pública de adquisición (OPA) recibida y de lograr una plusvalía superior al 130%.
En cuanto al fondo ibérico, Magallanes ha incorporado a Tubacex, donde aprecia un “atractivo potencial de revalorización”, ha reforzado su posición en Aena, Inditex y Amadeus por la combinación de calidad y valoración, y ha reducido parcialmente su exposición a Repsol, Ibersol y Semapa tras su buen comportamiento en Bolsa.
Respecto al fondo ‘Microcaps’, la gestora ha añadido también a Tubacex y ha incrementado su inversión en compañías como Ibstock, Travis Perkins y STO, mientras que ha desinvertido en IPCO y en Ashmore.