La morosidad bancaria revela cuánto crédito de familias y empresas está ya en problemas

Los créditos dudosos bajaron hasta los 31.697 millones de euros en junio y representan ya el 2,54% de toda la financiación concedida por las entidades, frente al 2,97% de hace un año. El dato mide dinero con problemas de cobro, no el número de hogares o compañías afectados

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La morosidad bancaria en España volvió a reducirse en junio de 2026. Las entidades de crédito y los establecimientos financieros acumulaban 31.697 millones de euros en préstamos clasificados como dudosos, frente a los 31.969 millones registrados un mes antes, según los datos publicados este martes por el Banco de España.

Al mismo tiempo, el volumen total de crédito aumentó desde los 1,235 billones de euros de mayo hasta 1,247 billones en junio. La combinación de menos préstamos problemáticos y más financiación concedida hizo que la ratio de créditos dudosos descendiera del 2,59% al 2,54% del total, cinco centésimas menos en apenas un mes.

La cifra permite observar si aumentan o disminuyen los problemas de devolución dentro del sistema financiero, pero debe interpretarse correctamente. 31.697 millones de euros en dudosos no equivalen a 31.697 millones de deuda impagada ni permiten saber cuántas familias o empresas están atravesando dificultades: el Banco de España mide el saldo de las operaciones que presentan dudas razonables sobre su reembolso y una misma persona o sociedad puede acumular más de un préstamo.

Los créditos dudosos bajan en 272 millones en un mes

Entre mayo y junio, el volumen de financiación clasificada como dudosa disminuyó en 272 millones de euros, alrededor de un 0,9%. La evolución resulta más significativa al comparar con junio de 2025, cuando el saldo alcanzaba los 36.291 millones. En doce meses, por tanto, los créditos dudosos se han reducido en aproximadamente 4.594 millones de euros.

La mejora se produce además mientras aumenta la financiación. El crédito total pasó de 1,220 billones en junio de 2025 a los actuales 1,247 billones, un avance superior a 26.000 millones en un año. La ratio de dudosos ha podido caer así por dos vías simultáneas: disminuye el numerador y aumenta el volumen total sobre el que se calcula.

El resultado es una reducción de la tasa desde el 2,97% de junio de 2025 hasta el 2,54% actual, 43 centésimas menos en un año. La evolución mantiene a la morosidad bancaria muy alejada de los niveles alcanzados después de la crisis financiera, cuando la proporción de préstamos problemáticos era varias veces superior.

Qué significa realmente que un crédito sea dudoso

El concepto es más amplio que el de un simple recibo impagado. La metodología utilizada por el Banco de España considera dudosas aquellas operaciones sobre las que existen dudas razonables acerca de que el principal y los intereses puedan recuperarse íntegramente en las condiciones pactadas.

Dentro de esta categoría se encuentran los créditos morosos, es decir, aquellos que acumulan importes vencidos de principal, intereses o gastos con una antigüedad superior a tres meses. Pero la categoría de dudoso puede abarcar también operaciones cuyo deterioro haga cuestionable su recuperación aunque la lectura del problema no pueda reducirse únicamente a contar cuotas pendientes.

Por eso, la ratio del 2,54% funciona fundamentalmente como un indicador de calidad del crédito de las entidades. Cuanto mayor sea el porcentaje, mayor será la parte de su cartera que presenta problemas; cuanto menor sea, menor es el peso de esa financiación deteriorada sobre el conjunto.

Familias y empresas: el Banco de España ofrece otro desglose

La estadística mensual publicada este martes ofrece el dato agregado, mientras que el Banco de España utiliza información trimestral para separar el crédito concedido a los hogares por vivienda, consumo y otras finalidades y la financiación empresarial según la principal actividad económica de la compañía.

En el primer trimestre de 2026, los hogares acumulaban unos 14.588 millones de euros en créditos dudosos, dentro de una financiación total de aproximadamente 667.114 millones. De ese volumen problemático, unos 8.391 millones estaban relacionados con adquisición y rehabilitación de vivienda y 4.543 millones con financiación al consumo.

Las actividades productivas acumulaban por su parte 17.725 millones de euros de crédito dudoso al cierre del primer trimestre, sobre una financiación de 563.784 millones. El Banco de España desglosa además esta cartera entre agricultura, industria, construcción y las diferentes ramas de servicios.

Vivienda y consumo no presentan exactamente el mismo riesgo

La evolución reciente tampoco ha sido idéntica para todas las modalidades de financiación de los hogares. El Banco de España señalaba en su Informe de Estabilidad Financiera de primavera que durante 2025 el saldo de préstamos dudosos de los hogares descendió un 16,7%, mostrando una mejora general de su calidad crediticia.

Sin embargo, dentro de esa fotografía se observaban comportamientos diferentes. El supervisor detectó un aumento de los dudosos asociados al consumo, mientras que también creció la financiación para vivienda incluida en vigilancia especial, una clasificación que no equivale todavía a morosidad pero indica que el riesgo de la operación ha aumentado de forma significativa.

Esta distinción es relevante porque permite detectar problemas antes de llegar al impago. Una hipoteca puede encontrarse al corriente de pago y, sin embargo, haber experimentado un deterioro suficientemente relevante como para que la entidad incremente su seguimiento y sus provisiones.

También disminuyeron los dudosos de empresas y autónomos

La mejora observada durante 2025 alcanzó asimismo a las actividades productivas. El Banco de España constató que los préstamos dudosos de empresas y empresarios individuales descendieron un 14,6% interanual, con reducciones generalizadas entre los distintos sectores económicos.

El comportamiento de la morosidad empresarial está relacionado tanto con la capacidad de las compañías para afrontar sus cuotas como con el contexto económico, los costes de financiación y su rentabilidad. Una subida de los tipos de interés puede elevar las cargas financieras, mientras que una mejora de ingresos y beneficios facilita el servicio de la deuda.

Por eso el supervisor analiza no solo los préstamos que ya son dudosos, sino también la financiación incluida en vigilancia especial y otros indicadores de vulnerabilidad. La morosidad constituye la parte más visible del deterioro crediticio, pero no es la única referencia utilizada para valorar la solvencia de hogares y empresas.

Familias y empresas tienen más deuda en euros, pero pesa menos sobre la economía

La reducción de la morosidad convive con un aumento de la deuda en términos absolutos. Los hogares acumulaban 728.000 millones de euros de deuda en el primer trimestre de 2026, frente a los 700.000 millones de un año antes. Las empresas alcanzaban aproximadamente 1,07 billones, frente a 1,049 billones en marzo de 2025.

Sin embargo, el crecimiento de la economía ha reducido el peso de esas obligaciones sobre el PIB. La deuda de los hogares se situó en el 42,5% del PIB, su nivel más bajo desde finales de 1999, y la de las empresas en el 62,5%, mínimo desde el tercer trimestre de 2001.

La combinación de menor ratio de morosidad y menor endeudamiento relativo dibuja, por tanto, una situación agregada más favorable que la de anteriores periodos de tensión financiera. Eso no significa que no existan familias o empresas con dificultades, sino que el volumen problemático representa actualmente una proporción menor del crédito total del sistema.

31.697 millones en problemas, pero no 31.697 millones definitivamente perdidos

Otro error habitual consiste en interpretar todos los créditos dudosos como dinero que los bancos ya dan por perdido. No es así. La clasificación refleja un aumento significativo del riesgo de recuperación, pero parte de esas operaciones puede regularizarse, renegociarse o terminar recuperándose.

Precisamente por ese riesgo, las entidades deben constituir provisiones y reconocer contablemente el deterioro correspondiente. El Banco de España actualiza junto a los datos de crédito total y dudoso las provisiones destinadas a cubrir posibles pérdidas.

La fotografía de junio resulta, en cualquier caso, favorable: el crédito problemático baja hasta 31.697 millones, el volumen total financiado aumenta y la ratio de dudosos retrocede al 2,54%. La estadística no permite contar cuántas familias o empresas están sufriendo para pagar, pero sí muestra que el peso agregado de los préstamos con problemas continúa reduciéndose.

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