El Gobierno advierte en Bruselas: las pensiones perderán 12,6 puntos frente al último salario hasta 2050

FEDEA, a partir del Ageing Report 2024, sostiene que la mejora actuarial del sistema depende de hipótesis que considera demasiado optimistas

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Varias personas durante una manifestación bajo el lema ‘Gobierne quien gobierne, las pensiones públicas y los derechos se defienden’. Foto: Europa Press.

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El sistema público de pensiones español puede presentar una mejora en términos de sostenibilidad económica, financiera y actuarial hasta 2050 y, al mismo tiempo, registrar un deterioro de su equilibrio financiero. Esa es una de las principales conclusiones del estudio elaborado por José Enrique Devesa, Inmaculada Domínguez, Borja Encinas y Robert Meneu para FEDEA a partir de las proyecciones del Ageing Report 2024 de la Comisión Europea.

El trabajo, publicado por FEDEA en septiembre de 2026, utiliza las proyecciones elaboradas para el informe europeo de 2024 y construye sobre ellas un indicador que relaciona, para una cohorte teórica, el valor de las cotizaciones realizadas durante la vida laboral con el de las pensiones percibidas. Los autores advierten de que se trata de un indicador teórico, construido a partir de las variables proyectadas y no de historiales administrativos reales.

La aparente buena noticia tiene una letra pequeña relevante. Según los cálculos del estudio, el indicador de sostenibilidad español pasaría de 1,34 en 2022 a 0,90 en 2050, lo que supone una mejora. Pero ese mismo escenario contempla que el saldo financiero del sistema empeore: el déficit pasaría del 0,2% del PIB en 2022 al 2,7% en 2050. La razón es que ambos indicadores miden realidades diferentes: mientras el primero compara cotizaciones y prestaciones a lo largo del ciclo vital de una cohorte, el segundo enfrenta los ingresos y los gastos de cada ejercicio.

Es precisamente en esa diferencia donde los economistas encuentran una de las claves del documento. La mejora actuarial no significa que desaparezca el problema financiero de las pensiones. El propio estudio concluye que el sistema español presentará dificultades financieras en el futuro como consecuencia del envejecimiento demográfico, aunque, bajo las hipótesis del Ageing Report, avance hacia una mayor sostenibilidad estructural.

La pensión pasará del 77,2% al 64,6% del último salario

Uno de los elementos que más contribuye a esa mejora es, precisamente, la reducción prevista de la pensión inicial en relación con el último salario. El Ageing Report 2024 proyecta que la tasa de reemplazo española —la relación entre la primera pensión contributiva de jubilación y el último salario— pase del 77,2% en 2022 al 64,6% en 2050. Son 12,6 puntos porcentuales menos.

El estudio de FEDEA destaca que España es, dentro de los cinco países analizados en profundidad -España, Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia-, donde más cae esta tasa.

Los autores consideran especialmente llamativo el resultado porque la reforma española de 2021-2023 no modificó de forma sustancial el cálculo de la pensión inicial. El Ageing Report atribuye buena parte de la evolución a que cada vez más pensiones quedarían limitadas por una pensión máxima que crecerá menos que las bases máximas de cotización.

De acuerdo con la ficha española utilizada por los autores, la base máxima de cotización crecería de media 1,2 puntos porcentuales por encima del IPC, mientras que la pensión máxima lo haría en 0,115 puntos por encima del IPC.

Esa diferencia hace que una proporción creciente de las nuevas pensiones quede topada por la cuantía máxima. Los investigadores consideran que la magnitud de esta caída de la tasa de reemplazo podría constituir uno de los supuestos excesivamente optimistas que favorecen el resultado de sostenibilidad.

En declaraciones a DEMÓCRATA, pone el foco precisamente en la necesidad de no leer el indicador de sostenibilidad de forma aislada y de analizar las hipótesis que permiten alcanzar ese resultado. El investigador forma parte del equipo que ha elaborado el estudio junto a Inmaculada Domínguez, Borja Encinas y Robert Meneu.

FEDEA resume la principal cautela del trabajo señalando que la mejora prevista para España depende de supuestos sobre la tasa de reemplazo, la edad efectiva de jubilación, el tipo de interés y la duración de la carrera laboral que los autores consideran «excesivamente optimistas».

Una jubilación más tardía que los autores consideran difícil de proyectar

El segundo gran elemento que contribuye a la mejora actuarial es la evolución de la edad efectiva de jubilación. El escenario utilizado por el Ageing Report proyecta un fuerte aumento de la actividad laboral de los mayores de 55 años.

Entre 2022 y 2050, la tasa de actividad aumentaría más de 12 puntos entre los mayores de 55 años; en el grupo de 65 a 74 años el incremento previsto alcanza 12,4 puntos, el mayor de los países analizados.

Los autores cuestionan la magnitud de esta evolución. Según el estudio, los supuestos utilizados para estimar cómo los cambios en los incentivos a la jubilación afectan a las salidas del mercado laboral entre los 51 y los 74 años pueden calificarse de «muy optimistas». A su juicio, ese escenario podría estar sobreestimando la edad efectiva de jubilación española respecto a otros países europeos.

La cuestión es relevante porque una jubilación más tardía implica más años de cotización y menos años de percepción de la pensión, dos elementos que mejoran automáticamente el indicador actuarial. El estudio proyecta que la carrera laboral media de los nuevos trabajadores aumente 2,6 años entre 2022 y 2050, o 2,1 años una vez aplicado el ajuste actuarial y el crecimiento salarial.

El calendario legal español introduce, además, un límite que los autores tienen en cuenta en sus proyecciones. Desde 2027, la edad ordinaria será de 65 años para quienes acrediten 38 años y seis meses o más de cotización, y de 67 años para quienes no alcancen ese periodo. La Seguridad Social mantiene este esquema como culminación del calendario de incremento gradual de la edad de jubilación.

El esfuerzo contributivo aumenta, pero también el déficit

El tercer elemento es el refuerzo de los ingresos. Las reformas aprobadas desde 2021 incorporan el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, la cotización de solidaridad, el incremento de las bases máximas, mayores aportaciones del Estado y la reforma de la cotización de los trabajadores autónomos.

El estudio calcula que el tipo de cotización efectivo implícito aumentará 5,9 puntos en España entre 2022 y 2050, por encima de los incrementos proyectados para Países Bajos, Alemania, Suecia y Francia.

En términos de PIB, las cotizaciones destinadas al sistema aumentarían 1,7 puntos entre 2022 y 2050. Es uno de los elementos que explican la mejora del indicador actuarial. Pero ese incremento de ingresos no impide que el saldo anual empeore, debido principalmente al impacto de la jubilación de las generaciones más numerosas y al envejecimiento de la población.

El resultado es, por tanto, una de las paradojas que atraviesan el estudio: el sistema puede ser más equilibrado en términos actuariales para una cohorte y, sin embargo, necesitar más recursos para hacer frente a sus obligaciones año a año.

De hecho, el Ageing Report proyecta para España un aumento de 4,19 puntos de PIB del gasto en pensiones entre 2022 y 2050, el mayor incremento de la UE. El efecto exclusivamente demográfico sería todavía mayor: 10,36 puntos de PIB, frente a los 5,2 puntos de media europea. La diferencia se explica por los factores que compensan parcialmente el envejecimiento, entre ellos la menor tasa de reemplazo, la evolución de la cobertura y la mayor participación laboral de los trabajadores de más edad.

FEDEA ya había reclamado más transparencia sobre las previsiones

Las cautelas sobre las hipótesis utilizadas en el Ageing Report no son nuevas dentro de FEDEA. En 2024, Ángel de la Fuente, director ejecutivo de FEDEA, analizó las proyecciones españolas del Ageing Report 2024 y reclamó al Ministerio de Economía que publicara un anexo técnico con una descripción completa de los modelos utilizados, la forma en que se habían incorporado las distintas medidas de la reforma de pensiones y los datos y resultados detallados empleados para elaborar las previsiones.

De la Fuente señalaba entonces que el documento europeo no ofrecía una metodología suficientemente detallada para poder replicar o valorar sus proyecciones y consideraba especialmente importante disponer de esa información por las consecuencias que podían tener sus resultados sobre la evaluación de la sostenibilidad del sistema.

Dos años después, el nuevo trabajo de FEDEA vuelve a poner el foco en las hipótesis que sostienen la evolución proyectada. Los propios autores advierten de que la mejora del indicador depende en buena medida de la caída de la tasa de reemplazo, del aumento de la edad efectiva de jubilación, del incremento de las cotizaciones y de una carrera laboral más larga. En sus conclusiones, califican de «excesivamente optimistas» algunos de los supuestos utilizados para medir los efectos de las reformas sobre la jubilación anticipada y demorada y sobre la evolución de la pensión máxima respecto a la base máxima de cotización.

Por eso, la lectura completa del documento no permite quedarse únicamente con el dato de que el indicador actuarial mejora. El propio estudio contrapone esa mejora con un deterioro del equilibrio financiero y advierte de que el resultado está condicionado por las hipótesis utilizadas. Bajo las proyecciones del Ageing Report 2024, España avanzaría hacia una mayor sostenibilidad estructural; si esas hipótesis sobre jubilación, carrera laboral, cotizaciones y tasa de reemplazo no se cumplen en la magnitud prevista, la conclusión podría variar.