El teléfono suena en una casa de provincias. Al otro lado de la línea, un dirigente de un partido recién legalizado lanza una propuesta: formar parte de su candidatura al Congreso. Nunca ha militado, tiene su trabajo, su familia y ninguna experiencia parlamentaria. Florecen las dudas, la conversación termina sin una respuesta, pero con la promesa de volver a hablar al día siguiente. Cuando el BOE proclama las candidaturas para las primeras elecciones democráticas, ahí está su nombre. Ha decidido dar el paso.
Escenas como esta se sucedieron durante la primavera de 1977. Con la Ley para la Reforma Política ya en vigor y el Registro de Partidos Políticos del Ministerio de la Gobernación funcionando a alto rendimiento, las cúpulas tenían por delante el gran reto de presentar unas listas a la altura de las circunstancias.
Se busca candidato
Durante la dictadura, fueron miles las personas que defendieron sus ideas en la clandestinidad, también los que "coquetearon" con el mundo del asociacionismo (que precedió la legalización de los partidos). Todos ellos encontraron encaje en las listas electorales. Su vocación política estaba claro, sin embargo, no eran suficientes y las direcciones se lanzaron a la pesca de talento en la sociedad civil. Tocaron la puerta de hombres ligados al ámbito militar, empresarial, judicial o académico. También la de algunas mujeres, como Teresa Revilla (UCD).
Décadas después, Podemos y Ciudadanos también encendieron el radar y recurrieron a figuras externas para diferenciarse de las formaciones tradicionales y trasladar una imagen de renovación en pleno post 15M con los índices de desafección política en máximos.
Sin embargo, las listas de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre muestran una tendencia diferente, con un protagonismo mucho mayor de los dirigentes orgánicos, los cargos institucionales y los representantes que ya han desarrollado buena parte de su trayectoria dentro de los partidos. Ya no hay espacio para los fichajes galácticos.
Podemos y Ciudadanos
La nueva política, además del fin del bipartidismo trajo consigo una mayor preocupación por la estética, la imagen pública y la apariencia de renovación de los partidos.
Uno de los fichajes más destacados fue el del general Julio Rodríguez, antiguo jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que se incorporó a Podemos para las elecciones generales de diciembre de 2015.
El ex-JEMAD no consiguió el escaño en aquellas elecciones, pero su fichaje se convirtió en uno de los movimientos más destacados de la campaña. La formación morada también incorporó a la magistrada Victoria Rosell, candidata por Las Palmas, y al exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, que había formado parte de su candidatura a las elecciones europeas de 2014.
La estrategia de recurrir a profesionales de reconocido prestigio tampoco fue exclusiva de Podemos. Ciudadanos convirtió la incorporación de figuras procedentes del mundo empresarial y de otros ámbitos profesionales en uno de sus principales atractivos.
El ejemplo más representativo fue el de Marcos de Quinto, antiguo vicepresidente mundial de Coca-Cola, que en marzo de 2019 fue como número dos de Ciudadanos por Madrid para las elecciones generales de abril. Albert Rivera lo presentó como ejemplo de la capacidad de su partido para atraer profesionales con experiencia de gestión fuera de la política.
Los partidos buscaban reforzar su credibilidad y ampliar su base electoral mediante la llegada de personalidades cuya trayectoria se había desarrollado principalmente fuera de sus estructuras, en una época en la que "ser político" estaba muy mal visto.
Sorpresa, sorpresa
Esta tendencia encontró en el "Gobierno bonito" de Pedro Sánchez, que incluyó perfiles "independientes" como el juez Fernando Grande-Marlaska o el astronauta Pedro Duque, su máxima expresión. Fue la institucionalización del fenómeno que también tendría repercusión en los siguientes comicios.
En las elecciones de 2019, el PP también quiso sumarse a esta ola y Pablo Casado se lanzó al mercado de fichajes. La politóloga Edurne Uriarte y el economista Daniel Lacalle ocuparon puestos destacados por Madrid, una lista que también incorporó al torero Miguel Abellán, mientras el periodista Pablo Montesinos encabezó la candidatura por Málaga y Juan José Cortés, padre de Mari Luz Cortés, hizo lo propio por Huelva.
Tu cara me suena
Sin embargo, aquel tiempo ya pasó y las candidaturas presentadas para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre ofrecen una imagen diferente. Los principales partidos han recurrido fundamentalmente a caras conocidas y cuadros internos. El escaño está muy caro y han preferido barrer para casa. El programa por encima de las personas. La apuesta está en las propuestas más que en quién pueda llegar a ejercerlas.
En este sentido, el PSOE vuelve a confiar en miembros del Gobierno y dirigentes de su estructura territorial encabezando las principales circunscripciones. Primeras espadas como Grande-Marlaska, que han pasado de ser fichaje estrella a ser un habitual en la lista socialista (aunque sigue carnet).
El PP también ha recurrido en la mayoría de circunscripciones a figuras con una trayectoria consolidada en la organización. Entre los cabezas de lista confirmados figuran Miguel Tellado por A Coruña, Ester Muñoz por León, María José Catalá por Valencia y Carmen Fúnez por Ciudad Real, todos ellos con experiencia previa en responsabilidades políticas o institucionales.
En Vox, Santiago Abascal encabeza la candidatura por Madrid, acompañado por Montserrat Lluís, Juan Sergio Redondo y Pepa Millán, perfiles todos ellos vinculados a la estructura orgánica o a la representación institucional de la formación. El partido también ha apostado por la continuidad de buena parte de sus representantes territoriales como ya analizó DEMÓCRATA.
Por otro lado, en el Frente Amplio se ha roto la tendencia que caracterizó sus primeros años de incorporación de figuras externas y sus listas están copados de viejos conocidos, empezando por Ada Colau. La excepción simbólica aquí es el pintor Antonio López, que cerrará la candidatura por Madrid. En Podemos, Irene Montero será la número uno, que regresas de Bruselas para dar la batalla en la Carrera de San Jerónimo.
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Con motivo de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, DEMÓCRATA ha puesto en marcha un buscador interactivo para conocer a todos los candidatos, provincia a provincia.
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