El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado su llegada a la primera reunión del Consejo Europeo de este curso político para rechazar frontalmente la última propuesta sobre el Marco Financiero Plurianual (MFF), que introduce un recorte de hasta el 8% respecto a los planes iniciales. "No estamos de acuerdo con el texto que hay ahora mismo sobre la mesa. Es claramente insuficiente", ha censurado el dirigente socialista ante la prensa en Bruselas.
La advertencia llega en un momento especialmente delicado para las negociaciones presupuestarias entre los Veintisiete. La última Negobox presentada por la presidencia irlandesa incorpora ajustes que afectan, entre otras partidas, a las políticas de cohesión y competitividad, alejando las posiciones de las capitales respecto al volumen y la distribución del próximo presupuesto comunitario. "No es asumible, lo voy a manifestar en la sala", ha anticipado Sánchez antes de participar en las conversaciones que mantendrán los jefes de Estado y de Gobierno durante los próximos dos dí
as. Moncloa defiende que España "va camino" de convertirse en una de las principales economías de la zona euro, una evolución que llevará al país a adquirir la condición de contribuyente neto al presupuesto comunitario. Es decir, aportará a las arcas europeas más recursos de los que recibirá a través de las distintas políticas y programas de financiación.
"Esto nos da una dosis de responsabilidad", ha asegurado Sánchez, que pretende utilizar esta nueva posición para reivindicar una mayor ambición presupuestaria y evitar que los ajustes recaigan exclusivamente sobre las políticas tradicionales de la Unión. La intención inicial del presidente del Consejo Europeo, António Costa, pasaba por alcanzar un acuerdo político sobre el próximo presupuesto europeo, de cerca de dos billones de euros, antes de que terminase el año. El objetivo era disponer de margen suficiente para "desarrollar los actos legislativos pertinentes antes de 2027".
Sin embargo, las diferencias entre las capitales amenazan ahora con alejar ese calendario. "Todavía hay una diferencia muy sustantiva", ha diagnosticado el presidente español, que asume que las conversaciones que se intensificarán durante los próximos meses serán "complejas y difíciles", aunque mantiene la esperanza de encontrar un "territorio común" entre los distintos bloques negociadores.
Sánchez desvincula la negociación del adelanto electoral
El jefe del Ejecutivo también ha querido despejar cualquier duda sobre las consecuencias que pueda tener la convocatoria electoral española en la posición que defenderá Madrid durante las próximas semanas. Ante las preguntas sobre la coincidencia de las negociaciones presupuestarias con la contienda electoral abierta en España, Sánchez ha garantizado que mantendrá intactas sus prioridades ante sus socios comunitarios. "Lo defenderé antes y después de las elecciones", ha sentenciado.
El mensaje coincide con la posición que Moncloa venía trasladando en vísperas de la cumbre. El Ejecutivo rechaza que el adelanto electoral pueda alterar la intensidad de su participación en unas negociaciones que considera determinantes para definir la capacidad financiera de la Unión durante el próximo ciclo presupuestario.
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Más allá de su oposición a los recortes planteados por Dublín, España figura entre los Estados miembros que están presionando para que el acuerdo sobre el Marco Financiero Plurianual vaya acompañado de una nueva cesta de recursos propios que permita incrementar los ingresos comunitarios. Madrid quiere explorar nuevas figuras fiscales a escala europea que reduzcan la dependencia del presupuesto respecto de las contribuciones nacionales. En otras palabras, que una mayor capacidad financiera de la Unión no implique necesariamente exigir aportaciones adicionales a las capitales. "Necesitamos más recursos para financiar Europa", defienden desde la delegación española.
En este sentido, Sánchez ha señalado la posibilidad de introducir nuevos gravámenes sobre las empresas energéticas como una de las alternativas con las que el Gobierno español se sentiría cómodo. El debate sobre los recursos propios se perfila así como una de las principales cuestiones pendientes para desbloquear las conversaciones. Para Madrid, la discusión sobre el volumen global del próximo MFF no puede desligarse de la necesidad de identificar nuevas fuentes de ingresos que permitan sostener las prioridades comunitarias sin trasladar toda la carga financiera a los Estados miembros. Una posición que el presidente español trasladará a sus homólogos durante una cumbre en la que, por el momento, las diferencias presupuestarias siguen pesando más que las posibilidades de alcanzar un principio de acuerdo.