La Unión Europea comenzará a aplicar este miércoles, 12 de agosto, una primera batería de medidas del nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases. La principal novedad para los consumidores es la imposición de límites estrictos a la presencia de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS o "químicos eternos", en los envases destinados a entrar en contacto con alimentos.
El Reglamento (UE) 2025/40 entró en vigor en febrero de 2025, pero su aplicación general comienza ahora de forma escalonada. Las primeras obligaciones afectan también a la identificación de fabricantes e importadores y a la armonización de conceptos utilizados para determinar quién debe asumir la responsabilidad sobre los envases y sus residuos.
Límites a los PFAS en los envases alimentarios
Desde este miércoles no podrán introducirse en el mercado europeo envases alimentarios que contengan PFAS en concentraciones iguales o superiores a los límites fijados por el reglamento. Estos topes se sitúan en 25 partes por mil millones para cada PFAS analizado individualmente, 250 partes por mil millones para la suma de PFAS detectados y 50 partes por millón cuando se incluyen también los PFAS poliméricos.
La medida no supone la prohibición absoluta de cualquier rastro de estas sustancias, sino que establece unos umbrales máximos que deberán respetar los envases puestos por primera vez en el mercado de la Unión.
Los PFAS se han empleado habitualmente para proporcionar resistencia al agua o a la grasa en productos como recipientes de comida para llevar, envoltorios de comida rápida, bolsas de palomitas para microondas, papel de panadería o cajas de pizza. Su elevada persistencia hace que puedan acumularse en el medio ambiente y en el organismo humano.
La normativa europea considera que la exposición a estas sustancias a través de los materiales en contacto con alimentos representa un riesgo para la salud y obliga a los fabricantes a demostrar el cumplimiento de los límites mediante la documentación técnica correspondiente.
Los envases ya comercializados podrán permanecer en el mercado
La Comisión Europea ha precisado en sus directrices para aplicar el reglamento que los envases alimentarios introducidos en el mercado antes del 12 de agosto de 2026 no deberán retirarse, aunque contengan PFAS por encima de los nuevos límites.
Sin embargo, no existe un periodo transitorio para agotar envases que hayan sido fabricados antes de esa fecha pero que todavía no se hayan puesto en el mercado. Si se comercializan por primera vez a partir del 12 de agosto, deberán ajustarse a los nuevos requisitos. La misma regla se aplica a los envases que incorporen materiales reciclados.
En el caso de los productos importados, la Comisión identifica como momento relevante su despacho a libre práctica al concluir el procedimiento aduanero.
Más información para localizar al responsable del envase
El reglamento también refuerza la trazabilidad. Los fabricantes deberán incluir en el envase un número de tipo, lote o serie, o cualquier otro elemento que permita identificarlo. Cuando su tamaño o naturaleza lo impidan, la información podrá figurar en la documentación que acompañe al producto.
También deberán aparecer el nombre del fabricante, su denominación comercial o marca registrada, una dirección postal y, cuando exista, un medio electrónico de contacto. Esta información podrá incorporarse mediante un código QR u otro soporte digital cuando no sea posible imprimirla directamente en el envase.
Los importadores estarán sujetos a una obligación similar. Además, deberán comprobar que el fabricante ha realizado la evaluación de conformidad, preparado la documentación técnica necesaria y cumplido las exigencias de identificación.
Las definiciones de fabricante, importador y productor responsable de la gestión de los residuos quedan armonizadas en toda la Unión. Bruselas pretende así reducir las diferencias existentes entre las legislaciones nacionales y facilitar la actividad de las empresas que operan en varios Estados miembros.
El etiquetado armonizado llegará a partir de 2028
La aplicación del reglamento no implica que todos los envases tengan que cambiar inmediatamente. Una parte importante de sus obligaciones entrará en vigor durante los próximos años.
A partir de 2028, conforme al calendario establecido para las normas de desarrollo, los envases deberán incorporar un etiquetado armonizado que informe sobre su composición y facilite su separación por parte de los consumidores. Los contenedores de residuos utilizarán indicaciones equivalentes para mostrar dónde debe depositarse cada material.
El sistema estará basado en pictogramas y deberá ser comprensible también para las personas con discapacidad. Su objetivo es sustituir progresivamente la diversidad de símbolos e instrucciones nacionales por una referencia común en toda la UE.
Las principales restricciones se concentrarán en 2030
La mayoría de las obligaciones se aplicarán desde 2030. Entre ellas figuran los requisitos de diseño para que los envases sean reciclables, la incorporación de porcentajes mínimos de plástico reciclado y los objetivos de reutilización para determinados formatos.
También se limitará el espacio vacío en los embalajes agrupados, de transporte y del comercio electrónico. Con carácter general, ese espacio no podrá superar el 50% del volumen total, aunque la fecha definitiva dependerá de la aprobación de las normas técnicas necesarias.
Desde enero de 2030 quedarán restringidos determinados formatos de plástico de un solo uso, como los pequeños envases individuales de champú, gel o loción ofrecidos en hoteles, así como algunas monodosis de salsas, azúcar, condimentos o crema para el café en establecimientos de hostelería. La normativa contempla excepciones por razones de higiene, seguridad o necesidades médicas.
Medio kilo de envases desechado cada día
Según la Comisión Europea, cada ciudadano comunitario desecha, de media, alrededor de medio kilo de envases al día, desde vasos de café y cápsulas de bebidas hasta envoltorios, papel de aluminio y embalajes del comercio electrónico.
Bruselas calcula que, sin nuevas medidas, los residuos de envases podrían aumentar un 19% hasta 2030 y los residuos de envases de plástico, hasta un 46%. El nuevo marco pretende reducir ese volumen, conservar durante más tiempo los materiales utilizados y disminuir la dependencia de materias primas vírgenes y combustibles fósiles importados.
La comisaria europea de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, ha defendido que el reglamento constituye "una inversión en el futuro de Europa", aunque ha reconocido que las nuevas exigencias implican costes de adaptación para las empresas. La Comisión asegura que continuará trabajando con los Estados miembros, la industria y la sociedad civil para aplicar las medidas de manera gradual.