Hay momentos en los que el repartidor se retrasa. El paquete no llega. Tu pedido está cerca de enfriarse y el plan ideado para la cena termina por frustrarse. Para cuando llega a tu puerta, ya no hay hambre. Después, la reclamación tarda todavía más en tramitarse. Pasa el tiempo, te acabas olvidando y repites la coreografía, abriendo la puerta a que vuelva a ocurrir. O no. Bruselas asegura haber aprendido la lección y ha reforzado el mandato de Frontex para actuar de urgencia ante situaciones de crisis.
La Comisión Europea ha replicado el modelo de aquellos usuarios que deciden darse de alta en la versión premium de sus comercios para recibir los paquetes en "24 horas". El Ejecutivo comunitario ha creado una fuerza de reacción rápida que formará parte del cuerpo permanente de Frontex para responder a emergencias, situaciones de crisis o intentos de instrumentalización de la migración en las fronteras exteriores de la Unión Europea.
La respuesta estará formada por agentes de este cuerpo en estado de alerta constante, capacitados y equipados para desplegarse en un plazo máximo de 24 horas. Ahora bien, su despliegue lo decidirá el director ejecutivo de Frontex tras recibir la solicitud del Estado miembro afectado, con una duración inicial de hasta un mes. En caso de que la situación de crisis que haya motivado el llamamiento se prolongue, se podrá activar una operación conjunta o una intervención rápida convencional.
Frontex, el brazo operativo de la UE
De fondo, lo que busca el gabinete del comisario de Interior y Migración, Magnus Brunner, con esta propuesta es convertir a Frontex en el brazo operativo central de la UE para la protección fronteriza y los retornos. Junto con la nueva fuerza de reacción rápida, se creará un centro de seguimiento y respuesta en línea para monitorizar las redes sociales públicas frente a posibles amenazas. A ello se suma la obligación de notificar los incidentes graves a través de la red EUROSUR en menos de 24 horas. "¡Queremos que Frontex esté allí en horas, no en semanas!", ha defendido el comisario.
Esta reforma redefine, en la práctica, la actuación de la agencia fuera del territorio de la Unión. Se deja atrás el mero asesoramiento técnico para dar paso a la intervención directa. Del mismo modo que las compañías de reparto tienden a ampliar su ámbito de actuación, incorporando los envíos a terceros países, Bruselas quiere extender las capacidades operativas de Frontex más allá de sus fronteras.

Brunner defiende que "proteger las fronteras exteriores es una tarea fundamental para cualquier Estado". "Es una condición indispensable para salvaguardar nuestras libertades y nuestra seguridad y, por ende, para mantener a salvo a los ciudadanos de la UE", justificó este martes ante la prensa en Bruselas.
Operaciones de retorno entre terceros países
Hasta ahora, Frontex solo podía ofrecer formación y asistencia técnica a terceros países mediante arreglos de trabajo. Con esta nueva norma, la agencia queda facultada para organizar y ejecutar operaciones de retorno desde un tercer país hacia otro tercer país.
Además, los acuerdos internacionales suscritos entre la UE y terceros países, que anteriormente se limitaban a la gestión fronteriza, podrán incluir formalmente las operaciones de retorno. Ahora se trata de "realizar retornos de terceros países a otros terceros países", detallan fuentes comunitarias, que apuntan a la posibilidad de suscribir acuerdos internacionales "que redunden en interés de la UE".
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Para conectar todo el flujo administrativo entre las autoridades nacionales, europeas y de terceros países, la propuesta establece una arquitectura común. De este modo, cada Estado miembro deberá operar un sistema de gestión de expedientes de retorno en un plazo máximo de cuatro años, con el objetivo de facilitar la coordinación administrativa y operativa entre las distintas autoridades implicadas.
"Debemos ser nosotros quienes decidamos quién puede entrar en la UE, quién puede quedarse y quién debe marcharse", ha sentenciado el responsable de Interior del bloque comunitario.
La vigilancia de las redes sociales entra en el mandato de Frontex
Sin mencionar directamente a Ceuta, el dirigente austriaco ha querido poner el foco en aquellos "Estados miembros que se enfrenten a situaciones excepcionales", tales como las amenazas híbridas, las llegadas masivas irregulares, la desinformación en línea o la instrumentalización de la migración.
A su juicio, la UE "debe aprender la lección", por lo que propone que Frontex tenga capacidad para detectar "tendencias peligrosas con antelación". "Tendrá el mandato explícito de monitorear las redes sociales en busca de contenido que ponga en peligro a las personas", ha asegurado.
El nuevo mandato de Frontex para supervisar contenidos en redes sociales de acceso público, con el objetivo de identificar riesgos de forma preventiva, también servirá para señalar aquellos contenidos que se consideren ilegales.
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De esta manera, y bajo el marco de la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés), la agencia podrá solicitar a las autoridades nacionales competentes que emitan órdenes legales de retirada dirigidas a las plataformas digitales. No se trata, por tanto, de atribuir a Frontex una capacidad directa para eliminar publicaciones, sino de reforzar su papel en la detección de posibles amenazas y en la activación de los mecanismos previstos en la normativa comunitaria.
Más allá de la retirada de contenidos ilegales, esta supervisión busca anticipar la respuesta de las autoridades frente a la circulación de informaciones falsas en las redes sociales, especialmente cuando puedan contribuir a desencadenar o agravar situaciones de crisis en las fronteras exteriores.
El siguiente paso: la reforma de los procedimientos de asilo
Con la crisis de Ceuta como telón de fondo, la UE redobla así su apuesta por endurecer sus políticas migratorias y reforzar la gestión del retorno de los migrantes en situación irregular. La reforma de Frontex constituye una pieza más de esta hoja de ruta, que pretende dotar a la agencia de mayores capacidades de anticipación, intervención y coordinación con las autoridades nacionales y de terceros países.
Todavía están pendientes de conocerse los detalles de la reforma de los procedimientos de asilo en la que también trabaja el equipo de Brunner. "Tenemos previsto hacer lo mismo con nuestros procedimientos de asilo", reconocen fuentes comunitarias, anticipando que la revisión del mandato de Frontex no será la última modificación del marco migratorio europeo. Con esta hoja de ruta, el Ejecutivo comunitario confirma su apuesta por acelerar los mecanismos de respuesta ante situaciones excepcionales y reforzar el control de las fronter