El presidente de Paraguay, Santiago Peña, ha anunciado este jueves su renuncia al cargo tras la intervención del Banco Ueno, cuya grave falta de liquidez ha dejado durante horas a millones de clientes, incluidos numerosos pensionistas, sin poder acceder a sus fondos.
Ante los movimientos en el Congreso para someterle a un juicio político por la gestión de la crisis financiera, Peña ha optado por abandonar el poder "pensando en la estabilidad del país, en la paz social y en la necesidad de preservar las instituciones democráticas".
En su mensaje a la nación, el jefe del Estado ha pedido perdón a la ciudadanía por las consecuencias del colapso bancario. "Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza", ha señalado en un vídeo difundido en redes sociales.
El problema se desencadenó el martes por la mañana, cuando la intervención de los supervisores derivó en el bloqueo de los depósitos de millones de paraguayos —entre ellos los de los jubilados—, lo que provocó manifestaciones en todo el país, donde aproximadamente una de cada tres personas tenía ahorros en la entidad intervenida.
La situación política se tensó aún más este jueves, cuando la Cámara de Diputados comenzó a debatir la apertura formal de un proceso de destitución contra el presidente. El momento decisivo llegó cuando el expresidente y líder del gobernante Partido Colorado, con mayoría parlamentaria, expresó su apoyo a la iniciativa.
Peña ha subrayado que, antes de dejar el cargo, su prioridad será "la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros" en el sistema bancario nacional, recordando que "detrás de cada depósito hay años de esfuerzo, sacrificio y proyectos familiares".
"Mi mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos, que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad y que se proteja", ha afirmado, antes de justificar su marcha al remarcar que Peña se va porque "ningún cargo es más importante que la estabilidad de la República", y "ninguna persona está por encima del Paraguay".
"Agradezco la confianza por cada momento vivido y por haberme dado el honor de servir a esta gran nación", ha concluido en su despedida.
Vínculos con Estados Unidos y agenda internacional
En el plano exterior, la Administración Trump había tejido una relación particularmente estrecha con el Gobierno de Peña, alineado con posiciones favorables al sector empresarial.
En marzo de este año, el mandatario paraguayo firmó con Estados Unidos el acuerdo del Estatuto de las Fuerzas, o SOFA por sus siglas en inglés, que permite y regula la presencia temporal de personal civil y militar del Pentágono, así como de compañías estadounidenses, en territorio paraguayo para actividades vinculadas a visitas de buques, programas de entrenamiento y maniobras militares conjuntas.
El mes pasado, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, mantuvo un encuentro con Peña en Asunción y destacó que Paraguay ocupa un lugar clave en la estrategia regional de la diplomacia estadounidense, en un momento en que Trump intenta reforzar su influencia en América Latina.
Tras esa reunión, Peña viajó a Washington, donde se entrevistó con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para tratar asuntos relacionados con minerales críticos y proyectos de cooperación económica.